El regreso de Ecuador a los mercados globales mostró que hay un importante apetito del mercado por deuda emergente.
Qué impactos podría tener sobre el perfil de vencimientos y sobre los bonos argentinos si Caputo aplica una estrategia similar a la de Ecuador.
Foco en Ecuador
En el día de ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a la posibilidad de colocar deuda en el exterior y señaló que no está en los planes del Gobierno llevar a cabo tal estrategia.
Tanto Caputo como el presidente Javier Milei han señalado que, dado los fundamentals de Argentina, el riesgo país debería ser más bajo que el actual, por lo que, a estos precios, el Gobierno ve que el costo de endeudamiento sigue alto.
Por otro lado, el Gobierno insiste en que no se va a tomar nueva deuda, sino que, en cambio, se buscará rollear los vencimientos.
A pesar de que el equipo económico sostiene que no piensa llevar a cabo alguna estrategia de administración de pasivos en el mercado de capitales global, muy probablemente en algún momento deba hacerlo ya que el tamaño de los vencimientos luce elevado para que pueda rollear más deuda sin utilizar el recurso de Wall Street.
En ese sentido, el mercado mira de reojo lo que ocurrió con Ecuador para poder determinar cuál puede ser el futuro de la deuda argentina y los próximos pasos del Gobierno de Milei en el mercado internacional.
El regreso de Ecuador al mercado dejó un conjunto de lecciones valiosas para imaginar los posibles próximos pasos de Argentina. Ecuador realizó dos nuevas emisiones que marcaron el retorno al financiamiento en el mercado internacional tras más de seis años.
El país obtuvo u$s 2200 millones al 8,75% con una emisión a 2034 amortizable en tres cuotas anuales iguales y seguidas (vida promedio 8 años) y u$s 1800 millones al 9,25% con una emisión a 2039 también amortizable en tres cuotas anuales consecutivas (vida promedio 12 años).
Usó algo más del 75% de los u$s 4000 millones obtenidos para financiar una recompra de Globales a 2030 y 2035.
Con estas operaciones, Ecuador redujo su carga de vencimientos en u$s 1536 millones entre 2026 a 2030, aunque al costo de elevarla en u$s 2829 millones entre 2030 a 2035.
Tras los resultados, Moody’s elevó la calificación de los Globales de Ecuador de Caa3 a Caa1.
Las ofertas que recibió Ecuador fueron explosivas, por cerca de u$s 18.000 millones.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, explicó que la colocación mostró que hay apetito global por emisores de alto riesgo, si el plan de reformas es claro.
En esa línea, Yarde Buller entiende que queda abierta la puerta para que Argentina siga en la lista de las colocaciones de deuda.
“Luego de Ecuador, el candidato natural para recuperar el acceso al mercado es Argentina. Replicar una estrategia como la de Ecuador tendría beneficios sustanciales para Argentina. Ajustando por los bajísimos cupones de los bonos argentinos a 2029 y 2030, una operación como la de Ecuador aliviaría el perfil de vencimientos en más de u$s 13.000 millones hasta 2030”, estimó Yarde Buller.
Además, agregó que incluso cuando el perfil de vencimientos luce ma-nejable para los próximos años si Argentina logra sostener su actual sendero de políticas, el ejercicio deja en claro que una operación de liability management podría ser un acelerador importante en el camino de normalización financiera.

Los analistas de Delphos Investments consideraron que la exitosa colocación de Ecuador sirve como proxy para un eventual retorno de Argentina a los mercados de deuda internacional y muestra apetito aún latente por deuda emergente.
“El comienzo de 2026 refuerza el interés por crédito emergente en LATAM que caracterizó a 2025”, dijeron.
En términos comparativos, la Argentina debería tomar más de u$s 21.000 millones, según estimaciones de Delphos.
“Estandarizando estos montos al PIB de Argentina (u$s 683.000 millones), la emisión de Ecuador equivaldría a que Argentina capte unos u$s 21.000 millones. A su vez, con un exigente perfil de vencimientos por delante, Argentina enfrenta pagos en moneda extranjera por u$s 6350 millones para lo que resta de 2026 y u$s 15.000 millones para 2027. De esta manera, las necesidades de refinanciamiento son evidentes”, indicaron.
El futuro de los bonos
Hoy el riesgo país de Argentina se encuentra muy cerca de los niveles de Ecuador.
En particular, Ecuador tiene un riesgo país de 414 puntos, mientras que el argentino es de 481 puntos.
De esta manera, es esperable que los bonos locales tengan un comportamiento similar si Caputo replicase la estrategia de Ecuador sobre la deuda local.
Lo importante para la deuda argentina es qué es lo que puede ocurrir con los bonos si es que el Gobierno decide ir por ese camino.
Los bonos de Ecuador siguieron mejorando una vez que se llevó a cabo la operación.
Por lo tanto, la deuda argentina podría seguir mejorando si es que se decide llevar a cabo una operación en el mercado de deuda “a la Ecuador”.

