

River fue una sombra. No estuvo en la cancha. Todo fue de Boca. Todo. Este clásico no fue, por cierto, un dechado de virtudes estéticas. Hay que buscar, en todo caso lo estético en el esfuerzo magnífico de Battaglia. Empequeñeció, el Sebas, a los rivales. Convirtió a todo River en Buonanotte: el equipo midió 1,60 y pesó 59 kg. Pero sin habilidad, ni alma. Y a propósito del “Enano : le costó adaptarse a las obligaciones del clásico, pero que sólo lo dejaron! ¿Dónde estuvo Ortega?. ¿Qué fue de la vida de Falcao? ¿Y Alexis? El técnico de River tardó años en realizar alguna modificación, de nombres o de actitudes. No lo consiguió. Y sacó a Buonanotte cuando comenzaba a “calentar motores . Incomprensible lo de Ortega. Entiendo aquello del amor incondicional e irracional del hincha. Sobre todo para casos “especiales como el de Ortega, un “maldito , un rebelde sin causa, un “loser exquisito con habilidades que van quedando muy lejos. Boca estuvo concentrado y jugó como una final. River no estuvo a la altura del compromiso, fue un equipo sin agallas, ni ideas. Parece mentira semejante escenario luego del silencio stampa de Simeone y el pedido de festejo de Riquelme. Pero el fútbol, por estos lares, tiene esta insoportable levedad.










