

Miles de argentinos toman el mando de la parrilla para agasajar a familiares y amigos con un rico asado. Sin embargo, pocos saben de un truco casero corrido a voces que tiene beneficios tanto en el resultado final y como en la limpieza: frotar un diente de ajo sobre los hierros de la parrilla.
Si bien puede parecer un tanto extraño al principio, este truco de grandes asadores puede ser el toque distintivo entre un asado más y quedar en la memoria de todos los comensales como un verdadero experto del asado.
Qué efecto tiene frotar ajo en la parrilla
Lo que todo parrillero sabe es que todos los elementos son importantes: desde el fuego hasta la carne que se utiliza. No obstante, en el último tiempo los expertos en el asado también sugieren hacerle un pequeño tratamiento a la parrilla en sí, además de mantenerla limpia.

Lo primero que hay que remarcar es que frotar ajo tiene efectos concretos sobre el sabor y la textura de la carne.
La explicación se resume al compuesto activo del ajo llamado alicina que, cuando se corta, presiona o frota sobre los hierros de la parrilla caliente, se genera una película aromática que ayuda a sellar el hierro.
Lejos de la primera impresión de aportar un sabor invasivo, el ajo le aporta un sabor sutil que realza el sabor de la carne o incluso de los vegetales asados.

En este marco, su utilización tiene múltiples beneficios para el asador:
- Sabor ligero y aromático: la transferencia de sabor es sutil y el protagonista es la carne, a diferencia de, por ejemplo, adobar con ajo machado.
- Evita que se pegue la carne: el ajo libera aceites esenciales que actúan como antiadherente. No reemplaza el uso de la grasa de la carne, pero ayuda a reducir que se rompa el corte al darlo vuelta.
Además del sabor, frotar ajo en la parrilla tiene beneficios en el mantenimiento y la higiene de la misma:
- Desinfectante: sus propiedades antimicrobianas ayudan a completar el proceso de limpieza previa para eliminar restos.
- Curación de la parrilla: se utiliza para proteger el óxido de los hierros, en vez de utilizar grasa o aceite, ya que no engrasa en exceso y deja su perfume natural.
Cómo se hace y en qué momento es ideal
Se necesita solo un diente de ajo cortado al medio.
- Se aplasta ligeramente sobre la parrilla.
- Se frota sobre los hierros ya calientes justo antes de apoyar la carne.
En qué contextos no sirve el ajo
En los casos de escasa utilización de la parrilla, es decir, cuando está con restos carbonizados, el ajo no reemplazo un cepillado profundo. Una vez que se limpie de mantera completa el hierro, el ajo podría entrar en acción.
Sin embargo, siempre será un aliado para el asador ya que es un perfume leve natural que además ayuda a sellar el hierro y reforzar la higiene del hierro. Muchos parrilleros comenzaron a implementarlos y encontraron un diferencial con este sencillo truco.















