Los usuarios del Tren Sarmiento se preparan para un cambio que les va a pegar en el bolsillo y en el reloj: durante al menos seis meses, los trenes no van a llegar hasta Once. La nueva cabecera va a ser Caballito.

La licitación contempla la renovación de 7,5 kilómetros de vías en la estación Once y entre esta y Caballito, constará de la intervención de aparatos de vía, la provisión e instalación de seis paragolpes para la terminal, el reemplazo de durmientes de madera por otros sintéticos, el mantenimiento de alcantarillas y la construcción de refuerzos en un puente peatonal. El 20 de julio se abren los sobres con las ofertas.

En el ferrocarril argentino, el tramo entre una licitación y la primera palada suele ser largo. A veces, muy largo. La apertura de la plataforma central de Ramos Mejía, por ejemplo, fue licitada en 2016 con un plazo de 90 días —y todavía no terminó.

El viaducto de la línea Belgrano Sur entre Sáenz y Plaza Constitución es otro caso: las obras significaron la supresión del servicio en ese tramo sin que se cumplieran los plazos prometidos. Y hace pocas semanas, se paralizó la renovación de la vía única del ramal Merlo–Lobos, iniciada en abril de 2025.

Los pliegos establecen explícitamente que debe priorizarse la ejecución de los trabajos en Caballito, que funcionará como terminal provisoria mientras se realizan las obras en la cabecera Once. Para quienes necesitan llegar hasta Once —con su conexión al subte y a decenas de líneas de colectivos— eso implica más tiempo y más plata.