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Gripe: estado de situación actual, síntomas, diferencias con otros virus y cómo prevenirla y tratarla

Aunque el virus SARS-CoV-2, productor de COVID-19, sigue siendo el virus respiratorio predominante, la aparición de casos de gripe y la detección de otros virus respiratorios, como el virus sincicial respiratorio, Adenovirus, Parainfluenza y Metapneumovirus, "nos debe poner en alerta acerca de la aparición de casos de enfermedad respiratoria de otro origen, distinto al COVID-19", explica el documento.

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El Comité Científico de Fundación Vacunar informó sobre la situación actual de la gripe en Argentina y cómo prevenirla. De esta manera, el Comité explicó que, desde el inicio de la pandemia de COVID-19, la circulación del virus Influenza se mantuvo baja en Argentina y en la mayoría de los países del mundo. Sin embargo, a fines del año 2021 se detectó un aumento en el número de casos de esta enfermedad. En las primeras seis semanas del 2022, se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS.2.0) 166 casos de influenza, de los cuales el 99% fue el tipo Influenza A, subtipo H3N2. La mayoría de los casos ocurrieron en niños menores de 5 años y en adultos jóvenes.

Aunque el virus SARS-CoV-2, productor de COVID-19, sigue siendo el virus respiratorio predominante, la aparición de casos de gripe y la detección de otros virus respiratorios, como el virus sincicial respiratorio, Adenovirus, Parainfluenza y Metapneumovirus, "nos debe poner en alerta acerca de la aparición de casos de enfermedad respiratoria de otro origen, distinto al COVID-19", explica  el documento. 

La gripe estacional, también conocida como influenza, es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la influenza, un ARN perteneciente a la familia Orthomyxoviridae, que contiene en su superficie dos glicoproteínas denominadas hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA), que sufren mutaciones periódicas que originan las epidemias anuales o mutaciones mayores que se producen cada 10 a 40 años y originan las pandemias.

Hay dos tipos de virus de la influenza, A y B, con poder patógeno para el humano. Los dos subtipos de virus estacionales de importancia para el ser humano son A (H3N2) y A (H1N1), mientras que el virus B tiene dos linajes circulantes, Yamagata y Victoria, que a su vez sufren algunas mutaciones, aunque menos que los virus A.

La gripe o influenza se contagia con mucha facilidad a través de la saliva, los estornudos o la tos de las personas del entorno. El período de contagio puede comenzar el día antes de la aparición de los síntomas y durar hasta una semana después de contraer la enfermedad. El período de incubación es, en promedio, de 2 a 7 días, y los síntomas pueden aparecer en cualquier momento de dicho período.

Los síntomas de la gripe son tos seca, dolor de garganta, cefalea, mialgias (dolores musculares), artralgias (dolores articulares) y decaimiento acompañado generalmente de fiebre. En algunos casos, puede complicarse y asociarse con neumonía bacteriana agregada (raramente con neumonía viral producida por el mismo virus de influenza), y frecuentemente suele descompensar enfermedades crónicas como las cardiopulmonares, diabetes u otras. Además, en las personas con inmunosupresión, la enfermedad suele ser más grave. También puede provocar, sobre todo en niños, náuseas, vómitos y diarrea.

Es importante diferenciarla del resfrío común o catarro de vías aéreas superiores, que puede ser causado por varios virus, en el que el síntoma más importante es la congestión nasal.

La gripe o influenza suele curarse espontáneamente en algunos días, pero en algunos casos, como se mencionó anteriormente, puede agravarse y resultar fatal.

El tratamiento es sintomático, lo más efectivo es el reposo, la hidratación y los antitérmicos para la fiebre, si esta produce malestar. La toma de antibióticos para la gripe no está indicada ya que se trata de una infección vírica. Solo en contadas ocasiones, cuando se produce una sobreinfección bacteriana (como una neumonía), pueden estar indicados. En ciertas situaciones muy particulares pueden utilizarse algunos medicamentos antivirales.

