La opinión pública prioriza fuertemente el consenso y el diálogo entre los diferentes actores de la sociedad. El 95% de los consultados está de acuerdo en que la confluencia entre el Estado y las empresas es una condición necesaria para salir de la crisis. Esta es una de las principales conclusiones de una encuesta que fue realizada por Ipsos-Mora y Araujo entre el 12 y el 15 de septiembre (540 casos domiciliarios en área Metropolitana, Córdoba, Rosario y Mendoza) y que fue presentada en el Precoloquio de IDEA en Bariloche.

El objetivo de la encuesta es indagar en la opinión pública cuál debería ser el rol de la empresa y el empresariado en el contexto actual de la Argentina y las conclusiones han sido más que interesantes.

Principales conclusiones:

La generación de puestos de trabajo es la principal contribución que pueden hacer las empresas al país, seguida del pago de sus impuestos y del cumplimiento de las normas laborales.

Se demanda a las empresas, tanto grandes como Pymes, actuar con responsabilidad ante la comunidad.

Se valoran los principios de iniciativa privada, ya que se ve a la empresa privada como el principal motor del desarrollo de la economía.

La sociedad legitima el beneficio empresario. Un 96% considera que está bien que las empresas ganen dinero. Pero además se reclama una mejor redistribución de los ingresos.

Se destaca una mayor inclinación y confianza hacia las Pymes que hacia las empresas grandes. Existe un alto grado de identificación entre los individuos y las Pymes.

Se reclama un Estado que establezca reglas de juego claras y estables y no una vuelta a la estatización de la economía. Pero tampoco una economía de mercado sin controles ni supervisión del Estado.

Además, estas reglas deben ser equitativas con todos los sectores de la sociedad. Se pretende un tratamiento igualitario del Estado entre las Pymes y las empresas grandes.

La cohesión social es un valor indispensable para iniciar el proceso de recuperación. La fragmentación de la sociedad es un obstáculo para ello.

El público considera que no existen condiciones estables para la inversión y además ve a un empresariado poco dispuesto a arriesgar y con escasa confianza en el país. Se demanda un empresariado activo en la propuesta de ideas para el desarrollo del país, con capacidad para ejercer un liderazgo en la sociedad.

Una sociedad fragmentada como la argentina, producto de las diferentes crisis económicas e institucionales, reclama que tanto los políticos como los empresarios dejen sus diferencias de lado y generen juntos las ideas necesarias para que el país vuelva a crecer. IDEA ha sido un ámbito propicio para que el empresariado analice, junto a especialistas de opinión pública, periodistas e intelectuales cuál debe ser su rol social, dentro de una sociedad que les reclama un mayor protagonismo.