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Con un rally de más del 12% en el S&P500, el mercado mira de reojo el próximo driver clave sobre el mercado: las elecciones de medio termino. Las valuaciones justifican nuevos avances en el mercado, aunque con los riesgos en el horizonte, los analistas se tornan cada vez más selectivos.

Cuales son los papeles que recomiendan los analistas mientras Wall Street sigue en máximos.

Los drivers del mercado mientras sigue la fiesta

Con Wall Street otra vez en nuevos máximos históricos, existe un driver que toma un protagonismo cada vez mas importante y que es las elecciones de medio termino en EEUU.

Este suele ser un factor que condiciona la tendencia del mercado americano.

En un estudio elaborado por el banco de inversión Goldman Sachs muestra que el S&P 500 ha tendido a atravesar un período de debilidad en los meses previos a las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterms) en Estados Unidos.

Según indican desde el banco de inversión, este suele ser un patrón que se repite en los ciclos analizados desde 1974.

Tanto el rendimiento promedio como la mediana evidencian una trayectoria lateral o levemente bajista entre julio y octubre, con el punto de mayor fragilidad pocas semanas antes de la votación, en un contexto en el que la incertidumbre política suele llevar a los inversores a adoptar una postura más cautelosa.

Sin embargo, una vez celebradas las elecciones, el comportamiento histórico cambia de manera significativa.

Con la incertidumbre política despejada y una mayor visibilidad sobre la composición del Congreso, el mercado suele recuperar impulso y encadenar varios meses de subas.

De hecho, la mediana de los retornos muestra un avance cercano al 5% hacia febrero-marzo, mientras que en los escenarios más favorables las ganancias alcanzaron el 15%.

Si bien se trata de una regularidad estadística y no de una garantía, el gráfico refleja que el período posterior a las elecciones de medio término ha sido, históricamente, uno de los más favorables para las acciones estadounidenses.

Juan Solá, jefe de research de BT Securities, advierte que el factor electoral tiene un impacto táctico indiscutible en el corto plazo, aunque el motor de fondo del mercado sigue siendo estrictamente macroeconómico.

“Al mercado no le preocupa tanto qué partido gane, sino la falta de visibilidad sobre las futuras políticas fiscales, tributarias y regulatorias. Esa incertidumbre lleva a que los grandes fondos ajusten su exposición al riesgo y aumenten la cobertura antes de la votación”, explicó.

En cuanto a la previa electoral, Solá afirmó que, si bien en los meses previos a los comicios se suele registrar una lateralización con serruchos y repuntes de volatilidad, donde el S&P 500 reacciona más al “ruido” que, a los fundamentos, lo más relevante para el inversor es lo que pasa después.

“Tradicionalmente, una vez despejada la incógnita política y conocidos los resultados, el mercado suele evolucionar favorablemente. No vemos este período de cautela como una señal de debilidad estructural, sino como una consolidación saludable previa al despeje de incertidumbres”, remarcó.

En un análisis realizado por Carson Investment Research remarcaron que desde 1950, el mes de agosto y, especialmente, septiembre han sido históricamente los meses de peor desempeño para las acciones estadounidenses.

Este también es un patrón que se observa durante los años de elecciones de medio término.

En esos períodos, el S&P 500 suele registrar retornos negativos, reflejando una mayor cautela de los inversores frente a la incertidumbre política y económica que caracteriza la antesala de los comicios.

Sin embargo, la estacionalidad cambia de manera marcada una vez superado ese bache.

El estudio refleja que octubre, noviembre y diciembre suelen exhibir un fuerte rebote, siendo noviembre uno de los meses con mejores retornos promedio en los años de elecciones de medio término.

Este comportamiento coincide con la evidencia histórica de que, una vez conocido el resultado electoral, el mercado tiende a reaccionar positivamente ante la reducción de la incertidumbre sobre la composición del Congreso y el rumbo de la política económica.

En otras palabras, la historia sugiere que el período más desafiante para las acciones suele concentrarse en agosto y septiembre, mientras que el tramo posterior a las elecciones de noviembre ha sido, en promedio, uno de los más favorables para el S&P 500.

Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, consideró que los años electorales tiendne a ser más volátiles.

