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La demanda minorista de dólares aflojó en febrero, pero sigue lejos de mostrar un cambio de tendencia. Según el Balance Cambiario del Banco Central, las personas humanas registraron compras netas de billetes por u$s 2088 millones, a partir de adquisiciones brutas por u$s 2368 millones y ventas por u$s 280 millones.
El dato marca una moderación respecto del arranque de año, aunque se mantiene en niveles elevados en términos históricos, según fuentes del mercado.
La comparación con enero muestra una baja leve, pero sin cambio de tendencia. En el primer mes del año, las compras netas de billetes habían sido de u$s 2203 millones, por lo que en febrero la caída fue de apenas u$s 115 millones, equivalente a un 5% mensual.
En términos brutos, las compras retrocedieron desde u$s 2613 millones en enero, mientras que las ventas también bajaron desde u$s 410 millones. Es decir, el flujo se desaceleró en el margen, pero se mantiene en niveles altos.
Además, la cantidad de personas que operaron casi no varió: 1,5 millones compraron dólares en febrero frente a 1,6 millones en enero, mientras que los vendedores se mantuvieron cerca de los 718.000. En conjunto, los datos muestran una demanda que afloja tras el pico de enero, pero sigue firme.
El análisis de los expertos
Haroldo Montagu, director de la consultora Vectorial, explicó a El Cronista que una formación de activos externos (FAE) de u$s 2500 millones mensuales implica, anualizada, unos u$s 30.000 millones, que es prácticamente el mismo nivel que se observó el año pasado, “el primero sin cepo”.

En ese sentido, el economista deslizó que “esto empieza a perfilarse como una nueva normalidad: todos los años, una salida por atesoramiento en torno a los u$s 30.000 millones”.
La pregunta de fondo, advirtió Montagu, es cuántos dólares tiene que generar la economía para sostener eso, además de cubrir importaciones, pagos de deuda, turismo y el resto de los usos habituales.
“Porque si, además, se espera que haya inversiones, ya sea vía RIGI u otros canales, el punto de partida es exigente: hay un flujo estructural de salida que no es menor”, aseguró.
En ese contexto, dijo Montagu, también hay que preguntarse cómo reducir esa dinámica. “¿Por qué, aun con cierta estabilización macroeconómica, las personas siguen demandando dólares a este ritmo? Evidentemente, la estabilización, o pseudo estabilización, no alcanza para modificar ese comportamiento”.
Por su parte, el economista Federico Glustein señaló que “el primer dato a destacar es que las personas humanas compraron en febrero u$s 2552 millones, casi triplicando el nivel del año anterior, con cerca de u$s 2000 millones destinados a la compra de billetes para atesoramiento”, aunque cabe destacar que hace un año había cepo.
En ese sentido, advirtió que “el punto más preocupante es el acumulado: en apenas dos meses ya se alcanzan casi u$s 5700 millones”.
Según explicó, ese flujo se compensa parcialmente con ingresos del sector externo. “Por un lado, la agroexportación aportó unos u$s 1400 millones y, por otro, se sumaron cerca de u$s 1600 millones por ventas de bienes e inversión extranjera directa, principalmente en energía y minería”, detalló.
En cuanto al sector público, Glustein indicó que “el BCRA mantuvo un ritmo de compras similar al del año pasado, con algo más de u$s 1500 millones, mientras que el Tesoro muestra un menor dinamismo: en lo que va del año compró unos u$s 2700 millones, por debajo del mismo período del año pasado”.
“En ese contexto, el balance cambiario registra un déficit de u$s 115 millones, aunque se reduce gracias al ingreso por exportaciones”, agregó. Y completó:
“Se observa una caída interanual de las importaciones en todos los rubros, producto de la situación económica, junto con una mejora en el frente energético que también contribuye. Aun así, las reservas aumentaron en u$s 1063 millones, lo que es un buen dato considerando que incluye pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros compromisos, sin necesidad de tensionar el tipo de cambio”.














