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El Cuerpo de Guardaparques del Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, confirmó una de las noticias ambientales más esperadas de los últimos tiempos. Tras 40 años sin registros sólidos, encontraron rastros de la reaparición del huillín, un animal que se creía prácticamente extinto en esa región desde la década de 1980.

También conocido como nutria de río o lobito patagónico, este mamífero comenzó un proceso formal de recolonización en el área protegida.

Si bien desde el año 2019 se habían reportado avistamientos esporádicos, los recientes rastreos realizados en el tramo del río Grande lograron ratificar la presencia continua de la especie en las cuencas de la zona.

El descubrimiento fue posible gracias al trabajo conjunto entre el área de Conservación y la comunidad local.

Pobladores, guías de pesca y prestadores turísticos que navegan a diario los lagos del parque aportaron información vital. Estos datos permitieron a las patrullas de monitoreo orientar sus búsquedas hacia puntos geográficos específicos.

Qué es el huillín y por qué está en peligro crítico

El huillín (Lontra provocax) es una nutria autóctona de los ríos y lagos del sur de Argentina y Chile. Puede medir hasta 1,30 metros de largo con su cola incluida y pesa entre ocho y quince kilos.

Se distingue por un pelaje tupido castaño oscuro en el lomo y plateado en el vientre. Es un nadador veloz gracias a las membranas de sus patas y utiliza sus bigotes sensibles para cazar en aguas turbias. Su dieta principal incluye pancoras (cangrejos de río), peces nativos y moluscos.

En Argentina, la especie está catalogada en peligro crítico de extinción. Su población disminuyó drásticamente por la caza histórica para comercializar su piel, la alteración de las costas y el avance de especies exóticas invasoras, como el visón americano.

Hoy, la presencia del huillín funciona como un bioindicador de la salud ambiental: solo sobrevive en aguas de extrema pureza y en costas con vegetación tupida que le sirven de refugio.

Reglas estrictas para proteger a la especie

Para garantizar que el huillín se asiente y pueda armar sus madrigueras (conocidas como “huillineras”), las autoridades del parque reforzaron los controles y emitieron pautas estrictas para los visitantes.

La regla principal es la prohibición total de ingresar con mascotas. Los perros y gatos representan un riesgo mortal para la fauna nativa, tanto por ataques directos como por la transmisión de enfermedades.

Además, se exige encender fuego exclusivamente en las áreas habilitadas y no arrojar plásticos ni basura doméstica en los ríos o lagos.

El Parque Nacional Los Alerces, creado en 1937 y declarado Sitio de Patrimonio Mundial Natural por la Unesco en 2017, vuelve así a ser un refugio seguro para la fauna amenazada. Este ecosistema patagónico es también el hogar de “El Abuelo”, el imponente alerce milenario de 60 metros de altura y más de 2600 años de antigüedad.