En Latinoamérica, a partir del caso Venezuela, se está produciendo un debate acerca de si un régimen es catalogado como democrático por haber sido elegido de acuerdo a derecho o por su accionar como gobierno. Es la diferencia entre la legitimidad de origen o la legitimidad de ejercicio. Es en última instancia un debate acerca del alcance del concepto democracia.

A raíz de estos intercambios de ideas es interesante reseñar el libro de Fareed Zakaria, editor de la revista Newsweek Internacional, titulado “El futuro de la libertad (ED. Norton, 2003, EE.UU.). La tesis del autor es que la democracia no se acaba en las elecciones, sino que abarca un complejo orden social que incluye un conjunto de libertades públicas. Señala que actualmente vivimos una era democrática, ya que a comienzos del siglo XX existían pocos países que viviesen en lo que hoy denominamos democracia (esto es, un gobierno creado por medio de elecciones libres, donde puede votar todo ciudadano adulto). Hoy existen 119 países que viven según esta definición de democracia, lo que representa el 62% del total.

Las causas de crecimiento del proceso democratizador son variadas y no constituyen la materia de este artículo, pero podríamos citar la revolución tecnológica, el crecimiento económico de las clases medias y el colapso de sistemas alternativos de gobierno, entre otras. Lo que sí es importante destacar es la diferenciación que hace Zakaria entre democracia iliberal y democracia liberal. Define a la primera como el proceso por el cual los gobiernos elegidos democráticamente (legitimidad de origen) a través de elecciones libres, ignoran los límites constitucionales a su poder y no respetan los derechos de sus representados (legitimidad de ejercicio). Por democracia liberal entiende a aquel sistema político regido no sólo por elecciones libres, sino por el respeto a la ley, la separación de los poderes y la protección de libertades básicas como la libertad de prensa y expresión, de reunión, religión y propiedad. Este tipo de democracia remite a un concepto más abarcativo de la misma e implica obtener y conservar tanto una legitimidad de origen como de ejercicio. Es decir, que la democracia no se acaba en el mero acto de votar, sino que engloba el respeto a un conjunto de libertades que hacen al correcto funcionamiento del sistema.

Podríamos agregar que la democracia como tal ha evolucionado en un sentido positivo, ya que según el mencionado libro, la democracia (elecciones libres) no siempre ha sido acompañada del conjunto de libertades públicas enumeradas anteriormente. Durante los últimos 30 años en occidente se ha difundido extensamente la democracia liberal, en tanto que en el mundo no occidental florece la democracia iliberal. Irak es un caso testigo para seguir su evolución, ya que ha surgido un gobierno electo fruto de elecciones libres (donde se ha elegido a un presidente kurdo, facción oprimida por Saddam Husseim) y habrá que ver si se convierte en una democracia liberal en toda su extensión o termina siendo un caso más de democracia iliberal.

¿Cómo se consolida la democracia liberal? Una de las vías más sólidas que poseen los países para garantizar el pleno ejercicio de la democracia es la división de los poderes del Estado y el fortalecimiento del poder judicial en tanto garante del control de constitucionalidad. Este principio republicano por el cual los tres poderes se controlan recíprocamente, garantiza el respeto por el conjunto de libertades públicas que hacen a la democracia liberal.