

La Guardia Jurídica es una “patrulla vecinal que defiende a los manteros” en Flores. Este grupo incluye a abogados, militantes sociales y vecinos del barrio y busca proteger a los vendedores ambulantes de los operativos policiales.
La iniciativa surgió a fines de 2025 para frenar los abusos de las autoridades, ya que los comerciantes sufrían confiscaciones violentas sin un registro legal previo. Luego, el escenario empeoró rápidamente con los masivos desalojos en la ciudad de Buenos Aires.
Cómo opera la patrulla vecinal y para qué sirve
Los voluntarios se reúnen los sábados en las esquinas comerciales del barrio. Se dedican a vigilar la zona y alertan a los trabajadores sobre la policía. El objetivo es evitar las detenciones y el secuestro de la mercadería.
El equipo utiliza celulares para grabar los operativos de seguridad. Así, los miembros monitorean que los funcionarios cumplan estrictamente con la ley mientras que las grabaciones funcionan como pruebas fundamentales ante los abusos de poder.

El riesgo que implica y el contexto del problema
La patrulla expone a agentes policiales que operan sin su uniforme. Esta práctica irregular aumenta el riesgo de violencia en la vía pública. Este contexto lleva a que los voluntarios enfrenten un clima de tensión constante con las autoridades.
El conflicto escaló tras el desalojo de miles de manteros porteños además de que el Gobierno nacional endureció las políticas migratorias con deportaciones exprés. Esta medida perjudica a la comunidad senegalesa que trabaja en la calle.
Las denuncias anteriores terminaban archivadas por la falta de pruebas. Por eso, la guardia vecinal busca revertir esta situación de vulnerabilidad en las calles y que los vendedores tengan un mayor respaldo legal frente a la represión policial.