“Con datos del S&P 500 desde 1950, la volatilidad anualizada en años de elecciones midterm es sensiblemente más alta que en cualquier otro tipo de año (mediana de 16% contra 12% en años sin elección), diferencial que se sostiene incluso descontando los años con recesión oficial de por medio”, dijo.

Sin embargo, resalta que la idea de que el mercado lateraliza antes del voto no aparece en los números.

“Comparando cuánto terminó moviéndose el índice de punta a punta contra todo el recorrido que hizo en el medio, cuanto más cerca esa relación esté de 1, menos lateral fue el período. En la ventana agosto-octubre, ese número da 0,38 en años midterm, contra 0,25 en presidenciales y 0,32 en años sin elección. Lejos de lateralizar más, los años midterm se movieron con algo más de progreso neto relativo. Hay más volatilidad, pero no un mercado oscilando en torno a un nivel”, detalló Vlassich.

En cuanto a la volatilidad, Vlassich resalta que la misma se explica por el hecho de que actualmente existe un apalancamiento en niveles récord.

“El dinero que los inversores piden prestado a su broker usando los activos de su cuenta como garantía, se ubicó en u$s 1,5 billones a junio, equivalente a 4,6% del PBI, por encima de los picos previos de 2000, 2007 y 2021. Ademas, la suba se concentra cada vez más en semiconductores, un sector que ya pesa en torno al 20% del S&P 500 y que, en julio, tras liderar las subas del año, cayó más de 20% en el mes”, afirmó.

Los otros diervers del mercado

Si bien el mercado observa de cerca lo que puede ocurrir con las elecciones de medio termino en EEUU, existen otros factores clave que los analistas evalúan de cerca y de manera periódica.

Entre dichos factores se destacan la guerra de Medio Oriente, la evolución del precio del petróleo y su impacto en la inflación y, por consiguiente, la decisión de tasas de la Fed para combatir dichas presiones en los precios de la economía.

También se destacan la evolución de las inversiones en inteligencia artificial, siendo este un driver clave sobre el mercado y el rally de las acciones.

Joaquin Álvarez, CEO de Fincoach coincide en que este año en particular, no solo tenemos que estar atento a las elecciones, sino también a la política monetaria de la Fed, el futuro de la política fiscal en Estados Unidos, la guerra con Irán y también el ciclo de inversiones de CapEx.

Cuando vemos el rendimiento de largo plazo de las acciones, vemos que lo que termina influyendo es el desarrollo o el desempeño de la economía, el mercado laboral, las valuaciones y las ganancias. Y en todos estos puntos vemos cómo señales relativamente positivas. Por ello seguimos constructivos con acciones americanas”, dijo Álvarez.

Recientemente se han registrado una fuerte aceleración esperada en el gasto de capital (CAPEX) de los principales hyperscalers, como el caso de Amazon, Meta, Google, Microsoft y Oracle.

Estas compañías que lideran la construcción de infraestructura para inteligencia artificial y servicios de computación en la nube.

Tras un leve retroceso del 2% en 2023, la inversión comenzó a acelerarse con fuerza: pasó de US$154.000 millones en 2023 a US$237.000 millones en 2024 (+54%) y US$412.000 millones en 2025 (+73%), impulsada por la creciente demanda de capacidad de procesamiento para modelos de IA.

Las proyecciones de Goldman Sachs indican que esta tendencia continuará durante los próximos años.

El gasto agregado alcanzaría US$792.000 millones en 2026 (+92%), superaría el billón de dólares en 2027, con US$1,05 billones (+32%), y llegaría a US$1,3 billones en 2028 (+24%).

Amazon seguiría siendo el mayor inversor, mientras que Google, Microsoft, Meta y Oracle también incrementarían significativamente sus desembolsos para ampliar centros de datos, adquirir chips de alto rendimiento y desarrollar infraestructura de inteligencia artificial.

Además, el mercado mira de cerca el futuro de las tasas de interés en EEUU.

En la actualidad, la tasa de referencia se ubica en el rango de 3,50%-3,75%, pero los operadores consideran que existe una mayor probabilidad de que la Fed vuelva a endurecer su política monetaria en el próximo encuentro.

