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El gigante BlackRock volvió a adoptar una posición favorable sobre las acciones de mercados emergentes. Y es que la mayor administradora de activos del mundo decidió elevar su recomendación a “sobreponderar”, respaldada por una combinación de fuerte crecimiento de ganancias, valuaciones históricamente bajas y una mejora del escenario técnico.

El cambio también abre una ventana para América Latina. El BlackRock Investment Institute considera que la región ofrece exposición a los recursos naturales y a la infraestructura física que demanda la expansión global de la inteligencia artificial.

Aunque el informe se enfoca en Brasil, para la gestora, el argumento es el mismo para la Argentina que se puede beneficiar vía energía, petróleo, gas, cobre y litio.

La recomendación fue incluida en el informe semanal de BlackRock. La entidad mantiene una postura favorable al riesgo pese al aumento de las tasas internacionales, la escalada del petróleo y los rendimientos elevados de los bonos soberanos de largo plazo.

“Los sólidos fundamentos nos mantienen a favor del riesgo pese a las tasas más altas”, resumió la gestora. Su recomendación principal es mantener una posición sobreponderada en acciones estadounidenses y vinculadas con la inteligencia artificial, y volver a hacer lo mismo con las acciones emergentes.

La combinación que detectó BlackRock

El argumento central se encuentra en la diferencia entre el crecimiento esperado de las ganancias y las valuaciones bursátiles.

Según el consenso relevado por BlackRock, las ganancias por acción de las compañías que integran el índice MSCI Emerging Markets crecerían más de 34% durante los próximos 12 meses. Para las empresas del MSCI USA, la expansión esperada ronda el 20%.

Pese a esa diferencia favorable a los mercados emergentes, sus acciones cotizan a múltiplos considerablemente inferiores. El MSCI Emerging Markets opera alrededor de 10 veces las ganancias proyectadas, mientras que el mercado estadounidense se acerca a las 20 veces.

Esto representa un descuento cercano al 50%. Además, BlackRock señaló que el múltiplo de valuación de las acciones emergentes se encuentra dentro del 10% más bajo de su historia de los últimos 20 años.

La combinación resulta atractiva porque el mercado exige ahora retornos más elevados para asumir riesgo. Las tasas internacionales permanecen altas y aumentan el costo de oportunidad de invertir en acciones. En ese contexto, las empresas necesitan mostrar un crecimiento de ganancias suficiente para compensar el mayor costo del capital.

Para BlackRock, las compañías emergentes están en condiciones de superar esa barrera. No solo ofrecen un crecimiento esperado mayor, sino que parten de valuaciones mucho menos exigentes que las empresas estadounidenses.

Por qué volvió a recomendar mercados emergentes

La gestora había cerrado en junio su anterior posición sobreponderada en acciones emergentes. En aquel momento observaba un aumento de los riesgos asociados con el apalancamiento, especialmente en Corea del Sur.

Las acciones coreanas sufrieron pérdidas posteriormente y el proceso de reducción del apalancamiento durante el verano boreal alivió parte de esas preocupaciones. Esa mejora del escenario táctico, sumada a los fundamentos corporativos, llevó a BlackRock a volver a recomendar una exposición superior a la de referencia.

La posición no implica una compra indiscriminada de todos los mercados emergentes. La gestora remarcó que el rally esconde fuentes de retorno muy diferentes entre países y sectores, por lo que propone mantener una estrategia selectiva y dinámica.

El hilo conductor de su tesis es lo que denomina “escasez vinculada con la inteligencia artificial”. El desarrollo de esa tecnología necesita semiconductores, memoria, centros de datos, redes eléctricas, energía y materias primas. BlackRock busca exposición a las compañías y regiones capaces de controlar esos insumos escasos.

Corea del Sur y Taiwán ocupan un lugar central en las cadenas de semiconductores, memoria y hardware. América Latina, por su parte, aparece como proveedora de los recursos naturales y de la infraestructura física necesarios para sostener esa expansión.

La oportunidad que se abre para la Argentina

La tesis regional tiene puntos de contacto claros con la Argentina. Si la expansión de la inteligencia artificial incrementa la demanda global de electricidad, combustibles, redes y minerales estratégicos, la Argentina cuenta con activos capaces de capturar una parte de ese proceso.

Vaca Muerta es el ejemplo más visible. El crecimiento de la producción de petróleo y gas, la expansión de los oleoductos y gasoductos y la posibilidad de incrementar las exportaciones colocan al sector energético argentino dentro de la temática de recursos escasos que prioriza BlackRock.

El argumento también alcanza al cobre y al litio, dos minerales necesarios para la electrificación, las baterías y la expansión de la infraestructura energética. No obstante, el potencial bursátil dependerá de que los proyectos avancen, consigan financiamiento y puedan transformarse en producción y exportaciones efectivas.

Por eso, el beneficio para la Argentina no surge de una aprobación general de su economía. Se trata de una lectura sectorial: la tesis de BlackRock favorece, por extensión, a los activos argentinos vinculados con energía, minería e infraestructura, pero no elimina los riesgos macroeconómicos y políticos propios del país.

La segunda recomendación para los emergentes

La visión favorable de BlackRock no se limita a las acciones. Dentro de la renta fija, la gestora también mantiene una posición sobreponderada en deuda emergente denominada en monedas locales.

BlackRock considera que estos bonos ofrecen rendimientos atractivos en relación con su volatilidad y se benefician de la mejora de los fundamentos económicos. En cambio, mantiene una posición neutral sobre la deuda emergente emitida en moneda dura, principalmente dólares.

Esta preferencia tampoco debe interpretarse automáticamente como una recomendación sobre bonos argentinos en pesos. Los grandes índices de deuda emergente local están concentrados en mercados más líquidos y con menor riesgo que la Argentina.

Petróleo por encima de u$s 100: beneficio y amenaza

El informe fue publicado en un escenario particularmente desafiante. El Brent superó los u$s 100 por barril por primera vez desde julio, después de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán y de las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz.

Para la Argentina, un petróleo más caro tiene un efecto doble. Por un lado, mejora los ingresos potenciales de las petroleras, eleva el valor de las exportaciones y fortalece los incentivos para invertir en Vaca Muerta.

Por el otro, aumenta las presiones inflacionarias internacionales y puede obligar a la Reserva Federal a sostener una política monetaria más dura. Las tasas elevadas encarecen el financiamiento, reducen el apetito por activos riesgosos y dificultan el regreso de países como la Argentina al mercado internacional de deuda.

BlackRock advirtió que las restricciones sobre el suministro energético podrían mantener elevada la inflación justo cuando la Fed enfrenta una decisión compleja. Si los inversores exigen una compensación mayor para mantener bonos estadounidenses de largo plazo, sus rendimientos podrían seguir subiendo y elevar todavía más la exigencia para las acciones.

Ese es el principal riesgo de la estrategia. La gestora conserva una postura favorable al riesgo, pero aclaró que no se trata de una recomendación alcista sin condiciones. Si cambian las señales de inflación, tasas, ganancias o actividad, está dispuesta a modificar nuevamente su posicionamiento.