

Fe es creer en aquello que no podemos ver. A la hora de operar por Internet, sin embargo, muchos no aprendimos la lección de Santo Tomás. Existe siempre una sombra de duda cuando navegamos por eso intangible que es el ciberespacio, y mucho más cuando mediante el click del mouse estamos dándole marcha a alguna operación bancaria.
El temor por la seguridad es una de las grandes trabas con la que se encuentran los bancos que desean popularizar entre sus clientes los sistemas de home-banking. Los riesgos, coinciden los expertos, existen, pero así como también están las posibilidades de ser asaltado en un cajero automático o de sufrir la duplicación de una tarjeta de débito.
“Hay mucho desconocimiento. Algunos miedos que son reales y otros imaginarios. Los clientes deben saber que amenazas reales existen y qué hacer o no hacer, para evitarlas , opina Claudio Pasik, director de NextVision, una empresa que se especializa en seguridad informática.
Entonces, ¿cómo podemos hacer para perder el miedo y poder aprovechar este canal increíblemente cómodo? Existen simples recaudos que cualquier cliente bancario puede tomar, y que permiten reducir al mínimo cualquier amenaza.
n Para empezar, se debe evitar ingresar en páginas de home-banking desde equipos no conocidos, como la PC de un tercero o desde un cibercafé, dado que desconoce su nivel de protección. “Los bancos tienen mecanismos de autenticación sofisticados. Pero, por ejemplo, no se sabe si hay una cámara filmando los movimientos del mouse en el teclado virtual , dice Pasik.
n Instalar y actualizar los programas de seguridad como antivirus, firewall y filtrado de contenidos, es otra de las máximas. Estos programas impiden el paso a los hackers, virus y gusanos informáticos que intenten entrar a través de Internet.
n Los clientes deben tipear siempre la URL o dirección del sitio del banco. “No hay que acceder al sitio del banco a través de links , subraya Gustavo Cuenca, responsable de Internet Banking Standard Bank, quien asegura que por ello “nunca el banco le va a pedir que acceda al sitio a través de un mail, o vía telefónica o e-mail .
n La dirección de la página de home-banking debería comenzar con la sigla HTTPS. La “s es lo que la diferencia de las páginas comunes, y significa “seguro .
n La elección de la clave no tendría que hacerse de manera azarosa. Marisa Lupi, gerente de Canales de Internet Santander Río, recomienda no usar la misma para diferentes servicios, no anotarla o compartirla con terceros. “Mientras más largas sean, más difíciles serán de deducir. Una mala clave es aquella que tiene tres dígitos iguales, los últimos o los primeros dígitos del documento, o que hace referencia a una fecha importante, como el cumpleaños , detalla Lupi.
n Los expertos aconsejan además no ejecutar archivos que se encuentran alojados en páginas web desconocidas, o que vienen adjuntos a los correos electrónicos, incluido el spam. Allí podrían esconderse programas troyanos que luego capturen los datos de la cuenta bancaria.
n Si se recibe un e-mail con la imagen corporativa y marca del banco que solicita actualización de datos de cuenta o password, lo mas seguro es que se trate de un engaño denominado Phishing, para capturar información. Tampoco dar esos datos si se es contactado telefónicamente.
n Ahora, ¿qué hacer cuando falla nuestra PC o nuestra conexión de Internet en el medio de una transacción bancaria? Lupi afirma: “Se puede chequear el movimiento de la cuenta para ver si la transacción se llevó a cabo, y además debe esperar recibir un comprobante de operación . En última instancia, Cuenca asevera: “hay una mesa de dudas, que opera entre las 8 y las 24, los siete días de la semana. Si hay algún problema, llamar y preguntar .