En particular, el mercado asigna una probabilidad del 56,7% a que la Reserva Federal eleve la tasa en 25 puntos básicos, llevándola al rango de 3,75%-4,00%, mientras que la posibilidad de que la mantenga sin cambios en 3,50%-3,75% se ubica en 43,3%.

En otras palabras, el escenario base ya no es una pausa, sino un nuevo incremento del costo del dinero.

Milo Farro, analista de Rava, agregó que antes que las elecciones, en el corto plazo existen drivers clave como los resultados corporativos y a las señales de la Reserva Federal sobre el futuro de la tasa.

No obstante, resalta que las elecciones constituyen un evento de suma relevancia que los inversores van a empezar a seguir de cerca en las próximas semanas.

“Un resultado electoral favorable para el Trump permitiría reforzar su agenda geopolítica, con la política comercial y el conflicto en Medio Oriente en el centro de la escena. En este sentido, vale recordar que el mandatario está insistiendo con la necesidad de que Kevin Warsh impulse un recorte en las tasas de interés”, dijo.

Además, agregó que en un escenario desfavorable, podemos ser testigo de volatilidad considerando que el mercado comenzará a cuestionar la sostenibilidad de la agenda actual del poder ejecutivo.

“Este escenario luce más negativo para la renta variable en el margen, aunque todavía es precipitado hacer proyecciones concretas”, alertó.

Por su parte, Vlassich también entiende que lo que puede mover la aguja de acá a fin de año está más relacionado con la dinámica de la política monetaria en EEUU y la guerra.

El FOMC mantuvo la tasa en 350-375 puntos básicos el 29 de julio, pero por apenas 9 a 3, con tres miembros pidiendo subir ya por la inflación que dejan los shocks de oferta en energía. El mercado de futuros incorpora un 67% de probabilidad de suba de tasas en la próxima reunión. Además, el conflicto en Medio Oriente es la variable que puede acelerar ese camino. Mientras siga presionando al alza el precio del WTI, la inflación tiene menos chances de ceder, y eso le deja a la Fed menos tiempo para esperar antes de subir la tasa”, dijo.

Oportunidades en acciones

En lo que va del año, el liderazgo del mercado estadounidense sigue concentrado en los sectores vinculados a la tecnología y la inteligencia artificial.

El gran ganador es el iShares Semiconductor ETF (SOXX), que acumula una suba de 79,3%, impulsado por la fuerte demanda de chips para IA y el buen desempeño de compañías como Nvidia, Broadcom y AMD.

Detrás aparecen los sectores de energía, con el SPDR S&P Oil & Gas Exploration & Production (XOP) avanzando 36,0% y el Energy Select Sector SPDR (XLE) ganando 30,5%, favorecidos por la recuperación del precio del petróleo.

También muestran un desempeño sólido el Technology Select Sector SPDR (XLK) (+29,2%), el Industrial Select Sector SPDR (XLI) (+19,5%), el ETF de aerolíneas (JETS) (+19,2%) y el Nasdaq 100 (QQQ) (+17,1%).

En un segundo escalón aparecen los sectores de materiales (+14,0%), el S&P 500 (+12,7%), el Dow Jones (+12,4%) y el real estate (entre +11% y +15%), reflejando una amplitud mayor del rally bursátil.

En contraste, los sectores más defensivos muestran ganancias mucho más moderadas. Consumo básico avanza 9,1%, financieras5,8%, salud 4,5% y utilities apenas 3,1%, evidenciando que los inversores continúan privilegiando los activos con mayor potencial de crecimiento por sobre los segmentos más conservadores.

Por otro lado, los pocos sectores que permanecen en terreno negativo son consumo discrecional (-1,1%), afectado por la desaceleración del gasto de los hogares, el ETF de software (-4,5%), que aún no recupera el liderazgo frente al segmento de semiconductores, y las mineras de oro (-8,9%), perjudicadas por la fortaleza del apetito por riesgo y un menor interés relativo por los activos de refugio.

Bajo este panorama, los analistas buscan oportunidades de inversión, considerando los riesgos hacia adelante, tanto políticos, electorales, de valuaciones y la geopolítica.

Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, espera volatilidad hacia las elecciones, aunque con posibilidad de una tendencia alcista.

