

Ese cabezazo de Sava pudo haber sido salvador, histórico, como aquel remate del Chango. Pudo, ese tiro de Cáceres, desde el área chica, dejar al arquero sin cabeza y poner al defensor, junto a Merlo en la estatua racinguista. Hasta Martínez Gullota, pudo, en ese córner postrero, revertir la historia. Pero no. Han sido muchos años dilapidados desde el punto de vista de la organización. Una exagerada creencia en las fuerzas sobrenaturales; como para pensar que Dios, además de argentino, es hincha de Racing. El equipo empató 4 de los nueve que jugó de visitante y perdió los otros cinco. Con los pies en la tierra, con una mirada crítica sobre las posibilidades reales, nunca más lógico ese 0-1 abajo en Santa Fe.
Fue un domingo extraordinario, si hasta nos hizo dudar sobre un lógico sentido en el siempre cuestionado sistema de promedios. Porque se hace imposible pensar en un “acuerdo que involucre a tantas partes. En un momento descendía Olimpo, luego Gimnasia de Jujuy, más tarde, otra vez Olimpo. Y con Racing presionando incluso con un hombre menos para “zafar de la Promoción. Se vivió a todo corazón aunque pocas cosas con tanta lógica como Racing en la Promoción. Por suerte, para Lacadé, no todo está perdido.










