Wall Street

¿Fin de fiesta monetaria? Esperan que la Fed anuncie el tapering entre agosto y septiembre

El 70% de los participantes de la encuesta mensual de mercado del Bank of América cree que la Fed anunciará el final de los programas de estímulo monetario antes de septiembre.

Desde hace meses que el mercado especula con el fin de la fiesta monetaria. La asistencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) fue clave para que los mercados reboten con fuerza desde los pisos a los que llegaron cuando se desató la crisis de la pandemia. Tanto es así, que las acciones a nivel global incluso duplicaron la capitalización bursátil respecto de marzo del 2020. 

Pero esa bonanza monetaria parece estar llegando a su fin. El mercado cree que el final de los programas de estímulo monetario de la Fed está cerca, y empieza a imaginar el inicio del tapering para los próximos meses. Es por ello que se teme mayor volatilidad en los activos.   

La Argentina también podría verse perjudicada. Aunque hay cierto consenso de que los factores locales son de mayor guía para el futuro de las acciones y bonos domésticos.  

El 70% de los participantes de la encuesta mensual de mercado elaborada por Bank of América (BOFA) estima que la Fed iniciará el proceso de tapering entre agosto y septiembre.

Esto implica que la Reserva Federal suspendería las actuales compras mensuales de bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas. Hoy en día la entidad que preside Jerome Powell compra u$s 120.000 millones mensualmente en esos activos y el mercado espera que en los próximos meses se inicie el final de ese paquete de compras.

En concreto, cerca del 40% de los participantes espera que la Fed anuncie en la reunión de Jackson Hole el inicio del tapering mientras que poco más del 30% espera que lo anuncie en la reunión de política monetaria de septiembre.

El excepcional programa de compras de activos financieros por parte del la Fed generó que su hoja de balance más que se duplique desde marzo de 2020 a la actualidad. La hoja de balance de la Fed alcanza los u$s 8,2 billones, cuando en marzo de 2020 era de u$s 3,9 billones.

Se espera que, con el inicio del tapering, esa acumulación de activos se ponga en modo pausa y que con el correr de los años, con crecimiento e inflación, se licue dicha hoja de balance y se vaya reduciendo gradualmente.

El inicio del tapering viene asociado a que se entiende que, con la recuperación económica junto con la corrección del mercado laboral y la aceleración inflacionaria, se generó un contexto en el que la política monetaria deja de necesitar ser tan laxa. De esta manera, comienzan las voces de alerta sobre la necesidad de que la misma se torne más restrictiva.

Por lo tanto, en un escenario de potencial recalentamiento económico y de mayor inflación, se comienza a pensar que el primer paso de una política menos laxa sería el desarme de posiciones de la hoja de balance de la Fed, iniciando el tapering.

Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS, explica que el fenomenal estímulo monetario en Estados Unidos -como así también en el resto del mundo- ya comenzó a tener efecto en el nivel de precios, con una aceleración inflacionaria importante en los últimos meses.

"Si bien la mayor parte de los incrementos puede atribuirse a factores transitorios, otros podrían ser más permanentes y es a éstos a los que mira de cerca la Fed para determinar los próximos pasos en cuanto a la política monetaria. Así, gran parte de los analistas de mercado esperan un anuncio más concreto acerca de la reducción en el ritmo de compras de activos por parte de la Fed, el famoso tapering, entre agosto y septiembre", destacó.

Por su parte, Marcelo Otermin, presidente de ICBC Investments Argentina, dice que hasta ahora el mercado comparte la opinión de la Fed de que la aceleración de la inflación se debe a cuestiones puntuales y, por lo tanto, es transitoria.

Para Otermin, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en el orden de 1,25% confirma esta visión. Sin embargo, advierte sobre los impactos que podría tener el inicio del tapering.

"Siempre ha sido una tentación histórica eliminar aquellos rubros con mayores subas. Así nació el core inflation que excluye alimentos y energía, como consecuencia de las crisis petroleras. Si ahora se excluyeran los rubros con mayores subas, la inflación sería inferior al 3%. El inicio del tapering podría poner en tela de juicio esa visión de aceleración transitoria y por lo tanto tendría un impacto en el rendimiento de los bonos del Tesoro", comentó.

Inflación al alza en junio

En el mes de junio, la inflación de EE.UU. se disparó al alza, con un aumento del 0,9% en el IPC general y un salto similar del 0,9% en el IPC subyacente.

Con estos cambios mensuales, se informó que la inflación general fue del 5,4% interanual (frente al 4,9% esperado), mientras que el índice subyacente fue de 4,5% el más alto más desde 1991 y muy por encima de las expectativas del 4%.

Esto de alguna manera le pone mayor presión a la Fed para acercar el inicio del tapering y el final del Quantitative Easing (QE).

Martin Polo, estratega jefe de Cohen, considera que la Fed va a tener mucho cuidado en cómo comunica el tapering, ya que es parte del objetivo de Powell de no generar que el mercado sobre reaccione ante cada medida monetaria.