Prevención de la gripe

Considerando lo expresado antes y en el contexto de una disminución de los casos de COVID-19, es lógico que las medidas restrictivas y de distanciamiento continúen reduciéndose, lo cual seguramente conduzca a que volvamos a tener casos de enfermedades respiratorias por otros virus como el de influenza. Por este motivo, es importante recordar que la medida más importante para prevenir esta enfermedad es la vacunación anual, en particular dirigida a los grupos de mayor riesgo de complicaciones.

Características de la vacunación antigripal en 2023:

Como ocurre anualmente, la vacuna antigripal comienza a administrarse a partir del mes de marzo y la vacunación se extiende durante todo el otoño y comienzos del invierno.

La vacuna antigripal la puede recibir cualquier persona a partir de los 6 meses de vida, pero está particularmente indicada en los grupos de mayor riesgo de complicaciones de esta enfermedad.

Recordar que los niños entre 6 meses y 8 años que nunca fueron vacunados contra la gripe, deben recibir dos dosis con un intervalo de 1 mes y, en años posteriores, una sola dosis.

La dosis habitual es de 0,50 ml, pero, los niños menores de 3 años deben recibir una dosis de 0,25 ml que habitualmente ya se presenta en esta formulación. Esto debe ser controlado para cada vacuna disponible ya que hay algunas que tienen la misma formulación tanto para niños como para adultos.

Cualquier vacuna antigripal se puede administrar simultáneamente con cualquiera de las vacunas disponibles contra el COVID-19.

Se dispondrá de vacunas trivalentes (contienen los dos subtipos de virus A y uno de los linajes del tipo B) y cuadrivalentes (contienen los dos subtipos del virus A y los dos linajes del tipo B). Estas son desarrolladas en huevos embrionados o en líneas celulares. No se dispone en nuestro país de vacunas recombinantes. La vacuna antigripal desarrollada en líneas celulares podrá administrarse tanto a niños como a adultos en una misma formulación.

El proceso de replicación del virus en huevos embrionados puede generar mutaciones que hacen que pueda NO haber coincidencia entre las cepas circulantes y las contenidas en las vacunas y consecuentemente alterar la efectividad de la vacuna. La tecnología de cultivo en líneas celulares evita esa adaptación.

Otra de las diferencias que se observa en el desarrollo de vacunas con plataforma de líneas celulares, es la mayor rapidez de producción. Sabemos que la elaboración a través de los huevos embrionados es la forma de preparación de las vacunas antigripales desde el momento que dispusimos de las primeras vacunas y que aún hoy se sigue utilizando. Este es un proceso complejo, laborioso, que requiere la disponibilidad cada año de grandes volúmenes de huevos embrionados en una cantidad suficiente para hacer desarrollar el virus. Se requieren 1 o 2 huevos embrionados por cada vacuna que se produce, los huevos deben provenir de productores seguros y tener un estricto control de calidad para evitar la presencia de agentes adventicios. Este proceso puede demorar varios meses hasta que está disponible la vacuna.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que todos los años se producen un poco más de 400 millones de dosis de vacuna en huevos embrionados y, que la capacidad de expandir esta producción, en caso de pandemia, es limitada.

Otro elemento adicional que considerar en las vacunas antigripales desarrolladas en líneas celulares es la ausencia de proteínas del huevo y el no uso de antibióticos y conservantes.

Indicaciones de la vacunación:

Niños de 6 meses a 2 años (el primer año deben recibir 2 dosis separadas por 4 semanas).

Niños y adultos de 2 años a 64 años con enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes onco-hematológicos y trasplantados, personas obesas con índice de masa corporal mayor a 40, diabéticos, y personas con insuficiencia renal crónica en diálisis.

Embarazadas en cualquier trimestre y puérperas hasta el egreso de la maternidad (máximo 10 días) que no hayan recibido la vacuna durante el embarazo.

Mayores de 65 años.

Personal de salud.

Convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos y contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales).

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