

El precio de la soja se mantiene en su nivel más bajo de los últimos cuatro meses debido a la buena cosecha que se está levantando en la Argentina y Brasil, así como por las condiciones climáticas favorables que vive Estados Unidos a poco de comenzar la siembra de la nueva campaña. La oleaginosa cerró ayer en la Bolsa de Rosario a $ 495 por tonelada, subiendo apenas respecto del último cierre y reflejando un contexto general de incertidumbre.
La principal plaza argentina viene repitiendo lo que ocurre por estos días en el Mercado de Chicago, donde los compradores se mantienen alejados a la espera de que la soja baje aún más por las proyecciones de aumento de la oferta en el mundo. El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA por su sigla en inglés) divulgó ayer su reporte mensual que pronostica la producción agrícola global. El organismo mantuvo su estimación previa sobre la cosecha argentina y aseguró que los productores locales terminarán levantando un récord de 40,5 millones de toneladas. En cambio, volvió a reducir su pronóstico para la soja brasileña al proyectar una producción de 57 millones de toneladas, 1,5 millones menos que en el reporte previo.
La Argentina y Brasil suman la mayor producción global de soja después de Estados Unidos, lo que los convierte en jugadores claves para las cotizaciones de granos. La exitosa campaña que está finalizando en Sudamérica se da en momentos en que los stocks mundiales se encuentran muy firmes. “Las reservas finales de soja para el ciclo 2005/06 serían de 15,37 millones de toneladas, cerca de las estimaciones de los analistas, de 15,54 millones, y sin cambios respecto del récord alcanzado en marzo , dice un informe reciente de la Bolsa de Rosario.
Además, el gobierno estadounidense cree que los productores de su país aumentarán este año el área dedicada a la oleaginosa debido a las buenas condiciones climáticas y al desincentivo que supone el bajo precio del maíz.
En la Argentina, la recolección de la nueva soja se encuentra atrasada por las lluvias registradas durante la última semana. Según datos de la Secretaría de Agricultura, hasta el pasado jueves se llevaba levantada el 32% de la producción prevista.
Menos maíz
El panorama de incertidumbre se extiende también al maíz, aunque por otras razones. En su informe de ayer, el USDA redujo a 14 millones de toneladas su predicción de la nueva cosecha argentina del cereal, convalidando lo que prevén la mayoría de los analistas privados. Aunque el gobierno argentino es un poco más optimista, reconoce que se estará muy lejos de las 20,5 millones de toneladas del ciclo anterior debido a los efectos nefastos que provocó la sequía en los últimos meses del 2005. Al igual que en el caso de la soja, la cosecha del maíz está atrasada por las lluvias recientes que impiden la recolección.
A pesar de todo esto, el maíz argentino enfrenta un escenario positivo debido a que la demanda externa se mantiene muy firme y se espera que siga en expansión el consumo en local.










