

En el corazón de El Hoyo, en la comarca andina de Chubut, existe un destino único que combina gastronomía, naturaleza y un espacio único.

Se trata de Sidra Laberinto Patagonia, el restaurante que funciona dentro del laberinto vegetal más grande de Sudamérica, una experiencia que sorprende a viajeros, amantes de la buena cocina y curiosos que buscan vivir algo distinto en plena cordillera.
Rodeado de montañas, bosques y senderos que invitan a disfrutar, este lugar se convirtió en una parada obligada para quienes exploran la Patagonia profunda.
Una experiencia gastronómica dentro de un laberinto único
El restaurante nació como una continuación natural del proyecto familiar que, desde hace más de 40 años, produce sidra artesanal en la región.
Antes de que existiera una carta profesional o un salón gastronómico, ya se elaboraba sidra con manzanas de la chacra, siguiendo un proceso simple, local y profundamente arraigado a la historia del valle. Con el tiempo, el laberinto creció, se volvió famoso y los visitantes comenzaron a pedir más: querían conocer la chacra, probar la sidra y vivir la experiencia completa.

La carta del restaurante es breve, estacional y basada en productos frescos, muchos provenientes de su huerta. Los platos más destacados son la trucha con verdes orgánicos, zapallitos a la plancha o propuestas más reconfortantes con identidad patagónica.
Cada receta está pensada para acompañar las distintas variedades de sidra, desde opciones más suaves y espumantes hasta elaboraciones complejas. El resultado es una cocina elegante y conectada con la tierra.
La mejor sidra del país en un entorno incomparable
Si algo define a este lugar es su sidra: única en Sudamérica, artesanal y elaborada con manzanas cosechadas a mano.
Entre sus variedades más celebradas se encuentra la sidra natural y la exclusiva sidra de hielo, obtenida de frutas congeladas que concentran sus azúcares y aromas.

Además, se ofrecen degustaciones guiadas que permiten entender el proceso completo de producción, convirtiendo la visita en un recorrido sensorial inigualable.
El entorno termina de completar la experiencia. El laberinto, rodeado de montañas imponentes, es un paseo para todas las edades. Muchos visitantes llegan por curiosidad y descubren un destino donde la gastronomía, el juego y el paisaje se combinan de manera perfecta.
