"Hasta que se normalice la política monetaria van a haber muchos comunicados y creo que la Fed va a ser extremadamente prudente a la hora de definir el tapering. En timing se lo va a aportar la inflación en el sentido de que tanto el mercado como la Fed esperan que la suba de precios sea transitoria, por lo que no parecería que haya demasiado apuro en normalizar esa política monetaria, y mucho menos, sobre reaccionar a la normalización. Por todo ello es esperable que la Fed sea lo más gradual y cuidadosa posible".

Impacto en el mercado

En este sentido, el programa de compras de activos financieros de la Fed representó un fuerte sustento a la estabilidad de los mercados. El S&P500 se duplicó desde marzo de 2020 mientras que las acciones tecnológicas evidencian subas promedio de más de 120% desde entonces.

La liquidez inyectada por la Fed se canalizó hacia el mercado, haciendo que las acciones suban e inicien un significativo bull market, el cual se mantiene vigente ya que el S&P500 alcanzó un nuevo máximo histórico esta semana.

Hoy, con la economía recuperándose después de la crisis que dejó la pandemia, la asistencia que necesita la economía y los mercados es menor respecto del pasado, sobre todo en un escenario en el que se comienzan a observar presiones inflacionarias.

Por ello es que el mercado teme que la laxitud de la Fed esté llegando a su fin y que por lo tanto, se acerque en el tiempo un proceso de tightening (suba de tasas) y/o un proceso de tapering (desarme del QE).

De esta manera, se teme que, de iniciarse el tapering, los mercados inicien un ciclo de mayor volatilidad.

Según las últimas declaraciones de Jerome Powell el tapering sería anunciado con una adecuada anticipación dado que desde la entidad que preside no quieren "sorprender al mercado".

Franco advierte que el mercado ya pricea un tapering más temprano que tarde, producto de las presiones sobre los precios ya mencionadas por lo que al conocerse la noticia, probablemente el foco estará más puesto en las precisiones acerca del ritmo del tapering. Es decir, su composición y si se esperará a terminar con las compras de activos de la Fed antes de iniciar un sendero al alza en la tasa de referencia, que algunos miembros del FOMC ya ven en 2022.

"El impacto en los mercados dependerá del componente sorpresivo de los anuncios y más que nada de qué tan rápido se pasará de una postura extremadamente dovish como la actual a una menos expansiva además de cómo se complementará el tapering con la suba de tasas", dijo.

Polo también advierte que esto no quiere decir que la tasa de los bonos americanos se mantenga estable. "A medida que la Fed vaya subiendo sus tasas, es esperable que las tasas del mercado a 10 años también suban y apunten al rango de entre 1,5% al 2%. Espero que esta dinámica sea positiva para que los sectores cíclicos de la economía recobren dinamismo en contraposición con el sector tecnológico", indicó.

Impacto en Argentina

Dada la correlación entre la liquidez global y las acciones, si la Fed comienza a desarmar la hoja de balance y comienza a restarle liquidez al sistema, corre riesgos la continuidad del bull market actual, pudiendo impactar en forma generalizada en las acciones en Wall Street, incluyendo también un impacto en las acciones y activos locales.

Sin embargo, hay cierto consenso de que en la Argentina el impacto podría ser suavizado solo si el país hace los deberes, lo cual implica acordar con el FMI y establecer un programa económico que permita normalizar las cuentas públicas y que luego dicho plan sea ejecutado.

Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex Valores, estima que el tapering probablemente pondría algo más de presión sobre las tasas de interés de largo plazo y también llevaría a un fortalecimiento del dólar, reduciendo la liquidez global y generando salidas de capitales desde las economías emergentes. 

Sin embargo advirtió que la vinculación de Argentina con los mercados globales hoy se da principalmente a través del comercio exterior, por lo que el principal efecto sobre la economía local seguramente va a estar determinado por el impacto que tenga la apreciación del dólar sobre los precios de los commodities que el país exporta.  

Por su parte, Francisco Mattig, portfolio manager de Consultatio, entiende que la dinámica global importa para los activos argentinos, pero no tanto en estos niveles.

Para Mattig, hay dos cosas a tener en cuenta: por un lado, la magnitud del tapering. Y por el otro, los drivers locales.

"Seguramente el tapering actual sea mucho más suavizado esta vez que lo que ocurrió anteriormente, básicamente porque la Fed ya aprendió y el seguimiento de los indicadores del mercado laboral indica una prudencia de la Fed, que no quiere matar una recuperación que todavía no ve como completa. Más allá de eso, creo que los drivers locales son mucho más importantes en estos niveles de valuación", explicó.

Finalmente, Marcelo Otermin también remarca el impacto en el mercado local podría ser limitado debido a los desafíos desde el lado macroeconómico que tiene la economía argentina.

"En el plano local, la elevada prima de riesgo país hace que los problemas domésticos sean más importantes en su impacto en bonos y acciones. El mercado está monitoreando la evolución del proceso electoral y el potencial acuerdo con el FMI. Ambos tendrán el mayor peso en las valuaciones de los activos de riesgo", explicó.

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