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Tras el IPC de septiembre en EE. UU., las tasas suben y los bonos globales caen. La deuda local se ve arrastrada por el escenario internacional, aunque también inciden factores locales.
Inflación y caídas en las bolsas
Wall Street opera con una mayoría de bajas en los futuros de sus principales índices este miércoles. El Nasdaq 100 retrocede 0,80%, liderando las pérdidas, mientras que el S&P 500 caencae1% y el Dow Jones bajabaja5%.
El dato de inflación de Estados Unidos y los resultados corporativos del tercer trimestre concentran la atención de los inversores, por su impacto potencial sobre las expectativas de tasas de interés de la Reserva Federal.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 0,6% el mes pasado, tras haber subido un 0,4% en agosto, según informó el miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo. En los 12 meses transcurridos hasta septiembre, el IPC avanzó un 3,7%, frente al incremento del 3,4% registrado en agosto.
Los precios al consumidor en Estados Unidos se aceleraron en septiembre debido al fuerte aumento de los costos de la gasolina, lo que supone un nuevo revés para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre y vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de una subida de las tasas de interés a finales de este mes.
Los economistas encuestados por Reuters habían pronosticado un aumento mensual del IPC del 0,6% y un incremento interanual del 3,6%.
Los precios de la gasolina se dispararon un 7,1% en septiembre, según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU.
El dato de inflación de Estados Unidos volvió a encender las alarmas en los mercados financieros y provocó una reacción negativa en los activos de riesgo. Según el análisis de Jesse Cohen, los futuros de Wall Street cayeron, el dólar se fortaleció, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron y el oro retrocedió.
La reacción responde a que una inflación más elevada de lo esperado refuerza la percepción de que las presiones sobre los precios siguen vigentes y que la Reserva Federal podría mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Esto reduce las expectativas de recortes de tasas de interés y presiona a los activos financieros.
Por ello, se ven caídas en las acciones y subidas en las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Se dispararon los bonos en EE.UU.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años —principal referencia para hipotecas, préstamos para automóviles y deuda de tarjetas de crédito— se disparó 10 puntos básicos hasta el 5,323%. Este es su nivel más alto desde el 8 de octubre, cuando alcanzó el 5,354%.
El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años —que suele reaccionar a acontecimientos geopolíticos— subió 5 puntos básicos, situándose en el 5,61 %.
El bono del Tesoro a dos años —que sigue de cerca las decisiones de la Reserva Federal sobre los tipos de interés—alcanzó el 4,94 %, su nivel más alto desde el 29 de septiembre.
Desde Balanz explicaron que la reacción inicial del mercado a los datos de hoy está siendo bastante marcada en el mercado de tasas, particularmente en la parte corta de la curva, la cual muestra subas de 12 puntos básicos en las tasas de 2 a 5 años.
“Los movimientos en las tasas más largas están siendo más acotados, aunque significativos y en el orden de 5-8pbs. El mercado sigue esperando la próxima suba de 25pbs recién para diciembre, aunque le incrementó la probabilidad de que la Fed se adelante a la reunión de fin de mes, e incorpora entre 2 a 3 subas en 2027”, dijeron desde Balanz.
Impacto en Argentina
Las apuestas del mercado a una suba de tasas de interés de la Reserva Federal en octubre aumentaron con fuerza tras el último dato de inflación de Estados Unidos.
Según las probabilidades implícitas en los contratos de futuros de tasas que releva CME Group, la probabilidad de que la Fed eleve la tasa de referencia en 25 puntos básicos pasó a 43,7%, frente al 22,1% registrado el día anterior. De esta manera, la probabilidad de una suba prácticamente se duplicó en una sola jornada.
En contrapartida, la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga la tasa sin cambios cayó al 56,3% desde el 77,9% previo. Actualmente, el rango de referencia se ubica entre 3,75% y 4%, mientras que el escenario de una suba lo llevaría a un intervalo entre 4% y 4,25%.
El cambio en las expectativas refleja la preocupación de los inversores por la persistencia de las presiones inflacionarias y refuerza la posibilidad de que la Fed deba sostener una política monetaria más restrictiva.
Un eventual endurecimiento de las condiciones financieras podría fortalecer al dólar, impulsar los rendimientos de los bonos del Tesoro y generar nuevas presiones sobre las acciones y los activos de mercados emergentes.
Este escenario tiene un impacto en los bonos argentinos, ya que la suba de tasas de los bonos del Tesoro de EE. UU. arrastra a la baja a la renta fija local.
Los bonos globales argentinos operan con mayoría de bajas este miércoles, con retrocesos que se profundizan en los tramos medios y largos de la curva.
En el tramo corto, el Global 2029 baja 0,29%, mientras que el Global 2030 retrocede 0,33%.
En el tramo medio y largo, las caídas son de 0,6% en el Global 2035 y de 0,51% en el GD38.
Finalmente, en el tramo más largo de la curva, los bonos bajan 0,65% y 0,56% en los bonos a 2041 y 2046, respectivamente.
