

Después de los sobresaltos de agosto, los empleados de bancos, operadores e inversores de los principales centros financieros de Europa y Estados Unidos se sentirán afortunados de haberse tomado un respiro este año, aunque quizás se sientan más dichosos de todavía mantener su empleo.
Habitualmente en septiembre se produce una inundación de operaciones y nuevos negocios a medida que el sector financiero se interna en la última parte del año. Sin embargo, esta vez hay una gran incertidumbre sobre cómo y cuándo se recuperarán los mercados.
Los mercados de acciones brindaron un cierto alivio en agosto. Los índices FTSE 100 y S&P 500 registraron su primer mes positivo desde el alza de abril posterior al rescate de Bear Stearns. La mejora sin duda fue impulsada por Estados Unidos y tiene su génesis en los tempranos recortes de tasas aplicados por la Reserva Federal el año pasado.
Anthony Conroy, jefe de trading en BNYConvergEx, señaló: “Ha sido un agosto muy difícil para mucha gente, pero los últimos números indican que a la economía de las exportaciones le está yendo muy bien. Las acciones todavía no tocaron fondo, pero nos encontramos en ese proceso. Al mismo tiempo, las acciones europeas y británicas se beneficiaron aún cuando las cifras de expansión económica indican una desaceleración superior a la esperada. Pero los mercados de crédito corporativo no comparten el optimismo de los mercados de acciones, lo que da origen a la habitual adivinanza sobre cuál es el mejor indicador de lo que se puede esperar para los últimos cuatro meses del año
“Durante las últimas semanas, si bien el mercado de acciones, y, en particular, los papeles de bancos han rebotado de su nivel bajo, los spreads de crédito se han ampliado , dijo Gordon Fowler, director de inversiones de Glenmede en Estados Unidos. Algún mercado está confundido, el de crédito o el de acciones. Creemos que la plaza de renta fija quizás sea más profética en este caso y que el mercado de acciones va a seguir recuperándose a niveles relativamente bajos por un tiempo .
La economía de EE.UU. parece haber evitado la recesión debido en gran parte a las exportaciones impulsadas por el dólar débil. Las mediciones del crecimiento local muestran que los consumidores están agobiados.
“El panorama general de la economía norteamericana es de debilidad y probablemente se mantenga igual durante algún tiempo , dijo Stuart Schweitzer, estratega de mercado global en JP Morgan Private Bank.










