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Con la llegada del calor, muchos automovilistas buscan la forma más eficiente de viajar cómodos sin que eso se traduzca en un mayor gasto de combustible. En ese escenario, una pregunta se repite cada verano: ¿es mejor bajar las ventanillas o encender el aire acondicionado?

La respuesta no es única ni definitiva. Según explican especialistas en mecánica y eficiencia vehicular, la elección depende principalmente de la velocidad a la que circula el vehículo.

Qué dicen los estudios sobre el consumo

Un estudio realizado por la Society of Automotive Engineers (SAE) analizó cómo influyen las distintas formas de refrigeración del habitáculo en el consumo de combustible.

Los resultados muestran que un auto que circula a 88 km/h con las ventanillas bajas incrementa el consumo en un 20%. En cambio, a la misma velocidad, viajar con las ventanillas cerradas y el aire acondicionado encendido eleva el gasto en un 10%.

En recorridos urbano, bajar las ventanillas puede ser una opción más conveniente para ahorrar combustible.

La diferencia está relacionada con la resistencia aerodinámica. A mayor velocidad, el aire ejerce una fuerza cada vez mayor sobre el vehículo, lo que obliga al motor a trabajar más para mantener el ritmo.

Por qué el viento lo cambia todo

Uno de los puntos clave es que la resistencia al viento no crece de forma gradual, sino exponencial. Esto significa que un auto que circula a 110 km/h enfrenta una fuerza cuatro veces mayor que uno que lo hace a 55 km/h.

Cuando las ventanillas están bajas, el flujo de aire se vuelve menos eficiente y el impacto aerodinámico aumenta, lo que se traduce en un mayor consumo de combustible, especialmente a velocidades medias y altas.

¿Cuándo conviene prender el aire?

De acuerdo con las recomendaciones de los especialistas, los 64 km/h marcan el límite clave. A partir de esa velocidad, circular con las ventanillas bajas resulta menos eficiente que encender el aire acondicionado.

Por debajo de los 64 km/h, en cambio, la resistencia del viento es menor y bajar las ventanillas permite refrescar el interior del vehículo sin un impacto significativo en el consumo.

En recorridos urbanos, donde las velocidades suelen ser bajas, bajar las ventanillas puede ser una opción más conveniente para ahorrar combustible. En rutas o autopistas, en cambio, cerrar las ventanillas y utilizar el aire acondicionado resulta más eficiente desde el punto de vista del consumo.

Así, la clave no está solo en elegir entre aire o ventanilla, sino en adaptar esa decisión al contexto de manejo y a la velocidad de circulación.