

La República Popular de China está revolucionando la ciencia tras crear su propio “sol” artificial, fruto de su innovación dentro del área de la fusión nuclear. De esta manera, superó un límite físico que parecía imposible desde hace décadas, abriendo la posibilidad de acceder a una fuente única de energía.
El estudio se basó en el reactor experimental EAST (Tokamal Superconductor Experimental Avanzado) que alcanzó una barrera histórica del plasma y podría cambiar la vida en la Tierra. Los avances fueron publicados en la revista Science Advances a inicios de 2026 y está dando la vuelta al mundo científico.

Así es el “sol” artificial de China
El Tokamak Superconductor Experimental Avanzado (EAST), ubicado en Hefei y operado por la Academia China de Ciencias, consiguió por primera vez operar en un “régimen libre de densidad” (density-free regime) aplicando la teoría de autoorganización plasma-pared (PWSO).
Esto significa que lograron mantener el plasma estable a densidades mucho mayores que el famoso límite de Greenwald (un cuello de botella histórico en la fusión), alcanzando incluso 1.3 veces por encima de ese umbral crítico sin que el plasma se vuelva inestable ni dañe las paredes del reactor.
Para lograr este hito, utilizaron la teoría de la autoorganización llamada plasma-pared, una propuesta experimental impulsada anteriormente por científicos franceses. Este proceso logró hasta 150 millones de grados de Celsius de temperatura del plasma, es decir, 10 veces más caliente que el Sol.
“Con este enfoque, reducimos de forma significativa las interacciones plasma‑pared, la acumulación de impurezas y las pérdidas de energía, y logramos impulsar el plasma a una densidad suficientemente alta al final del arranque”, destacaron desde la Academia China de Ciencias en un comunicado.
¿Cómo esta creación cambiará la vida en la Tierra?
La fusión nuclear imita el proceso que alimenta al Sol: fusionar átomos ligeros (como deuterio y tritio) para liberar energía colosal sin residuos radiactivos de larga duración ni emisiones CO₂. Si logran un encendido continuo de esta fuente, producirán:
- Energía limpia y prácticamente infinita
- Independencia energética global
- Reducción drástica del cambio climático
- Electricidad para abastecer ciudades enteras durante siglos con muy poco combustible.













