

En medio del clima de rumores de renuncia tras la decisión de un juez de procesarlo por la distribución de la cuota Hilton del año 2004, el secretario de Agricultura, Miguel Campos, dejó ayer virtualmente liberada la producción de un tipo de maíz transgénico en un proceso cuestionado por buena parte del agro. El funcionario cumplió con lo que venía anunciando en las últimas semanas y pidió al Instituto Nacional de Semillas (Inase) que registre nuevos productos que contengan el gen GA21, perteneciente a la multinacional Syngenta, una decisión que apunta a incorporar más jugadores a la producción de simientes.
La medida fue posible dado que el propio Campos suspendió en febrero pasado, mediante la resolución 71 y por un plazo de 90 días, los requisitos que deben cumplir las empresas que buscan comercializar nuevas semillas de maíz modificado genéticamente. Esto fue duramente criticado por las principales semilleras y por algunas de las entidades del sector agropecuario, quienes aseguraron que se estaba vulnerando el derecho de propiedad y sorteando un proceso que garantiza la seguridad de los alimentos.
“Proceda al registro inmediato de los híbridos que contienen el gen GA21 y se encuentran amparados por la resolución 71/06 , dice el texto que envió ayer Campos a las autoridades del Inase. Ahora, sólo resta que el organismo evalúe y apruebe los productos presentados por los interesados.
Polémica en puerta
La decisión está llamada a despertar mucha polémica e incluso podría derivar en procesos judiciales, algo que dejó entrever esta semana el titular de la Asociación de Protección de las Obtenciones Vegetales (Arpov), Julio Ferraroti. Ayer, desde la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) también amenazaron con recurrir al Congreso Nacional para lograr que quede sin efecto la resolución del mes de febrero pasado.
En los hechos, la decisión conocida ayer beneficiará especialmente a Atanor, empresa que pisa fuerte en el sector químico y que quiere competir en la provisión de semillas de maíz ofreciendo precios muy competitivos. En el sector dan por sentado que los repentinos cambios en el proceso de aprobación de semillas fueron hechos a la medida de Atanor. Ésta, junto con dos semilleras de mediano tamaño (Agriseed y Plusagro) presentaron híbridos que contienen el gen transgénico que resiste la aplicación del herbicida glifosato y ahora podrán ofrecer su maíz a los productores agrícolas.
A pesar de que Syngenta asegura ser la propietaria de la tecnología contenida en este tipo de maíz, en la Secretaría de Agricultura sostienen que la empresa nunca registró el evento por lo que cualquiera puede producirlo y venderlo. La iniciativa de Campos también puede interpretarse como un golpe directo a Monsanto, empresa con la que el Gobierno mantiene un fuerte enfrentamiento y que es la principal proveedora de semillas del cereal, con cerca del 20% del mercado.
El ingreso de nuevas empresas al sector del maíz promete generar cambios y atomizar un mercado que anualmente mueve u$s 120 millones. La llegada de los maíces transgénicos no es casual sino que forma parte de la estrategia oficial para frenar el avance de la soja sobre otros cultivos. Se espera que a medida que crezca el uso de este cereal y que aparezcan nuevas variedades, se pueda extender hacia zonas que no son aptas en la actualidad.










