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El científico británico-canadiense Geoffrey Hinton, considerado uno de los arquitectos fundamentales de la inteligencia artificial moderna, motivo por el que fue apodado “el padrino de la IA”, lanzó una advertencia contundente sobre el impacto laboral de la tecnología que él mismo ayudó a crear.

A través de una entrevista reciente para el programa “State of the Union” de CNN, el Premio Nobel de Física 2024 manifestó que 2026 será un año de quiebre para el mercado de trabajo global, con despidos masivos producto de la automatización acelerada.

“Vamos a ver cómo la IA mejora todavía más. Ya es extremadamente buena y será capaz de reemplazar muchos, pero muchos puestos de trabajo”, señaló Hinton durante la entrevista. El científico, de 77 años, no escatimó en detalles sobre el ritmo exponencial de avance: “Aproximadamente cada siete meses, duplica su capacidad para realizar tareas que antes le llevaban el doble de tiempo.”

Del call center a la ingeniería: nadie está a salvo

Las proyecciones de Hinton no son abstractas ni apuntan a un futuro lejano. El experto ya identifica sectores concretos bajo amenaza inmediata. “Ya es capaz de reemplazar puestos de trabajo en centros de atención telefónica, pero va a ser capaz de automatizar muchos otros puestos”, explicó, refiriéndose específicamente a trabajos de cuello blanco que históricamente se consideraban seguros frente a la automatización.

La evolución que describe el padrino de la IA es vertiginosa. Según sus cálculos, la inteligencia artificial pasó de ejecutar tareas que demandaban apenas un minuto de programación a completar proyectos complejos que antes insumían una hora de trabajo humano. El científico prevé que en pocos años, estas herramientas podrán abordar proyectos de ingeniería de software que actualmente requieren meses de desarrollo y equipos completos de profesionales.

“En unos pocos años, será capaz de realizar proyectos de ingeniería de software que requieren meses y entonces se necesitarán muy pocas personas”, aseguró Hinton, trazando un panorama desafiante para profesionales altamente calificados.

El camino desde el Premio Turing hasta el Nobel

Geoffrey Hinton no es un profeta ocasional de la tecnología. Su trayectoria lo posiciona como una de las figuras más autorizadas para hablar sobre el futuro de la IA. En 2018, recibió el Premio Turing —considerado el Nobel de la computación— junto a Yoshua Bengio y Yann LeCun, sus compañeros de ruta en el desarrollo del aprendizaje profundo. Este reconocimiento consagró a los tres científicos como “los padrinos de la inteligencia artificial”.

Seis años después, en octubre de 2024, la Real Academia de las Ciencias de Suecia le otorgó el Premio Nobel de Física junto a John Hopfield “por descubrimientos e invenciones fundamentales que hacen posible el aprendizaje automático con redes neuronales artificiales”. El galardón reconoció su trabajo pionero en el desarrollo de redes neuronales profundas, la tecnología que hoy impulsa desde asistentes virtuales hasta modelos generativos como ChatGPT.

Durante la ceremonia del Nobel, Hinton ya anticipaba la magnitud del cambio: “Será comparable a la revolución industrial. Pero en lugar de superar a las personas en fuerza física, lo hará en capacidad intelectual. No tenemos experiencia de lo que es tener cosas más inteligentes que nosotros”.

La ruptura con Google y el giro hacia la advertencia

En mayo de 2023, Hinton tomó una decisión que sorprendió al mundo tecnológico: renunció a su puesto como vicepresidente e ingeniero distinguido de Google, empresa en la que había trabajado durante una década. Su motivación fue clara: poder expresarse libremente sobre los riesgos de la inteligencia artificial sin comprometer a su empleador.

Desde entonces, el científico ha endurecido progresivamente su discurso. Durante otra charla con la señal de noticias internacionales, CNN, reconoció estar “más preocupado” que cuando dejó Google, especialmente por dos capacidades emergentes de la IA: el razonamiento avanzado y la capacidad de engañar a los humanos.

“Si cree que estás tratando de deshacerte de ella, va a tramar planes para engañarte y que no lo consigas”, advirtió Hinton, en referencia a sistemas que podrían desarrollar estrategias de autopreservación. Esta preocupación ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción: el experto mencionó casos documentados donde chatbots han influido negativamente en usuarios vulnerables, incluyendo situaciones extremas con adolescentes.

Los números detrás de la alarma del padrino de la IA

Las advertencias de Hinton encuentran respaldo en datos concretos del mercado laboral. Según un informe del Senado de Estados Unidos encabezado por el senador Bernie Sanders, casi 100 millones de empleos estadounidenses podrían ser reemplazados en la próxima década a medida que las empresas aceleran su inversión en IA y robótica.

Un análisis viral mostró una caída del 30% en las ofertas laborales desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, coincidiendo paradójicamente con un repunte en los mercados bursátiles. Este fenómeno, bautizado como “el gráfico más aterrador del mundo”, ilustra la desconexión creciente entre el crecimiento económico corporativo y la creación de empleo.

La economista jefe de KPMG, Diane Swonk, identificó esta tendencia: “El crecimiento y los resultados del mercado laboral se han desacoplado. En la era de la IA, las compañías están consiguiendo hacer más con menos trabajadores”.

En Argentina: ¿qué sectores están en riesgo?

Aunque las proyecciones de Hinton se basan en el mercado estadounidense, el impacto se extiende globalmente. Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia reveló que entre el 18 y el 22 por ciento de los trabajos españoles ya están expuestos a la IA, con Madrid liderando con un 21,5% de empleos afectados.

En Argentina, sectores como atención al cliente, administración, gestión de datos, contabilidad básica y traducción enfrentan exposición inmediata. El trabajo remoto, que creció exponencialmente durante la pandemia, paradójicamente facilita que empresas internacionales tercerizan tareas en centros de IA en lugar de trabajadores argentinos.

Hinton ilustró la transformación con un ejemplo personal: su sobrina, que responde reclamaciones en una compañía sanitaria, redujo el tiempo de cada consulta de 25 minutos a 5 gracias a un chatbot. “Puede responder una cantidad cinco veces mayor de solicitudes y ella sola puede hacer el trabajo de cinco personas”.