

China comenzó a ejecutar una obra que busca modificar por completo la comunicación entre el continente y las islas Zhoushan. Se trata del Jintang Undersea Tunnel, una infraestructura ferroviaria que tendrá aproximadamente 16,18 kilómetros de recorrido submarino y que, una vez finalizada, se convertirá en la sección bajo el agua más extensa del mundo.
El proyecto permitirá que los trenes circulen a una velocidad máxima prevista de 250 kilómetros por hora, reduciendo de manera considerable el tiempo necesario para completar el trayecto. Actualmente, la conexión puede demandar alrededor de una hora y media mediante las alternativas disponibles, mientras que el nuevo recorrido apunta a quedar entre los 26 y los 30 minutos.
Una obra submarina que pone a prueba a la ingeniería
La construcción combina tecnología ferroviaria de alta velocidad con técnicas específicas para avanzar por debajo del lecho marino. El proyecto exige excavar a través de terrenos con características muy diferentes, una condición que obliga a adaptar constantemente los procedimientos utilizados durante la perforación.
Uno de los principales obstáculos aparece en la composición del subsuelo, donde se alternan sectores de roca compacta y capas de sedimentos más blandos. A esto se suma la presión ejercida por el agua, que en determinados puntos supera los 0,7 megapascales, aumentando las exigencias sobre las máquinas y sobre la estructura que se construye.

Las condiciones obligan a controlar de forma permanente la estabilidad del terreno y prevenir cualquier ingreso de agua que pueda comprometer el avance. El tamaño de los equipos empleados refleja además la escala del proyecto y las dificultades que implica trabajar a semejante profundidad.
La gigantesca tuneladora que avanza bajo el mar
Entre los equipos utilizados se encuentra la tuneladora Yongzhou, una máquina de aproximadamente 133 metros de longitud y unas 4350 toneladas de peso. Su función consiste en remover el material del subsuelo mientras avanza y, simultáneamente, instalar las piezas prefabricadas que forman el revestimiento interior del túnel.
La combinación de estas operaciones permite acelerar el proceso constructivo y mantener protegida la excavación a medida que progresa. El sistema resulta especialmente relevante en una obra donde las características geológicas y la presión del agua obligan a mantener un control constante.
Cuando entre en funcionamiento, el túnel permitirá establecer una conexión ferroviaria mucho más rápida entre Ningbo y Zhoushan, con un recorrido pensado para completar el viaje en aproximadamente media hora. Además de reducir los tiempos actuales, la infraestructura representa un avance en la construcción de grandes conexiones ferroviarias bajo el mar y podría servir como referencia para futuros proyectos de características similares.












