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El economista Enrique Szewach, uno de los analistas que más escucha la City, cuestionó el programa económico del gobierno de Javier Milei y sostuvo que el error central fue haber liberado el cepo cambiario para personas físicas antes de recomponer las reservas del Banco Central, lo que generó una cadena de consecuencias que describió como un “círculo vicioso”.
“La política económica requiere una secuencia”, advirtió Szewach en una entrevista en el programa Modo Fontevecchia de radio Perfil.
Según explicó, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) establecía una lógica ordenada: el Banco Central compraría dólares dentro de la banda cambiaria para recomponer reservas, los exportadores concentrarían sus liquidaciones en el mercado oficial, y eso permitiría reducir el riesgo país y avanzar hacia un nuevo régimen cambiario.
“Al otro día de firmar el acuerdo con el Fondo, o, mejor dicho, en el mismo acuerdo con el Fondo se contradijeron, porque inmediatamente dijeron ‘vamos a liberar el cepo a las personas’, alterando el orden”, criticó.
“Los dólares que iban a ser destinados a que el Banco Central comprara reservas terminaron en las manos de los particulares. Los argentinos se llevaron u$s 27.000 millones hasta la elección”, apuntó Szewach.
El economista precisó que, como resultado de esa decisión, los particulares absorbieron reservas que estaban previstas para el Banco Central.
“Los argentinos gastamos en pesos y ahorramos en dólares. Y el Gobierno, en un modelo o un esquema paradójico para un Milei que es dolarizador, armó un esquema para que ahorremos en pesos y gastemos en dólares”, indicó.

En esta línea, agregó que “los argentinos no vamos a gastar los dólares en el corto plazo ni vamos a ahorrar en pesos, salvo que haya un premio muy especial”.
La cadena de errores del Gobierno y la suba de tasas
El economista explicó que la dolarización acelerada derivó en una corrida cambiaria que obligó al Banco Central a intervenir vendiendo dólares y subiendo fuertemente la tasa de interés, al tiempo que se elevaron los encajes bancarios para reducir los pesos disponibles para la compra de divisas. Sin embargo, el tipo de cambio subió de todos modos, pasando de $ 1.200 a $ 1.500.
“Lo que iba a ser un círculo virtuoso en esta historia terminó siendo un círculo vicioso, porque no compraste dólares, el tipo de cambio subió igual y encima generaste un desajuste en el mercado financiero y una inestabilidad que es bastante delicada”, afirmó.
Szewach describió el impacto sobre el sector privado: “Los deudores de pronto, que pensaban que podían licuar sus deudas como en el pasado, se encontraron con que no solo no las licuaron sino que encima se les aumentaba, se les restringió el crédito a las empresas”.
Como consecuencia, según el economista, los bancos quedaron con mayor cautela para prestar y los deudores con mayor resistencia a endeudarse: “Ahora los bancos tienen miedo a prestar porque tienen morosidad y porque tienen que recomponer su liquidez, y la gente tiene miedo a endeudarse porque ya le pasó”.
Sobre la decisión de liberar el cepo para personas físicas, Szewach fue categórico: “Para mí fue, y lo voy a decir con todo respeto, un eslogan de campaña. Fue más un eslogan de política que una política macro”.
Inflación inercial y precios relativos
Consultado sobre la persistencia de la inflación en torno al 3% mensual, Szewach sostuvo que Argentina lleva años con un piso inflacionario del 2% mensual, independientemente del signo político del gobierno.
“Argentina está en una tasa de inflación promedio del 2% mensual bien medida casi desde el segundo mandato de Cristina Kirchner”, señaló, y añadió: “Tenemos 2% mensual de inflación promedio con la política monetaria de Kicillof y tenemos 2% mensual de inflación promedio con la política monetaria de Milei. Son dos extremos ahí”.

El economista atribuyó esa inercia a la estructura de precios indexados que atraviesa la economía: tarifas de distribución de electricidad y gas ajustadas por fórmula, jubilaciones indexadas, deuda pública con CER y el techo de la banda cambiaria también indexado. “Vos ya tenés todo un mecanismo que inercialmente te lleva a un 2% mensual de inflación”, explicó.
Frente a ese diagnóstico, Szewach planteó dos caminos posibles. El primero consiste en un ajuste monetario fuerte que, según advirtió, implicaría recesión por la inercia de precios: “Frenás el auto y salís por el parabrisas”.
El segundo es acompañar el cambio de precios relativos aceptando que la inflación se mantenga en torno al 2% mensual durante los próximos meses, resignando velocidad de desinflación para no sacrificar actividad económica.















