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Los bonos soberanos en dólares operan este miércoles con fuerte tono positivo en toda la curva, en línea con el giro global hacia activos de riesgo tras el alto el fuego en Medio Oriente.
La compresión de spreads es generalizada y se traduce en una mejora significativa del riesgo país, que cae 49 puntos básicos hasta las 563 unidades.
En el tramo corto, los Bonares operan con avances más acotados: el AL29 sube 1,1% y el AL30 gana 1,2%, con rendimientos que continúan en la zona de 8,5%–9,1%. En la parte media, el movimiento sigue siendo más firme: el AL35 avanza 2,5% y el AL38 sube 2,4%, consolidando la recuperación.
En el tramo largo, los títulos también sostienen la dinámica positiva. El AL41 trepa 2,5% y el AL46 sube 2,5%, con tasas aún en doble dígito pero en compresión. Los Globales acompañan con subas más moderadas que en la apertura: el GD29 avanza 1%, el GD30 sube 1,5%, el GD35 gana 1% y el GD38 cerca de 0,4%.
La renta variable argentina
Los ADR argentinos operan en Wall Street con fuertes subas impulsados principalmente por el sector financiero.
Banco Macro lidera con una suba de 7,7%, seguido por BBVA Argentina (+7,1%) y Grupo Supervielle (+7,2%), mientras Galicia avanza 4,7%.
El movimiento se extiende a otros papeles cíclicos, con Bioceres que trepa 5,5%, MercadoLibre 3,3% e IRSA 3,7%, en un contexto de mayor apetito por riesgo.
En contraste, las energéticas están bajo presión: YPF cae 3,9%, Transportadora de Gas del Sur 4,5% y Pampa Energía 2%, afectadas por la fuerte baja del petróleo.
En Buenos Aires, el S&P Merval en dólares vuelve por encima de los u$s 2000. Es una sesión más verde que roja para los papeles del Panel Líder a excepción de las energéticas. Cae TGS, YPF, Pampa y TGN.
Al respecto, Diego Martínez Burzaco, country manager de Inviu Argentina, dijo a El Cronista que hay dos factores claros detrás del movimiento del mercado.
Por un lado, una descompresión de la aversión al riesgo, que habilita un rebote técnico tras la tensión reciente. “El alivio en el frente geopolítico funciona como disparador y permite que los activos recuperen algo de terreno”, comentó.
Por otro, aparece el efecto del short squeeze: “El cierre de posiciones bajistas de muchos especuladores que estaban posicionados ante un escenario sin acuerdo. “Ese desarme se traslada de forma transversal a todos los mercados: acciones, bonos y commodities, y amplifica el rebote".
Ahora bien, para el estratega, si bien es una señal positiva, “todavía es prematuro asumir que el movimiento será sostenible. En las próximas dos semanas probablemente haya idas y vueltas en la información, lo que puede generar volatilidad adicional”.
En ese contexto, el mercado podría empezar a reordenar el foco hacia Estados Unidos, con el inicio de la temporada de balances la semana próxima. “Ahí se va a jugar buena parte de la dirección de corto plazo, a medida que los inversores ajusten carteras en función de resultados y expectativas”, concluyó.
Wall street
Wall Street acelera las subas y se encamina a cerrar con un rally contundente, impulsado por la distensión geopolítica. El Dow Jones Industrial Average trepa cerca de 2,2% (más de 1.000 puntos), el Nasdaq Composite gana alrededor de 2,5% y el S&P 500 avanza en torno al 2,1%.
El catalizador central fue la caída del petróleo, que volvió a perforar los u$s 100 por barril tras semanas de presión alcista. El Brent se desplomó cerca de 14% hasta los u$s 94, mientras que el WTI retrocedió alrededor de 16%, también en la zona de u$s 94.

El movimiento responde a la expectativa de que se normalicen los flujos de crudo y gas a través del Estrecho de Ormuz, un nodo clave para el comercio energético global. Este cambio de dinámica alivió de forma directa las expectativas inflacionarias y reactivó el apetito por riesgo.
Las acciones globales también se dispararon con Europa subiendo 4% y Asia acompañando, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense también avanzaron. El rendimiento del bono a 10 años cayó a 4,24%, mínimos desde mediados de marzo, y el tramo corto también ajustó a la baja, con el de dos años en torno al 3,73%.
El mercado volvió a poner en precio la posibilidad de recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed) hacia adelante, en un contexto donde el shock energético pierde intensidad.
En paralelo, el dólar cede terreno tras haber actuado como refugio durante la crisis, con el índice global retrocediendo a la zona de 98,8. El oro, en cambio, avanza 1,7% y se mantuvo firme como cobertura, en una señal de que, pese al alivio, la incertidumbre no desaparece del todo.
Detrás del movimiento también reapareció en el discurso de mercado el llamado “TACO trade” (Trump Always Chickens Out), en alusión a cambios de postura del presidente estadounidense en momentos críticos.
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