Para las autoridades europeas, el proceso de cambios que vive el Mercosur y las fuertes diferencias que enfrentan a algunos de sus socios suponen un obstáculo en las negociaciones bilaterales. Sin embargo, reconocen que se trata de una etapa natural en el proceso para avanzar hacia un nivel más sólido de integración. “Las reformas no facilitan la negociación. Pero si son el resultado de procesos democráticos y transparentes, son comprensibles , aseguró un funcionario europeo.

Las amenazas veladas que vienen expresando Uruguay y Paraguay de abandonar el bloque debido a la falta de atención que reciben sus reclamos sumadas al anuncio del futuro ingreso de Venezuela como miembro pleno generan por estos días incertidumbre sobre cuál será la futura conformación del Mercosur. Este cuadro se ve agravado por los fuertes cruces de los gobiernos argentino y uruguayo por la instalación de dos papeleras en la vera del Río Uruguay.

El futuro regional no es un tema menor para los negociadores de la UE que llevan adelante las conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial con el bloque y que necesitan de un panorama claro sobre el mercado al que podrán acceder los productos de sus estados miembro.

Según el funcionario europeo, la Cumbre de Viena que comienza mañana y que reunirá a los presidentes de los países del Viejo Continente con sus pares sudamericanos puede dar nuevo impulso político a la negociación. “Seguimos ofreciendo previsibilidad, un mercado seguro, gradualismo para la aplicación del acuerdo y la promesa de mayores inversiones, como nuestros mayores atributos , afirmó. Además, aseguró que los próximos pasos en el diálogo comercial no están atados al desenlace de la Ronda Doha de la OMC, como trascendió en varias oportunidades.

Créditos confirmados

Por otra parte, el funcionario confirmó que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) presentará en breve una línea de créditos de tasa subsidiada para inversiones en América Latina, aunque aseguró que todavía no se determinó el monto total que estará disponible. El lunes pasado, representantes argentinos en Bruselas adelantaron que el “plato fuerte de la Cumbre de Viena sería el anuncio de un fondo de 4.000 millones de euros aportados por el BEI para los países sudamericanos.

Los préstamos estarán destinados a proyectos que contribuyan a la integración física o que mejoren la cohesión social. En todos los casos, las empresas de capitales europeos deberán tener una participación, aunque sea minoritaria.