La tendencia negativa también se refleja en el desempeño mensual, ya que todos los títulos muestran pérdidas, de entre 0,60% y 6,39%, con los bonos de mayor duración entre los más castigados.
Por lo tanto, el comportamiento se da en un contexto de persistente cautela sobre la deuda argentina, en el que la incertidumbre política y los factores financieros internacionales continúan condicionando el apetito por los bonos soberanos.
Viento de frente global y local
El escenario global se torna aún más desafiante en medio de dudas sobre las variables locales y el resultado electoral.
Los bonos largos en dólares cayeron más del 7% desde principios de septiembre, en un contexto global más desafiante, aunque también fueron arrastrados por riesgos locales.
Al comparar la dinámica de la deuda local contra créditos similares, los spreads de los bonos en dólares se ampliaron en parte por factores globales, pero también por mayores riesgos electorales, un proceso que empezó a principios de agosto y se exacerbó con un aversión global al riesgo.
Desde agosto, los spreads contra pares se ampliaron 220 pb, con 93 pb solo en septiembre.
Los analistas de Max Capital estiman que alrededor de 55 % de la caída desde julio se debió a factores locales, pero el resto se explicó por el alto beta de Argentina frente a los mercados emergentes (ME), al menos en el caso de los bonos.
Sin embargo, agregaron que desde septiembre, el componente global está más cerca del 80%, pero en parte por un beta que probablemente incorpora el riesgo político argentino, y lo considera un crédito más riesgoso, de manera similar a Ecuador o Egipto.
El hecho de que el mercado de bonos opera a la baja y tiene mayores dudas sobre el resultado electoral implica que la deuda argentina incorpora mayores riesgos crediticios hacia adelante.
Las expectativas del mercado sobre la capacidad de pago de la deuda soberana argentina registraron un marcado deterioro en el tramo final del período analizado.
Según las estimaciones elaboradas a partir de los precios de los bonos y de los contratos de cobertura contra incumplimientos (CDS), la probabilidad implícita de incumplimiento a tres años escaló hasta la zona del 31-32%, su nivel más alto dentro de la serie presentada.
La dinámica contrasta con la mejora observada durante junio y julio, cuando las probabilidades implícitas habían descendido hacia el 20%. Sin embargo, a partir de agosto, las expectativas comenzaron a deteriorarse y la tendencia se aceleró hacia fines de septiembre y comienzos de octubre.
El movimiento también se observa a corto plazo.
La probabilidad implícita de default a un año aumentó hasta situarse aproximadamente entre el 5% y el 7%, según el indicador considerado, aunque continúa por debajo de las estimaciones correspondientes al plazo de tres años.
La evolución de ambas métricas, tanto en bonos como en CDS, refleja una mayor percepción de riesgo crediticio por parte de los inversores.
Si bien los indicadores no anticipan necesariamente un incumplimiento efectivo, muestran que el mercado está exigiendo una mayor compensación por la exposición a la deuda argentina.
“Las probabilidades de default a 2027 subieron menos de 1pp, pero las de 3 años subieron 6pp desde mediados de septiembre y 10 puntos desde mediados de julio, aproximadamente la reducción de probabilidades de continuidad. Los inversores venían incorporando altas probabilidades de continuidad, pero las encuestas algo más flojas, el deterioro del crecimiento y la sensación de que el Gobierno tiene poco margen para impulsar la actividad atenuaron la confianza, aun cuando el presidente sigue siendo el amplio favorito y los ingresos de energía y minería deberían sostener la actividad”, remarcaron desde Max Capital.
Adrián Yarde Buller, estratega y economista jefe de Facimex Valores, detalló que el mercado está observando de cerca el humor social (especialmente el ICG) como termómetro de la probabilidad de que haya continuidad de políticas en 2027.
“Como en las últimas décadas el ICG tuvo una correlación del 70% con el porcentaje de votos positivos que obtuvieron los oficialismos en las elecciones nacionales, el mercado lee al nivel actual de 38,8% como premonitorio del caudal de votos que podría obtener el gobierno en una primera vuelta”. Sostuvo Yarde Buller.
De esta manera, Yarde Buller resalta que hacia adelante la dinámica de los indicadores de confianza en el gobierno y de aprobación de la gestión será determinada por el empleo y el salario real.
A su vez, resalta que con el escenario macro actual el pesimismo implícito en la curva de Globales parece elevado.
“El riesgo país superó los 600pbs y el ratio entre el spread EMBI Argentina y el spread de la deuda emergente high yield llegó tocar 2,0x. En la historia reciente, esta métrica subió a 4,0x cuando se descontó reversión de políticas, como tras las PASO 2019 o la elección bonaerense del año pasado, y convergió a 0,75x cuando hubo total expectativa de continuidad, como tras la elección de medio término de 2017,” detalló.
En ese sentido, advierte que, tomando esos escenarios como referencia, el nivel actual tiene implícita una probabilidad cercana al 35% de un escenario de reversión plena de políticas, algo que luce elevado a más de un año de la elección.