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En una ciudad donde el tránsito, los colectivos y la actividad comercial forman parte del paisaje cotidiano, todavía existen rincones donde el silencio sigue siendo protagonista.
Lejos del ritmo frenético del Microcentro y de las grandes avenidas, algunos barrios de la Ciudad de Buenos Aires fueron identificados como “islas de silencio” por registrar los niveles más bajos de contaminación sonora.
El dato surge del Mapa de Ruido elaborado por la Agencia de Protección Ambiental (APRA), una herramienta que mide los niveles promedio de ruido en toda la Ciudad y que permitió detectar cuáles son los sectores donde todavía es posible disfrutar de calles tranquilas, con poca circulación vehicular y una calidad ambiental superior.
Cuáles son los barrios considerados “islas de silencio”
Si bien ningún punto de la Ciudad puede considerarse completamente libre de ruido, el relevamiento de APRA identificó varios sectores donde los niveles de contaminación sonora son considerablemente inferiores al promedio.
En estas zonas predominan las calles residenciales, el tránsito es mayormente vecinal y la circulación del transporte público es limitada. Como consecuencia, los registros oscilan entre los 35 y los 50 decibeles, muy por debajo de los corredores más transitados.
Los barrios que integran este grupo son:
- Villa Devoto.
- Villa Real.
- Versalles.
- Villa Pueyrredón.
- Saavedra, en sus sectores residenciales.
- Núñez, lejos de las principales avenidas.
- Villa Urquiza, especialmente en las calles internas.
- Coghlan.
- Agronomía.
- Parque Chas.
En varias de estas zonas, la presencia de plazas, parques y un importante arbolado urbano también ayuda a amortiguar el impacto del ruido generado por el tránsito.
Villa Devoto, el “Jardín de la Ciudad”
Entre todos los barrios relevados, Villa Devoto ocupa un lugar especial. Además de ser conocido desde hace décadas como el “Jardín de la Ciudad”, el mapa oficial confirma que también integra el grupo de las zonas con menor contaminación sonora de Buenos Aires.
Ubicado en el extremo oeste porteño, el barrio conserva una identidad muy diferente a la del resto de la Ciudad. Sus calles arboladas, las viviendas de baja densidad, los jardines particulares y la reducida circulación de vehículos contribuyen a crear un ambiente mucho más tranquilo que el de otras zonas.
La historia de Villa Devoto también explica parte de esa identidad. El barrio fue diseñado por el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, quien proyectó una gran plaza central rodeada por una trama urbana atravesada por diagonales que favorecen la circulación del aire y potencian la presencia de espacios verdes.
Con el paso de las décadas, ese diseño urbanístico, sumado a la llegada del ferrocarril y al crecimiento del arbolado urbano, terminó consolidando un barrio donde la naturaleza sigue teniendo un rol protagónico y donde el ruido del tránsito queda relegado a las avenidas principales.
Los sectores donde el ruido alcanza sus niveles más altos
El informe también muestra el fuerte contraste que existe entre las “islas de silencio” y los principales corredores urbanos.
Las mayores concentraciones de ruido se registran sobre autopistas, grandes avenidas y nodos de transporte, donde la combinación de vehículos, colectivos, trenes y actividad comercial provoca niveles que, en algunos casos, superan los 80 decibeles.
Entre las zonas más afectadas aparecen el Microcentro, Palermo, Recoleta, Barrio Norte, Once, Constitución y sectores de Belgrano, Caballito, Almagro, Balvanera, Villa Crespo, Chacarita, Núñez y Villa Urquiza ubicados sobre las principales arterias de circulación.
Cómo se elaboró el Mapa de Ruido de la Ciudad
El Mapa de Ruido fue desarrollado por la Agencia de Protección Ambiental para conocer la situación acústica de Buenos Aires y servir como base para las políticas públicas destinadas a reducir la contaminación sonora.
El estudio fue realizado mediante simulaciones acústicas que luego fueron validadas con mediciones efectuadas en 162 puntos distribuidos en toda la Ciudad. Los resultados pueden consultarse a través del Mapa Interactivo porteño, donde cualquier vecino puede conocer el nivel promedio anual de ruido de cada zona.
Además de ofrecer un diagnóstico detallado, la herramienta permite identificar áreas críticas, controlar el cumplimiento de la Ley 1.540 de Control de la Contaminación Acústica y planificar nuevas intervenciones para mejorar la calidad de vida de los habitantes.
Qué hace la Ciudad para reducir la contaminación sonora
La contaminación acústica es considerada el segundo factor ambiental más perjudicial para la salud, solo por detrás de la contaminación del aire. La exposición prolongada al ruido puede provocar pérdida auditiva, trastornos del sueño, estrés, dificultades para concentrarse e incluso incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Con el objetivo de reducir este problema, la Agencia de Protección Ambiental ya impulsó distintas medidas, entre ellas la instalación de paneles fonoabsorbentes en los viaductos Carranza y Libertador, la repavimentación de avenidas como Alberdi, Triunvirato y Vélez Sarsfield con materiales que disminuyen el ruido del tránsito, además de iniciativas como la peatonalización del Microcentro, restricciones vehiculares en determinadas zonas y la implementación de corredores de Metrobús.
Actualmente, el organismo trabaja en un Plan de Acción Integral que contempla nuevas obras, como la colocación de asfalto fonoabsorbente en avenidas principales, la incorporación de barreras acústicas en autopistas y sectores ferroviarios, la renovación del transporte público y campañas de concientización para disminuir la contaminación sonora en toda la Ciudad.