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El derecho de representación es una figura del Código Civil y Comercial de la Nación que permite que determinados familiares hereden la parte de una sucesión que le habría correspondido a otro integrante de la familia.

Por ejemplo, los nietos pueden recibir la porción de la herencia que le habría correspondido a su padre o madre en la sucesión de sus abuelos, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la ley.

Esta normativa se aplica en determinadas circunstancias y busca que una rama familiar conserve su participación en la sucesión, aunque el ascendiente que la integraba no herede directamente.

En concreto, artículo 2427 establece que “los demás descendientes heredan por derecho de representación, sin limitación de grados”.

A su vez, el artículo 2429 precisa que esta posibilidad existe en casos de premoriencia, renuncia o indignidad del ascendiente.

La normativa también determina cómo se distribuyen los bienes entre los descendientes, qué ocurre cuando intervienen varias generaciones y cuáles son los derechos de los hijos adoptivos y sus descendientes.

Qué significa el derecho de representación en una herencia

El derecho de representación es un mecanismo previsto en el Código Civil y Comercial que permite a determinados familiares ocupar el lugar que le habría correspondido a una persona en una sucesión. De esta manera, sus descendientes pueden recibir la parte de la herencia que habría heredado esa persona si hubiera participado de la sucesión.

En términos prácticos, significa que -por ejemplo- los nietos pueden recibir la porción que le habría correspondido a su progenitor en la herencia de su abuelo o abuela, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la ley.

Como se mencionó, el artículo 2427 del Código Civil y Comercial de la Nación dispone textualmente: “Los demás descendientes heredan por derecho de representación, sin limitación de grados”.

La expresión “sin limitación de grados” significa que el mecanismo puede alcanzar a descendientes de distintas generaciones. Por lo tanto, no se limita a los nietos.

La representación se diferencia de la herencia por derecho propio. El artículo 2426 establece: “Los hijos del causante lo heredan por derecho propio y por partes iguales”.

Esto significa que los hijos del fallecido heredan directamente, mientras que los nietos pueden ocupar el lugar de su progenitor cuando corresponde aplicar la representación.

Por ejemplo, si una persona fallece y uno de sus hijos murió antes que ella, los nietos de ese hijo pueden recibir la parte que habría correspondido a su padre o madre.

De esta manera, la porción de esa rama familiar no desaparece por el hecho de que el progenitor no pueda heredar directamente.

El Código Civil y Comercial regula cómo se distribuye una herencia entre hijos, nietos y otros descendientes cuando corresponde aplicar el derecho de representación.Magnific

Cuándo los nietos pueden heredar por derecho de representación

Los nietos pueden heredar por derecho de representación cuando su padre o madre, descendiente de la persona fallecida, murió antes que ella, renunció a la herencia o fue declarado indigno. En estos casos, pueden ocupar su lugar en la sucesión y recibir la parte que le habría correspondido a su ascendiente.

El artículo 2429 del Código Civil y Comercial establece los supuestos en los que puede aplicarse esta figura. La norma señala: “La representación tiene lugar en caso de premoriencia, renuncia o indignidad del ascendiente”

Los nietos pueden recibir la parte de la herencia que le habría correspondido a su padre o madre en los casos previstos por la legislación vigente. Fuente: Shutterstock Fuente: Shutterstock

Cómo se reparte la herencia entre los nietos

El artículo 2428 regula la distribución de los bienes cuando concurren descendientes por representación. La norma establece: “En caso de concurrir descendientes por representación, la sucesión se divide por estirpes, como si el representado concurriera”.

La palabra “estirpe” se refiere a una rama familiar. En consecuencia, primero se determina qué porción habría recibido el ascendiente representado y después se distribuye esa parte entre sus descendientes.

El artículo agrega: “Si la representación desciende más de un grado, la subdivisión vuelve a hacerse por estirpe en cada rama”. Esto significa que, cuando intervienen descendientes de distintas generaciones, la distribución debe respetar las ramas familiares sucesivas.

A continuación, la norma precisa: “Dentro de cada rama o subdivisión de rama, la división se hace por cabeza”. Es decir, una vez determinada la porción correspondiente a cada rama, se divide entre los integrantes que participan en ella, de acuerdo con las reglas legales.

Por ejemplo, si una persona fallece y deja dos hijos, pero uno de ellos murió antes y tenía tres hijos, en un caso sencillo sin cónyuge sobreviviente ni otras circunstancias que alteren el reparto, la herencia se dividiría en dos ramas. Una mitad correspondería al hijo sobreviviente y la otra mitad a la rama del hijo fallecido.

En ese supuesto, los tres nietos se repartirían la mitad correspondiente a su padre o madre y recibirían un sexto de la herencia cada uno. El hijo sobreviviente, en cambio, recibiría la mitad por derecho propio.

Qué ocurre si el ascendiente renunció, fue declarado indigno o existe un testamento

El derecho de representación no se aplica únicamente cuando el padre o la madre del heredero falleció antes que el causante. El artículo 2429 del Código Civil y Comercial de la Nación también contempla los casos en los que el ascendiente renunció a la herencia o fue declarado indigno para suceder.

Si el ascendiente renunció, sus descendientes pueden heredar por representación, siempre que se cumplan las condiciones legales. La renuncia implica que esa persona decide no aceptar la herencia, pero no necesariamente impide que sus hijos puedan recibir la parte que les habría correspondido. Esta figura debe distinguirse de la cesión de derechos hereditarios, que tiene un régimen jurídico diferente.

En los casos de indignidad, la representación también puede operar cuando el ascendiente fue excluido de la sucesión por las causas previstas en la ley. Para determinar si sus descendientes pueden ocupar su lugar, es necesario analizar las circunstancias del caso y las disposiciones aplicables.

Por otra parte, el derecho de representación también puede aplicarse cuando existe un testamento. Al respecto, el artículo 2429 establece: “Se aplica también en la sucesión testamentaria, si el testador se limita a confirmar la distribución a la herencia que resulta de la ley”.

Esto significa que la existencia de un testamento no excluye automáticamente la representación. Sin embargo, esta posibilidad está condicionada a que el testador se limite a confirmar la distribución hereditaria prevista legalmente.