Grandes compañías en Wall Street distribuirán dividendos en enero. El inicio de 2026 se da luego de un 2025 excepcional y en el que el mercado americano registró ya 3 años consecutivos de ganancias de dos dígitos.
Los analistas se mantienen optimistas para las acciones en 2026 aunque advierten sobre las elevadas valuaciones en el mercado americano. Cuales son los papeles preferidos por los analistas.
Cedears que pagan dividendos en enero
Las acciones que pagan dividendos en la primera quincena del año son Dollar general, JP Morgan, General Mills, Marvell, Mastercard, Oracle, OT&T, Verizon, Accenture y Comcast, entre otos.
Estas empresas pagan entre u$s 0,2 por acción y hasta u$s 1,6 por acción en dividendos. Su dividen yield ronda entre el 0,7% y hasta 6,8%.
En la segunda quincena del mes de enero, compañías como Abbott Labs, Freeport McMoran, EOG Resources, Caterpillar, Dell, Colgate Palmolive, Pfizer, Lowes, Abbvie y Clorox distribuyen dividendos.
El dividend yield de estas compañías ronda entre el 0,5% y 6,8%. El dividendo por acción de estas empresas varia entre u$s 0,6 y 1,73 dólares por acción.

El hecho de contar con acciones que pagan dividendos le permite al inversor poder de hacerse de flujos adicionales. Este flujo se paga en dólares, por lo que el inversor que cuenta con Cedear, cobra el proporcional en dólares de dichos dividendos.
Así, el inversor que apuesta al Cedear de compañías que pagan dividendos, además de ganar por la apreciación de la acción, también apuesta al cobro de dólares mediante los dividendos.
Por otro lado, la decisión de distribuir dividendos es propia de cada compañía, es decir, no es obligatorio y responde a lo que decidan los accionistas y el management de la misma.
Dicha decisión surge a partir del flujo del negocio que haya tenido la compañía a lo largo del año.
Incluso hay compañías que deciden tener una política propia de pago de dividendos, mientras que otras directamente no distribuyen dividendos.
Cuando una compañía obtiene ganancias, las mismas pueden ser reinvertidas en el negocio de la empresa, o bien, distribuir dicho beneficio a sus socios, es decir, los accionistas.
Se trata de una estrategia de cada una de las empresas en función de su negocio y flujo de caja con el que cuenten.
Por otro lado, la periodicidad de pago también es una política de cada compañía, del mismo modo el dividend yield que deciden pagarles a sus socios.
Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, explicó que, por lo general, las empresas que distribuyen dividendos son aquellas con negocios maduros, ganancias estables y un historial de devolución a sus accionistas.
“Estas compañías suelen ser de las industrias financiera, energética, servicios públicos, productos básicos de consumo, telecomunicaciones y bienes raíces. Las acciones que pagan dividendos tienden a ser menos volátiles que aquellas que no lo hacen. Además, un flujo de dividendos estable y confiable puede marcar la diferencia en los rendimientos de las carteras, proporcionando ingresos incluso en mercados inestables”, detalló
Flavio Castro, analista de Wealth Management de Criteria, explicó que el dividendo que pagan las compañías no es independiente del precio de las acciones.
“El dividendo es flujo de caja generado por la compañía que decide repartirse en manos de los accionistas. Dentro de la estructura de flujo de caja libre de la empresa, el dividendo es efectivo que, de otro modo, se habría acumulado en el balance general en lugar de distribuirse entre los accionistas”, comentó Castro.
Además, agregó que el precio de la acción, al pagarse el dividendo, se reduce en la fecha a partir de la cual los que compran la acción no tienen derecho al cobro del dividendo.
En ese sentido, Castro agregó que “las empresas que pagan un dividendo respaldado por flujo de caja libre pueden ser excelentes inversiones a largo plazo”.
Fin de 2025 y comienzo de 2026 intenso
El mercado bursátil estadounidense finalizó 2025 con su tercer año consecutivo con ganancias porcentuales de dos dígitos.
El S&P 500 subió más del 17 % en 2025, tras haber subido un 23 % en 2024 y un 24 % en 2023.
Un cuarto año con ganancias de dos dígitos en 2026 podría resultar desafiante ya que requiere fuertes ganancias, una Reserva Federal moderada y un fuerte gasto en inteligencia artificial.
El mercado alcista que comenzó en octubre de 2022 se ha visto impulsado por el optimismo en torno a la IA, los recortes de las tasas de interés y el continuo crecimiento de la economía a pesar del temor a una recesión.
Estas ganancias se lograron durante un año de altibajos, en el que las acciones se desplomaron después de que la administración Trump anunciara aranceles mayores de lo esperado en abril.

