

China vuelve a apostar fuerte por América Latina, pero esta vez su estrategia no pasa por acuerdos diplomáticos ni grandes anuncios políticos.
El nuevo movimiento del gigante asiático ocurre bajo el mar: una alianza con Brasil para construir el primer túnel submarino del país, una obra que ya es considerada clave para la conectividad regional y el comercio internacional.
El proyecto marca un antes y un después en la infraestructura brasileña y se convertirá en el segundo túnel subacuático de toda América Latina.
Con una inversión estimada en 6,8 mil millones de reales, la iniciativa busca unir de manera permanente las ciudades de Santos y Guarujá, separadas actualmente por el canal de la Baixada Santista.
Más allá del impacto local, la obra refleja cómo China continúa expandiendo su influencia estratégica en la región a través de proyectos de ingeniería de gran escala.
China y su nueva estrategia en América Latina
La construcción estará a cargo de Mota-Engil Latam Portugal S.A., empresa del grupo portugués Mota-Engil, que incorporó a su estructura a la China Communications Construction Company (CCCC).
Esta sociedad aporta experiencia internacional en túneles sumergidos, una técnica ampliamente utilizada en Europa y Asia, pero nunca aplicada en Brasil.

El contrato fue firmado bajo un esquema de asociación público-privada, con una concesión de 30 años. Esto implica que la empresa adjudicataria no solo ejecutará la obra, sino que también será responsable de su operación y mantenimiento, consolidando un corredor estratégico para el comercio brasileño.
¿Cómo será el primer túnel submarino de Brasil?
Lejos de ser un simple paso vehicular, el túnel fue diseñado como una infraestructura integral de movilidad. Contará con:
- seis carriles (tres por sentido)
- ciclovía
- espacios para peatones
- galería técnica para sistemas esenciales
Técnicamente se trata de un túnel inmerso. Los módulos de hormigón se fabricarán fuera del canal, luego serán trasladados flotando hasta su ubicación definitiva y ensamblados en el fondo marino. El tramo subacuático tendrá unos 870 metros, dentro de una extensión total de aproximadamente 1,5 kilómetros.
Este método permite mantener activo el tráfico marítimo y reduce el impacto ambiental y urbano frente a una excavación tradicional.
Un cambio radical en la movilidad y la logística portuaria
Actualmente, el trayecto entre Santos y Guarujá puede demorar decenas de minutos, especialmente en horas pico. Con el túnel operativo, el cruce se realizará en apenas cinco minutos.
El beneficio directo alcanzará a cerca de dos millones de personas, mejorando la vida cotidiana, agilizando el transporte urbano y optimizando la logística de uno de los puertos más importantes de Brasil.
Para especialistas, la obra no solo resolverá un problema histórico de conectividad, sino que también potenciará el flujo de mercancías y reforzará el rol del país en el comercio regional.
Este megaproyecto confirma un patrón cada vez más visible: China avanza en América Latina mediante infraestructura crítica. Carreteras, puertos, ferrocarriles y ahora túneles submarinos forman parte de una red que redefine el mapa del poder global.













