

Una peligrosa enfermedad está afectando gatos de diferentes países de América Latina, entre ellos, Argentina. Por este motivo, la noticia está alarmando a aquellos dueños de estas mascotas, dado que es una enfermedad viral altamente contagiosa y potencialmente mortal.
Veterinarios de la región y del mundo advierten sobre un repunte inusual de casos en las primeras semanas del año, con una evolución rápida y agresiva que puede llevar a la muerte en cuestión de horas o días si no se actúa a tiempo.

¿De qué se trata esta enfermedad y por qué es tan peligrosa en gatos?
La panleucopenia felina (también conocida como parvovirus felino o moquillo felino) es causada por el parvovirus felino (FPV). Se trata de un patógeno que ataca células de rápida división: destruye el revestimiento del sistema digestivo, el tejido linfoide y la médula ósea, lo que provoca una caída drástica de los glóbulos blancos (leucopenia).
De esta manera, el gato queda prácticamente sin defensas y expuesto a infecciones secundarias fatales. Vale destacar que no afecta a humanos ni a otras especies y es extremadamente resistente en el ambiente: sobrevive meses en superficies, ropa, calzado, comederos, juguetes o suelos contaminados.
¿Cuáles son los síntomas?
Los gatitos menores de 6 meses son los más vulnerables, pero cualquier gato no vacunado o inmunodeprimido puede desarrollar formas graves. Entre los síntomas, destacan:
- Fiebre alta
- Vómitos persistentes (a veces con sangre)
- Diarrea severa (posiblemente hemorrágica)
- Letargo extremo y apatía
- Pérdida total de apetito
- Deshidratación grave
- En hembras gestantes: abortos o daños neurológicos en crías (hipoplasia cerebelar)
¿Cómo se transmite la enfermedad en los gatos?
- Contacto directo con heces, vómito, secreciones o saliva de gatos infectados.
- Vía indirecta (la más preocupante ahora): personas que traen el virus a casa en zapatos, ropa o manos tras haber estado en contacto con entornos contaminados (calles, refugios, casas con gatos enfermos).
- Alta supervivencia ambiental: basta con que un gato sano huela o lama una superficie contaminada.













