Durante décadas, El Cairo concentró el poder político, administrativo y económico de Egipto. Sin embargo, el crecimiento urbano, la congestión y los problemas ambientales impulsaron al Gobierno a desarrollar un ambicioso proyecto: construir una nueva capital desde cero para trasladar allí las principales instituciones del Estado.
Con una inversión cercana a los 58 mil millones de dólares, la Nueva Capital Administrativa ya comenzó a desempeñar el rol de sede oficial del Gobierno egipcio. Levantada sobre un enorme terreno ubicado al este de El Cairo, la ciudad fue concebida para albergar a millones de habitantes y convertirse en un moderno centro político y financiero.
El desarrollo avanza por etapas y ya cuenta con edificios gubernamentales, zonas residenciales, áreas comerciales y grandes obras de infraestructura. El proyecto también incluye algunos de los edificios más imponentes del continente africano y de Medio Oriente, reflejando la magnitud de la apuesta realizada por el país.
Cómo es la ciudad diseñada para reemplazar a El Cairo
La Nueva Capital Administrativa se construye a unos 45 kilómetros de El Cairo, sobre una superficie cercana a los 700 kilómetros cuadrados. El plan contempla una capacidad para alrededor de seis millones de habitantes y organiza los principales edificios públicos alrededor de un gran eje central.
Entre las construcciones ya finalizadas se encuentran el palacio presidencial, el Parlamento, numerosos ministerios, un distrito financiero, una zona cultural con teatro de ópera, biblioteca y museo, además de la torre Iconic Tower, que con 394 metros se convirtió en el edificio más alto de África. También fueron inauguradas una de las mezquitas más grandes del continente, una enorme catedral y un estadio con capacidad para 93.000 espectadores.
Por qué el Gobierno decidió construir una nueva capital
Las autoridades egipcias sostienen que el objetivo principal es descongestionar El Cairo y trasladar la administración pública a una ciudad especialmente diseñada para responder a las necesidades actuales del país. La iniciativa también busca modernizar la infraestructura estatal y favorecer un crecimiento urbano más ordenado.
El proyecto es impulsado por el presidente Abdel Fattah el-Sisi, cuya administración creó una empresa específica para supervisar las obras. La compañía responsable del desarrollo pertenece mayoritariamente al Ejército egipcio, mientras que el resto de las acciones está en manos del Ministerio de Vivienda.
Las críticas que rodean a la megaconstrucción
A pesar de sus avances, la nueva capital también despertó cuestionamientos dentro y fuera de Egipto. Diversos sectores consideran que la multimillonaria inversión podría haberse destinado a otras prioridades, especialmente en un contexto de dificultades económicas e inflación que afecta al país.
Además, algunos especialistas señalan que el elevado precio de las viviendas limita el acceso para gran parte de la población y advierten que el traslado de la sede gubernamental lejos de El Cairo podría reducir la capacidad de movilización ciudadana. Mientras tanto, la ciudad continúa expandiéndose y representa uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos desarrollados en el mundo durante las últimas décadas.