El dólar minorista cerró ayer a $ 1420 para la compra y a $ 1470 para la venta en el Banco Nación (BNA). En tanto, en el segmento mayorista, que es la referencia del mercado, se ubicó a $ 1451, subió 0,28% en la jornada respecto de los $ 1447 a los que había cerrado el viernes pasado.

No obstante, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que, si no estuviera comprando reservas el Banco Central (BCRA), estaría en torno a los $ 1300 y el mercado analiza lo que viene para febrero.

Enero fue un mes de poca presión en el mercado de cambios debido a que es un período del año en el que la demanda de dinero se mantiene elevada, principalmente. Por eso, suele ser un momento de compras por parte del BCRA.

Eso se combinó con tasas altas para contener la afluencia de pesos hacia el dólar, algo que el Gobierno buscó para mantener el ancla cambiaria y al flujo de divisas que generaron las emisiones de deudas de empresas y provincias y las liquidaciones del agro por la cosecha fina.

Dólar: qué viene para febrero

De cara a febrero, el mercado espera que haya algo más de presión sobre el tipo de cambio ya que suele caer la demanda de dinero en el segundo mes del año, pero no prevé que haya una fuerte suba del tipo de cambio.

En gran parte, el Gobierno apuesta a mantener vivo el carry trade para que los inversores sigan yendo hacia los bonos del Tesoro y no se vuelquen hacia el billete estadounidense. Por eso, las tasas aún siguen algo elevadas respecto de las proyecciones de inflación que hace el mercado.

“Febrero parece comenzar con la misma impronta que se vio durante el mes precedente. El mercado de cambios transita un período de tranquilidad y evolución suave del tipo de cambio y sin que se puedan anticipar por el momento tensiones sobre su funcionamiento”, analizó Gustavo Quintana, de PR Operadores de Cambio, en diálogo con El Cronista.

Señaló que el nivel de ingresos de los exportadores sugiere un recorrido similar al del mes previo, a lo que debe sumarse ingresos de obligaciones negociables colocadas oportunamente, más las habituales ventas de minería y combustibles. “De este modo, en el corto plazo, no surge evidencia significativa de un cambio de rumbo en la actual estrategia que además contempla la intervención oficial para recuperar reservas”, apuntó Quintana.

No obstante, aseguró que el factor climático puede llegar a complicar el rendimiento de la cosecha gruesa y anticipó que “eso sí podría conspirar contra ingresos a partir de marzo, pero es un tema prematuro que exige seguimiento, sin poder anticipar proyecciones valederas”.

El factor climático puede llegar a complicar el rendimiento de la cosecha gruesa y anticipó que “eso sí podría conspirar contra ingresos a partir de marzo.

En la misma línea, el economista Pablo Ferrari vaticinó que, “en el corto plazo, entendido en este caso como los próximos 30 días, no se observan factores que permitan evaluar movimientos bruscos de los tipos de cambio, en particular del oficial

Dijo que esto es esperable en un contexto en que el Central tiene un resultado neto de comprador de dólares para engrosar las reservas. Y es que esto le da poder de fuego y el mercado lo lee como una señal positiva que le quita presión al tipo de cambio hacia adelante.

No obstante, advirtió que, “más allá de este cercano horizonte temporal, la inflación avanza y aprecia más un tipo de cambio ya apreciado, que tiene impacto directo en la merma de la actividad económica, como acaba de señalarlo recientemente Domingo Cavallo”.

Por su parte, el economista Federico Glustein agregó que “la liquidación de la cosecha es una de las grandes variables del mes que tendrá influencia en la cotización del dólar, sobre todo hacia fines de mes”.

Luego, considera que, en ese proceso, la acumulación de reservas y el control de la plaza de pesos mediante tasa acompañan los eventuales descalces o variaciones en la cotización. Asimismo, dependerá de cuánto presionen las familias en materia de demanda por ahorro tras el período vacacional a prinicipio y fin de mes.