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La toma de ganancias se impuso en la renta variable en junio. Los inversores desarmaron posiciones en acciones argentinas tras las fuertes subas, lo que generó pérdidas en el mes de hasta 20% en dólares en Nueva York y 23% en pesos en Buenos Aires. A la vez, se mantuvo el apetito por el carry trade, con resultado positivo gracias a la estabilidad cambiaria.

Los sectores bancario y energético lideraron las pérdidas de ADR argentinos en Wall Street, con papeles como los de Supervielle, Edenor, Macro, BBVA e YPF, que se desplomaron entre 10% y 20% en el mes. En la plaza doméstica, el S&P Merval retrocedió 12% en pesos y 16% en dólares. Los títulos de deuda en dólares, en cambio, avanzaron entre 1% y 2,4%.

El tipo de cambio oficial avanzó 1,4% y el dólar MEP lo hizo en proporción similar. Por lo tanto, con rendimientos mensuales de entre 2,5% y 2,7% en instrumentos en pesos a tasa fija, como las Lecap más cortas, la estrategia de carry trade arrojó una ganancia de poco más de 1% en dólares si se asumiera la estrategia con entrada y salida durante el mes calendario.

Toma de ganancias


Los operadores del mercado afirman que el mal desempeño de los acciones locales en junio obedece principalmente a una inclinación de los inversores por tomar ganancias tras las fuertes subas que registraron en los meses anteriores, a lo que se suman otros factores como la incertidumbre política, en momentos de cercanía a las elecciones legislativas.

Isabel Botta, product manager en Balanz, resalta que, incluso, durante el primer semestre del año el desempeño de la renta variable argentina fue negativo y se consolidó como el peor segmento local, afectado por una combinación entre toma de ganancias tras las fuertes subas, incertidumbre en el frente político y mayor aversión global hacia los activos de riesgo.

Agustina Savoia, asesora financiera en Cocos Gold, agrega que los ADR argentinos en Estados Unidos tienden a reflejar la misma corrección bajista del Merval medido en dólares, amplificada por la falta de flujos de inversores en el exterior, en medio de la cautela que persiste hacia los activos bursátiles argentinos.

"Si bien hay avances en la macroeconomía argentina, como menor inflación y estabilidad cambiaria, el mercado sigue con dudas sobre la velocidad de las reformas, el riesgo país sigue siendo alto y las reservas netas del Banco Central continúan negativas. Los bancos corrigieron más por mayor cautela hacia el sistema financiero local y las energéticas resistieron un poco más gracias a Vaca Muerta", resalta.

Savoia añade que sectores como bancario e industrial tienden a verse más afectados porque "todavía no se ve una recuperación clara en la economía real". Además, afirma que los inversores internacionales están muy enfocados en activos más líquidos y seguros, sobre todo en tecnológicas y en papeles estadounidenses, dejando a emergentes y fronterizos, como la Argentina, en segundo plano.

"El mal desempeño que vimos en junio en los ADR argentinos en Wall Street es una mezcla de ajuste de expectativas de los inversores locales, riesgo país todavía elevado y menor apetito global por activos argentinos, aunque las valuaciones de estos activos todavía siguen siendo muy bajas en dólares, lo que podría abrir oportunidades si mejora el contexto", resume Savoia.