Populista, soldado del pueblo, dictador, salvador de los pobres, corrupto, comunista, mesiánico. No hay medias tintas cuando los venezolanos califican a su presidente. Lo quieren o lo detestan. A cinco años de haber sido elegido con un abrumador apoyo popular, Hugo Chávez Frías sabrá en un referéndum revocatorio de mandato, que se realizará el próximo domingo, cuál de los dos bandos pesa más.

Chávez, un teniente coronel retirado de 50 años que en 1992 lideró un intento golpista contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, dice estar seguro de que volverá a derrotar a la

“oligarquía vendepatria que lo quiere echar del poder.

Su pregonada defensa de los pobres se ha traducido en reformas revolucionarias que incluyen la distribución de tierras ociosas, préstamos a bajo interés para adquirir viviendas y masivos programas alfabetizadores y de salud.

Gracias al boom petrole-

ro Chávez logró, asignando

u$s 3.200 millones a tal efecto, financiar un vasto programa de obras sociales, las llamadas misiones, y revertir la tendencia desfavorable de las encuestas. Aunque este año la economía crecerá cerca de 10%, tras una caída acumulada del PIB del 25% en cuatro años, el aumento del gasto público muestra cifras preocupantes.

Una de las innovaciones chavistas fue el uso decidido del poder de Venezuela como quinto productor petrolero mundial y miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los analistas mencionan el referendo del domingo entre las causas de los recientes picos del precio internacional del crudo.

El petróleo también le da a Chávez especial valía como potencial miembro del Mercosur. Entre sus proyectos está la creación de Petroamérica, una petrolera estatal sudamericana, para ampliar el peso venezolano y regional en el tablero mundial del crudo. Cuando la escasez energética se hizo sentir en la Argentina, Chávez no dudó en ofrecerle al presidente Néstor Kirchner el abastecimiento de fuel oil venezolano, valuado, eso sí, a precios internacionales. Y ahora el titular de la petrolera estatal venezolana, Alí Rodríguez, apronta su desembarco en la Argentina. Los detractores de Chávez dicen, sin embargo, que el acercamiento a la Argentina de Kirchner (y al Brasil de Lula) es un intento desesperado por mostrar que Venezuela no está aislada.

Quienes abogan por el Sí a la revocación del mandato de Chávez aseguran que si triunfan, la paz y los derechos ciudadanos serán restablecidos y Venezuela se habrá librado de un demagogo. Quienes prefieren a Chávez, apuestan a una alianza regional entre su líder, Kirchner, Lula, y, tal vez, el uruguayo Tabaré Vásquez.

Amigo de Fidel Castro (a quien beneficia con petróleo) y enemigo declarado de George Bush (la Casa Blanca apoya a grupos opositores argumentando que “defienden la democracia ), el resultado de la gestión de Chávez es una profunda polarización de Venezuela.

A los golpes

Chávez fue electo presidente el 6 de diciembre de 1998 con 56,2% de los votos, al frente de una alianza de izquierda que logró romper más de 40 años de alternancia bipartidista. Luego de reformar la Constitución fue reelecto el 30 de julio de 2000 con el 59,75%, para un período hasta el 2006.

En abril de 2002 fue brevemente derrocado por una revuelta de la que Washington no logró creíblemente desvincularse. Y a fines de ese año y en 2003 enfrentó y venció un paro que llevó al mínimo la producción de crudo.“Es una lucha entre Dios y Satanás , afirmó entonces.

Le gusta vestir tanto el uniforme militar como elegantes trajes con corbatas de colores llamativos. En su programa radial Alo presidente difunde en tono coloquial un discurso de tintes mesiánicos, en una mezcla de izquierdismo revolucionario y un culto casi religioso a Simón Bolívar. No duda en citar frases de San Martín, el Che Guevara o Perón. Sin embargo, su mensaje no logró conquistar a todos los venezolanos.

Tras meses de marchas opositoras y una feroz pulseada, sus adversarios lograron juntar las firmas necesarias para el referendo. Las urnas darán el veredicto.