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Una enorme estatua de la Virgen María fue inaugurada el sábado en una pequeña aldea de Polonia, en una ceremonia que reunió a cientos de personas y contó con la presencia de una de las figuras más reconocidas de la historia política reciente del país.

El monumento se encuentra en Konotopie, en el centro de Polonia, una localidad que tiene menos de 150 habitantes. La ceremonia de consagración estuvo acompañada por sacerdotes, música tradicional y un particular espectáculo en el que helicópteros arrojaron pequeñas rosas rojas sobre la multitud.

Pero el dato que convirtió a la construcción en noticia internacional está en sus dimensiones: la estatua alcanza los 55,6 metros de altura, incluyendo un pedestal de 15 metros con forma de corona, y es considerada la mayor estatua de la Virgen María de Europa.

Es más alta que el Cristo Redentor

Por sus dimensiones, el monumento polaco supera incluso al Cristo Redentor de Río de Janeiro, que alcanza unos 38 metros de altura incluyendo su pedestal. También queda por encima de la estatua de Cristo Rey de Swiebodzin, otro de los grandes monumentos religiosos de Polonia, que se eleva unos 52 metros sobre el suelo contando el montículo sobre el que está ubicada.

Sin embargo, la estatua de Konotopie no es la más alta del mundo dedicada a la Virgen María. Ese lugar corresponde a un monumento ubicado en Filipinas, que alcanza aproximadamente 98 metros de altura. La particularidad de la nueva construcción polaca es que se encuentra entre las más grandes de su tipo y sería la mayor de Europa.

Foto: REUTERS
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Lech Walesa estuvo en la inauguración

La inauguración tuvo además un invitado especial: Lech Walesa, histórico dirigente del movimiento Solidaridad, símbolo de la resistencia contra el comunismo en Polonia y ganador del Premio Nobel de la Paz. El expresidente polaco, de 82 años, ocupó un lugar destacado durante la ceremonia.

Walesa mantuvo durante décadas una fuerte relación pública con la religión católica y solía llevar consigo un pin de la Virgen Negra durante sus años de militancia contra el régimen comunista. Durante el acto, aseguró que la inauguración representaba el cierre de un recorrido personal marcado por sus convicciones políticas y religiosas.

Quiénes financiaron el monumento

La gigantesca estatua fue encargada por los empresarios Roman y Grażyna Karkosik, una pareja de millonarios polacos que vive en un pequeño palacio ubicado a pocos kilómetros de Konotopie. Roman Karkosik construyó su fortuna a partir de distintos negocios e inversiones en la Bolsa de Varsovia.

Según explicaron sus impulsores, el monumento fue construido como una expresión de gratitud a Dios y no solamente como un atractivo para la localidad. Grażyna Karkosik sostuvo que la estatua está destinada a todas las personas que quieran visitarla y reflexionar sobre sus propias vidas.

Foto: REUTERS
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Polonia y el peso de la religión

La construcción también se produce en un país donde la Iglesia católica tuvo un papel central en la vida pública, especialmente durante la lucha contra el comunismo y en los años posteriores a la caída del régimen en 1989.

Polonia es, además, la tierra natal de Juan Pablo II, quien fue papa entre 1978 y 2005. Aunque la influencia de la religión disminuyó durante los últimos años, especialmente entre los jóvenes y en las grandes ciudades, la Iglesia mantiene un peso importante en las comunidades rurales y entre las generaciones mayores.

Un nuevo destino turístico

Las autoridades locales esperan que la enorme estatua se transforme en un nuevo sitio de peregrinación y atractivo turístico para la región. El monumento cuenta incluso con una plataforma de observación construida dentro de su pedestal, desde donde los visitantes podrán contemplar el entorno.

La ceremonia de inauguración buscó así convertir a una pequeña localidad de apenas 150 habitantes en un nuevo punto de referencia religioso. Con sus 55,6 metros, la estatua ya consiguió algo todavía más difícil: llamar la atención mucho más allá de las fronteras de Polonia.