

El monitoreo de asteroides cercanos al planeta es una de las tareas permanentes de la NASA. Estos objetos, conocidos como NEO (objetos cercanos a la Tierra), son observados de forma constante para anticipar cualquier posible riesgo para el planeta o su entorno.
En los últimos meses, uno de ellos captó la atención de la comunidad científica. Se trata del asteroide 2024 YR4, descubierto el año pasado y que inicialmente había despertado inquietud por la posibilidad de que impactara contra la Luna en el año 2032.
Sin embargo, nuevos cálculos realizados por los especialistas permitieron aclarar el panorama. Tras actualizar los datos de su órbita, la agencia espacial confirmó que no existe riesgo de colisión con el satélite natural de la Tierra.
Qué reveló el nuevo análisis de la NASA
En las primeras estimaciones, los científicos habían calculado que existía una probabilidad cercana al 4,3% de impacto contra la Luna. Aunque ese porcentaje era relativamente bajo, el posible escenario generó gran interés entre astrónomos y observatorios que siguen el movimiento de estos cuerpos celestes.
La situación cambió después de que se obtuvieran nuevas observaciones con instrumentos más precisos. En febrero, el telescopio espacial James Webb permitió estudiar con mayor detalle la trayectoria del objeto.
Con esta información actualizada, los expertos determinaron que el asteroide pasará cerca de la Luna, pero a una distancia segura, descartando cualquier posibilidad de choque.

A qué distancia pasará el asteroide
De acuerdo con los cálculos más recientes, el acercamiento ocurrirá el 22 de diciembre de 2032.
Ese día, el asteroide 2024 YR4 se aproximará a unos 21.200 kilómetros de la superficie lunar, una distancia suficiente para asegurar que no habrá impacto.
Aunque el objeto pasará relativamente cerca en términos astronómicos, la NASA remarcó que no representa ningún tipo de amenaza ni para la Tierra ni para la Luna.
Cómo es el asteroide 2024 YR4
Los investigadores estiman que este objeto tiene unos 60 metros de diámetro, un tamaño considerable dentro de la categoría de asteroides cercanos a nuestro planeta.
Cuando fue detectado por primera vez en 2024, su órbita generó dudas entre los científicos, especialmente por su proximidad con la Tierra. Con el paso del tiempo y nuevas observaciones, los especialistas lograron confirmar que no existe riesgo de impacto con nuestro planeta durante al menos el próximo siglo.
El seguimiento de estos cuerpos espaciales forma parte de los programas de defensa planetaria de distintas agencias internacionales, que buscan anticipar cualquier evento astronómico potencialmente peligroso.

















