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El extitular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne, realizó un análisis exhaustivo sobre el presente y el futuro de la economía argentina, durante una entrevista en el streaming Neura.
Para Dujovne, uno de los mayores aciertos actuales es la transparencia respecto a cómo el Tesoro planea enfrentar sus compromisos. Al respecto, señaló que conocer la hoja de ruta oficial es vital para el mercado: “Conocer cómo están pensando la cuestión las autoridades, cuál es su función de reacción, son las cosas que dan previsibilidad y que los gobiernos suelen hacer como mecanismo también para facilitar la toma de decisiones en el sector privado”.
En ese sentido, celebró el paso dado por el Ministerio de Economía, comparándolo con los programas financieros que Argentina supo tener en los 90 y durante el período 2017-2019, contraponiéndolos a la etapa kirchnerista, donde el país “se dedicó a defoltear y emitir dinero para financiar al fisco”.
El techo de los 200 puntos y el factor electoral que ve Dujovne
A pesar de la euforia por la baja del Riesgo País a la zona de los 400 puntos, el exministro fue tajante al marcar que existe un límite que solo la política podrá romper. “Argentina no va a tener 200 puntos básicos hasta después de superado el test electoral del año que viene”, advirtió.
Según su visión, un nivel de 200 puntos “se corresponde con un país que tiene una calificación entre BB y BB+, que está muy por encima del B- que tiene hoy la Argentina”. Para Dujovne, el mercado espera la confirmación de que “no vuelva el kirchnerismo” para convalidar un nuevo salto en la calidad de los activos locales.
Por qué el “Investment Grade” es una meta de largo aliento
Sobre la ambición oficial de recuperar el grado de inversión para 2031, Dujovne pidió realismo basándose en la historia crediticia del país. “Es muy difícil de cumplir porque sería subir seis escalones respecto de la actual calificación. Hay muy pocos precedentes y Argentina carga con muchos defaults en su espalda”, explicó el exfuncionario.
Incluso fue más allá al predecir el comportamiento de las agencias de rating: “Probablemente las calificadoras quieran que Argentina tenga indicadores parecidos a BBB o BBB+ para tomarse un margen adicional que impida que, apenas seas Investment Grade, te puedas caer de nuevo”. No obstante, consideró positivo que el Gobierno se plantee objetivos ambiciosos para “anclar las expectativas”.
La “aspereza” de una economía que se integra al mundo
Uno de los momentos más profundos de su intervención fue el análisis de la microeconomía y la presión que sienten las empresas ante la baja de aranceles y la quita de regulaciones. “La Argentina se abrió mucho en estos últimos dos años y medio. Pasamos de un arancel promedio del 13% a uno cercano al 9%”, describió Dujovne.
Para el economista, esto no es una crítica, sino una realidad de la transición: “No es un juicio de valor, es una descripción que explica por qué está sometido a más presión hoy el sector privado. Estamos en medio de una transformación de qué cosas importamos y qué cosas producimos”. Además, vinculó este sentimiento de incomodidad con un fenómeno global, señalando que la disrupción del comercio online y los cambios tecnológicos están generando que esa “aspereza” se sienta “en Montreal, en Miami y en Buenos Aires”.
El camino hacia una moneda que flote y la salida del cepo
Finalmente, Dujovne proyectó su visión sobre el futuro del peso y la necesidad de eliminar las restricciones cambiarias para atraer capitales hundidos, especialmente en sectores estratégicos. “Yo pienso que en el largo plazo Argentina tiene que ir a un tipo de cambio flotante y que el peso tiene que ser una de las monedas que flotan en el mundo, como el peso chileno, el real brasileño o el dólar australiano”.
Aunque reconoció que no es algo que deba ocurrir “mañana”, enfatizó que la unificación cambiaria es la señal definitiva para la inversión real: “Si podemos ya eliminar los controles de capitales para todos, la señal es mucho más potente. Para las inversiones mineras es fundamental: el riesgo geológico se financia con acciones, y las acciones se repagan con dividendos”.