En el lado positivo, de siete mercados alcistas que alcanzaron su cuarto año desde 1950, el cuarto año ha promediado una ganancia del 12,8%, registrando un rendimiento positivo anual en seis de siete ocasiones, según LPL Research.
Sin embargo, los años de elecciones intermedias en EE. UU., cuando la elección de un nuevo Congreso genera incertidumbre sobre la composición del gobierno federal, tienden a ser mediocres.
El S&P 500 sube solo un 3,8% en promedio en los años de elecciones intermedias, en comparación con un promedio del 11% durante los otros tres años de un mandato presidencial, según Stovall de CFRA.
Por otro lado, un factor crítico para un buen año bursátil en 2026 es que la economía se debilite lo suficiente como para facilitar una inflación más moderada y más recortes de taaas de la Fed.
Los futuros de los fondos federales indican que los inversores esperan al menos dos reducciones más de un cuarto de punto en 2026, tras los 175 puntos básicos de recortes de 2024 y 2025.
Los inversores observan la elección del presidente Donald Trump para la presidencia de la Fed, prevista para principios de este año como una señal de que el banco central adoptará una postura más moderada, pero les preocupa que se ponga a prueba su independencia.

A pesar de las fuertes ganancias el año pasado, algunos estrategas proyectan que el S&P 500 podría alcanzar los 8000 puntos gracias al auge de la inteligencia artificial (IA).
Es decir, que la fiesta bursátil que fue 2025 podría mantenerse también en 2026.
A su vez, las proyecciones de las principales casas de inversión para el S&P 500 hacia 2026 son optimistas.
El banco suizo UBS, espera un S&P 500 en 7.500 puntos el año próximo. también resaltó la proyección del banco inglés, Barclays, que ubica al índice accionario de EEUU en 7400 para el año que viene.
El banco de inversión americano, Morgan Stanley proyecta el S&P500 en 7800 y el banco alemán Deutsche Bank ve al índice en 8000 puntos.
Finalmente, Goldman Sachs espera que el índice toque los 7600 puntos a fin del año que viene, es decir, una ganancia del 11%.

Matías Waitzel, socio de AT Inversiones, indicó que la proyección de Goldman Sachs, que ve al S&P 500 en torno a los 7600 puntos en 2026 (un avance cercano al 15%), encaja con un escenario que sigue siendo constructivo para Wall Street.
Sobre ese escenario, Waitzel agregó que el eje central es la normalización monetaria.
“La Reserva Federal continuará recortando tasas en los próximos trimestres, lo que debería sostener valuaciones, apuntalar al consumo y mejorar las condiciones financieras para las empresas”, dijo.
Por otro lado, Waitzel agregó que a esto se suma un punto político clave y es que en 2026 es año de elecciones de medio término.
“La administración Trump probablemente buscará llegar con una economía firme y mercados en verde, algo que históricamente los republicanos han impulsado a través de incentivos fiscales y un sesgo pro-mercado. Ese entorno podría reforzar el apetito por riesgo y extender el ciclo alcista”, detalló.
En cuanto a las acciones a seleccionar, Waitzel agregó que, hacia los próximos meses ve oportunidades en el sector tecnológico.
“Las tecnológicas siguen siendo el motor estructural del mercado, basado en la inteligencia artificial, cloud, publicidad digital y e-commerce continúan mostrando dinámicas de crecimiento muy fuertes. Para un inversor local que quiera diversificarse internacionalmente, mi preferencia pasa por vehículos de calidad y alta liquidez como QQQ, además de nombres puntuales con métricas robustas como Meta, Google (GOOGL) y Mercado Libre (MELI)”, comentó Waitzel.
Altas valuaciones
El hecho de que las acciones se hayan disparado este año hizo que las valuaciones alcancen valores máximos.
El ratio Price Earnings (P/E), típico índice para valuar compañías en Wall Street, llegó a cotizar en su valor más alto desde 2020 y apenas retrocedió desde dichos picos.
Actualmente, el S&P500 cotiza a 22 veces ganancias, apenas debajo de 23 veces ganancias que llegó a cotizar a mitad de noviembre.
Sin embargo, incluso a pesar de la baja reciente, el índice cotiza en su valor más alto desde 2020 y 2021, haciendo que el mercado cotice con valuaciones elevadas.
De hecho, cuando se compara el actual nivel de valuación del índice, el mismo se ubica lejos de su promedio de 5 años de 20 veces ganancias y más lejos aún de su promedio de 10 años de 18,5 veces ganancias, según datos de FactSet.
De igual manera, el índice Nasdaq 100 alcanza un múltiplo de 28 veces ganancias, por encima de los vistos en 2022 que operaba en 19 veces ganancias.
Dicho esto, se confirma que las valuaciones en el mercado son elevadas, lo cual crecen los riesgos de ver algún retroceso en algún momento.

Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, consideró que, de cara a 2026 el panorama continúa siendo positivo para las acciones estadounidenses.
“El escenario positivo se ve reflejado en precios objetivos para el S&P 500 que hoy apuntan a una suba cercana a +10%, pudiendo extenderse a +13% o +17% en casos más optimistas respecto al curso de la economía y la performance corporativa”, afirmó Meroi.
En este sentido, agregó que los analistas se inclinan por mantener un view favorable sobre los balances de las empresas, aunque este es un punto al que se debe prestar atención.
“Aquí es donde entra la discusión de “productividad vs burbuja” ligada al universo de inteligencia artificial, donde habrá que monitorear si las inversiones realmente justifican las valuaciones actuales. De todas formas, todavía hay lugar para posicionamientos en renta variable, siendo selectivos entre papeles específicos, balanceando los portfolios entre tecnológicas y sectores mas defensivos”, detalló Meroi
Por su parte, Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, indicó que las perspectivas para las acciones en EEUU para el año que viene son optimistas.
“Esperamos un buen año de la mano de una economía que se espera que siga siendo el motor del crecimiento global, con el boom de IA impulsando el gasto de capital y el rápido incremento de las ganancias corporativas. A pesar de las preocupaciones sobre una potencial burbuja y valuaciones excesivas, el panorama para las compañías de IA sigue siendo favorable debido a la aceleración del gasto de gobiernos y corporaciones para adoptar las nuevas tecnologías”, afirmó Ortiz Villafañe.
En relación a las acciones a seleccionar, Ortiz Villafañe indicó que para un inversor local que quiera diversificar internacionalmente, se puede ganar exposición fácilmente con CEDEARs.
“En particular, los ETF de índices de acciones estadounidenses son herramientas simples y efectivas para construir una posición diversificada, pudiéndose optar por índices con diferentes niveles de exposición al sector tecnológico: en orden descendente QQQ (Nasdaq-100), SPY (S&P 500) y DIA (Dow Jones Industrial Average)”, sostuvo Ortiz Villafañe.
Finalmente, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, indicó que si bien el mercado se viene moviendo con mucha euforia, estamos cerca de máximos del año y es difícil poder seleccionar activos que estén relativamente baratos.
Sin embargo, consideró que es importante saber que el primer trimestre del año podremos seguir por este rumbo ya que la Fed está inyectando liquidez de u$s 40.000 millones por mes en compra de bonos cortos.
“Está medida, sumado a algunas otras realizadas por el ejecutivo generarían una mayor expansión monetaria y con eso deberíamos ver al mercado actuar en sintonía. Con lo cual de corto plazo soy constructivo con los índices norteamericanos. De mediano plazo es importante observar datos de empleo en EEUU, lo cual puede llegar a determinar alguna toma de ganancias en el mercado accionario”, sostuvo Lazzati.














