

La elección de Evo Morales como presidente de Bolivia, ha vuelto a poner sobre el tapete el debate sobre el reposicionamiento de las izquierdas en Latinoamérica y sus causas. La distinción entre derecha e izquierda que desde la Revolución Francesa ha servido para dividir el universo político, hace años que se ha puesto en duda, y esto es así porque es muy difícil rotular actualmente a los gobiernos por el origen ideológico de sus dirigentes , ya que muchas veces su políticas públicas contradicen sus principios doctrinarios.
Este artículo no tiene como fin analizar las diferencias o similitudes de estas categorías, sino intentar delinear las causas del resurgimiento de gobiernos de izquierda en Latinoamérica y analizar los componentes de lo que se entiende hoy por izquierda (vigencia de los valores clásicos de la izquierda con nuevos aditamentos).
Es importante señalar que este resurgimiento se concentra en nuestra región y no es una tendencia global. Como ejemplos cabe señalar los recientes triunfos del candidato de la centroderecha en Portugal, Aníbal Cavaco Silva y la del conservador canadiense Stephen Harper. Y lo mismo podría decirse de Alemania con la elección de Angela Merkel.
En primer lugar vamos a analizar las causas del surgimiento de la izquierda como una alternativa de poder viable en la región. Para hacer una breve reseña podríamos citar el fracaso en la implementación, durante la década del ‘90, de las políticas del Consenso de Washington, la ineficiencia de los partidos políticos tradicionales en dar respuestas a las demandas sociales, la corrupción, el crecimiento económico con una desigual distribución del ingreso, altos índices de desempleo y crecimiento de la marginalidad. A esto deberíamos sumar las erráticas políticas de los EE.UU. hacia la región. Todo esto dio lugar al surgimiento de políticos pertenecientes a partidos no tradicionales como Alejandro Toledo en Perú, Hugo Chavez en Venezuela, Tabaré Vazquez en Uruguay, Evo Morales en Bolivia, Lula Da Silva en Brasil y podría darse el caso de que accedan al poder Ollanta Humala en Perú y Manuel López Obrador en México.
A modo de conceptualización – subjetiva por cierto – podríamos decir que en Latinoamérica existen hoy distintos tipos de izquierda, caracterizadas tanto por su origen como por sus políticas:
populistas,
étnicas,
moderadas y
nacionalistas.
Cabe señalar que las categorías no son excluyentes.
Las izquierdas moderadas se caracterizan por aplicar políticas económicas de mercado, con un claro énfasis en la distribución del ingreso y en políticas sociales inclusivas. La disciplina fiscal es casi un credo y a ninguna de estas administraciones se les ocurriría cerrarse al mundo. Toman elementos que podrían catalogarse como de izquierda o de derecha y se ubican en el centro del espectro político. Las étnicas tienen o reconocen un origen indígena o hacia un grupo local y hacen énfasis en reivindicar a estos sectores, los que serán los actores de la renovación. Aquí hay un discurso explícito que delimita lo viejo con lo nuevo. Las nacionalistas presentan una radicalización de las ideas de unidad y de independencia nacional. Se utiliza constantemente el recurso del pasado, evocando figuras patrióticas que contrastan con el supuesto malestar actual. Hay una permanente tensión entre la soberanía de la nación y la globalización. En algunos casos, los referentes de este eje tienen orígenes militares (Chavez y Humala).
Para finalizar esta breve caracterización podríamos decir que los regímenes populistas, siguiendo el Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas de Torcuato Di Tella, son aquellos movimientos políticos con fuerte apoyo popular pero que no buscan realizar transformaciones muy profundas del orden de dominación existente. Se caracterizan por tener el apoyo de masas movilizadas pero aun poco organizadas, por la existencia de un líder carismático con fuerte arraigo en las clases obreras o campesinas y en la vinculación entre la masa y el líder.
En la primera de ellas, las populistas, podríamos ubicar a Hugo Chavez, a Evo Morales y al candidato de la izquierda en México, Lopez Obrador, (en caso de que gane las elecciones el 12 de marzo de éste año). En el eje étnico ubicamos a Evo Morales, de origen Aymara y a Alejandro Toledo quien habla Quechua y tiene raíces tanto criolla como indígena. En el eje nacionalista encontramos a Chavez y también a Morales. En Perú el eje se correrá seguramente hacia el populismo y nacionalismo en caso de que gane Ollanta Humalla en las elecciones del 9 de abril. Bajo la caracterización de moderada, podríamos ubicar a Alejandro Toledo, a Michelle Bachellet, a Tabaré Vazquez, a Lula Da Silva y a Néstor Kirchner.
Más allá de estas conceptualizaciones subjetivas, encontramos algunas características comunes en estas nuevas izquierdas latinas, las que se dan con más o menor énfasis según el país. Estas son algunas de ellas:
La idea de que el mercado sólo no funciona correctamente, se necesitan políticas activas que corrijan el funcionamiento del mismo.
Mayor presencia del Estado.
Se admite que el socialismo, como doctrina económica, no es viable.
Las inversiones privadas y públicas son clave para el desarrollo del país.
Protección de la propiedad privada.
Mantenimiento de relaciones con los organismos internacionales y pago de deudas (Argentina y Brasil).
Disciplina fiscal.
Discurso anti-EE.UU., pero al mismo tiempo búsqueda de alianzas comerciales (por ejemplo, Venezuela y la exportación de petróleo a EE.UU.).
Se elige la vía democrática para acceder al poder (legitimidad de origen democrático). Hoy la violencia no es una opción.
Algunas de las características comunes que reseñamos anteriormente eran privativas de la derecha, pero hoy son aplicadas por gobiernos de izquierda imprimiéndoles mayor énfasis en lo social. El electorado de hoy día no está ideologizado y vota pensando más en lo que es útil para él y no tanto si es de derecha o izquierda. Los gobiernos serán evaluados por la calidad de su gestión y no por la ideología que sostengan.