“Los meses que se avecinan, creo que van a estar marcados por un aumento en la volatilidad de cara a las elecciones de medio término en EEUU. Creo que podemos ver alguna suba adicional en los índices de cortísimo plazo”, comentó.

En base a las alternativas de inversión, Ruggieri explicó que se muestra constructivo con el segmento de software e infraestructura en la nube.

Más precisamente me gusta Microsoft (MSFT) que convalidó un muy buen balance. El castigo que sufrió Oracle (ORCL), fue demasiado y lo veo como una oportunidad de corto plazo, algo parecido observo en Globant (GLOB), en donde si logra traccionar el desarrollo que está llevando adelante en AI Pods, es probable que hayamos visto que lo peor ya paso”, sostuvo.

Con una visión similar, Maximiliano Tessio, asesor financiero, advierte que existen factores de incertidumbre con relación a las elecciones, la guerra y el futuro en las tasas de interés.

“Esta vez, además de las elecciones, el escenario se combina con valuaciones exigentes y la incertidumbre sobre la trayectoria de las tasas”, sostuvo.

En relación al futuro del mercado, Tessio se muestra selectivo en las inversiones.

No necesariamente espero una lateralización perfecta, pero sí un mercado con rotación sectorial y mayor dispersión entre ganadores y perdedores. En ese contexto sigo privilegiando compañías de calidad, con crecimiento rentable y balances sólidos. Mis preferencias hoy pasan por Microsoft, Amazon y JPMorgan, más que por apuestas de mayor beta”, afirmó.

Buenos balances

El mercado también se ocupa de analizar el resultado corporativo en EEUU.

Ya a punto de finalizar la temporada de balances, lo más relevante es que el segundo trimestre de 2026 (Q2 2026) se perfila como la mejor temporada de balances de los últimos años.

Las empresas del S&P 500 están superando las proyecciones en torno al 30%, mientras que el Nasdaq 100 exhibe una sorpresa cercana al 60%.

El dato más llamativo corresponde a las compañías vinculadas a la cadena de valor de la inteligencia artificial, cuyo earnings surprise ronda el 70%, marcando un récord para toda la serie.

Es decir, si bien las valuaciones elevadas de las grandes compañías tecnológicas están siendo respaldadas por un crecimiento de ganancias muy superior al esperado.

En un contexto donde existían dudas sobre si el fuerte rally bursátil podía sostenerse, esta temporada de balances aporta evidencia de que las utilidades continúan acelerándose y justifican, al menos en parte, los múltiplos actuales del mercado.

Esto ayuda a explicar por qué el S&P 500 y, especialmente, el Nasdaq 100 siguen marcando máximos históricos impulsados por las empresas ligadas a la inteligencia artificial.

A la hora de buscar oportunidades, Álvarez favorece empresas de calidad, es decir, aquellas con negocios que tienen buenos márgenes, generación de flujo, balances y otras métricas positivas.

En ese sentido, ve valor en JP Morgan y Eli Lilly.

“En JP Morgan, se trata de un negocio super robusto, con una mezcla de banca comercial y banca de inversión, lo cual le da negocio diversificado para distintos escenarios hacia adelante. Por el lado de sector tecnológico, Microsoft también con fundamentos muy fuertes y todavía hacia adelante tiene mucho potencial. Y en el sector de health care, una de las empresas que nos gusta es Eli Lilly, donde creemos que la temática del tratamiento de la de la obesidad”, afirmó.

A la hora de posicionarse, Farro ve mayor atractivo de largo plazo en empresas como META y Apple (AAPL) luego de las caídas que mostraron en sus balances.

A su vez, agregó que para perfiles más defensivos que pretenden alejarse el sector tecnológico, existen dos alternativas de posicionamiento como el ETF RSP (S&P 500 de igual ponderación) y XLU (servicios públicos)

En este contexto, y desde el lado de las inversiones, Solá afirmó que favorece papeles más defensivos que tengan menos impacto de la volatilidad propia del mercado en los meses previos a una elección.

“Optamos por opciones como Eli Lilly (LLY) y Johnson & Johnson (JNJ). Estas combinan la naturaleza inelástica del sector salud con balances muy positivos, flujos de caja operativos predecibles y márgenes elevados”, puntualizó.