Los analistas de Adcap Grupo Financiero indicaron que favorecen mayor posicionamiento en bonos en dólares, respaldado por la continua acumulación de reservas en divisas y la perspectiva de una compresión del riesgo país.
Por otro lado, desde Adcap Grupo Financiero indicaron que el escenario de recompra “a la Ecuador”, la Argentina podría recomprar alrededor de u$s 6000 millones.
Esto sería aproximadamente la mitad del stock de los bonos 2030, a rendimientos levemente inferiores a los del mercado secundario, llevando los spreads hacia la zona de 450 puntos básicos.
“Tras la recompra, el país podría emitir un monto similar en nuevos bonos bullet bajo ley de Nueva York con vencimientos en 2029 y 2035, en línea con la reciente emisión 2029 bajo ley argentina. Suponiendo una compresión de 50 puntos básicos, los nuevos bonos generarían una ganancia inmediata de +1,8% y +3,6%, respectivamente, dejando margen para nuevas operaciones en un contexto de mercado más favorable”, estimaron desde Adcap Grupo Financiero.
La curva soberana argentina podría comprimir a niveles de 8,2% desde los 8,6% que opera hoy en el tramo medio si se replica el caso de Ecuador, mientras que el tramo más largo podría comprimir hacia 8,6% desde los 9% actuales.

Finalmente, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, coincidió en que la acumulación de reservas del BCRA, junto a la debilidad del dólar a nivel global y la colocación soberana de Ecuador, llevaron a que el Riesgo País caiga a mínimos desde 2018.
Hacia adelante, Franco entiende que será clave continuar apuntalando valuaciones mediante el catalizador de la acumulación, tan requerido por el mercado durante tantos meses.
“El potencial exportador de Argentina al mediano plazo, junto a la normalización de cuentas públicas llevan a que no sea descabellado pensar en una vuelta a los mercados internacionales que, junto a alguna operación de recompra de bonos y/o manejo de pasivos, logre reducir las necesidades financieras en dólares de Argentina de los próximos años”, sostuvo Franco.
En cuanto a los bonos con mayor potencial, Franco resaltó que mantiene al GD35 y al GD41 como los bonos de mayor potencial.
Sin embargo, advierte que podría haber oportunidades en el tramo corto si es que el Gobierno replica la estrategia de Ecuador.
“En el corto plazo pareciera haber atractivo en pasar de estos bonos hacia GD30, mirando la performance relativa. Además, deberá considerarse que, en una eventual emisión y manejo de pasivos “a la Ecuador”, los bonos cortos podrían ganar momentum”, dijo Franco.
Los analistas de Research Mariva resaltaron que mantienen una sobre ponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, flujos de reinversión de cupones favorables, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y la mejora del impulso político.
En ese sentido, esperan una suba del 17% para la deuda a mediano plazo.
“En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales. En un escenario a tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B- con rendimientos cercanos al 8%, GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial de crecimiento, en torno al 17%”, detallaron.

Buscando el momento para salir
Los analistas de MegaQM indicaron que existe una ventana de oportunidad para que Argentina logre emitir deuda a mercado.
Sin embargo, consideran que posiblemente a esa ventana todavía le falten algunas semanas en las que es importante que se mantengan los fundamentos.
“El disparador pendiente es el waiver del Fondo Monetario (FMI), que tiene valor no solo por lo que implica en términos de aprobación del organismo, sino que libera flujo de dólares y aumenta la disponibilidad de divisas para el pago de deuda”, afirmaron.
En esa línea, señalan que para fin de febrero podría ser el momento en el que la Argentina regrese a los mercados.
“El acuerdo técnico con el FMI debería darse entre fines de febrero y mediados de marzo. A partir de allí, posiblemente no se justifique esperar un recorte adicional de tasas en Estados Unidos, porque el foco es el tramo medio de la curva del Tesoro (T-notes) y no el corto. Eso implica que en las próximas semanas estaremos atentos a los avances con el FMI y a que el BCRA siga acumulando reservas. Si secumplen esos dos factores, cada vez estaremos más cerca de lograr reacceder al mercado de capitales”, comentaron desde MegaQM.
Finalmente, y en términos de precios, Maximiliano Tessio, asesor financiero, también consideró que aun resta unos cuántos puntos básicos de baja del riesgo país antes de que la Argentina coloque deuda en el mercado.
“Aunque el apetito que mostró la licitación ecuatoriana fue considerable, el mercado exigió un premio en el tramo largo superior a los 27 p.b. En este contexto, consideramos que el Gobierno esperará una compresión adicional del riesgo país, con el objetivo de salir a los mercados a un spread sobre treasuries, neto de premio, en el rango de 400 a 500 puntos”, dijeron.
A su vez, resaltó que “con el nuevo esquema de acumulación de reservas ya en marcha y un contexto externo que vuelve a validar el apetito por crédito emergente, Argentina se encamina a una compresión adicional en el riesgo país, lo que acerca el posible regreso al mercado internacional de deuda soberana en dólares”.














