A un volumen más alto del que esperaba el mercado, el Banco Central ya compró u$s 1134 millones en 19 ruedas consecutivas y logró fortalecer las reservas, que treparon a niveles máximos desde 2021. En una jornada donde primó la calma cambiaria, se alzó ayer con u$s 52 millones.

Sin embargo, el ritmo de acumulación de divisas podría mermar en febrero, cuando estacionalmente cae la demanda de dinero, lo que presionaría el tipo de cambio y, por lo tanto, disminuiría las compras del Central.

Según anunció en noviembre, la estrategia del BCRA tiene como condición un aumento de la demanda de pesos por parte de los agentes económicos. “El ritmo de acumulación de reservas será definido por el proceso de remonetización, y no al revés”, dijo Santiago Bausili, presidente de la entidad, al tiempo que descartó acumular reservas “a cualquier costo, de manera que pueda poner en riesgo la estabilidad económica”.

El objetivo tanto del BCRA como del Tesoro es que el dólar no se dispare y que continúe el proceso de desinflación. Mientras en enero suele aumentar la demanda de pesos por pago de vacaciones y aguinaldo, en febrero y marzo suele retroceder.

“En febrero, la demanda de dinero suele caer. En enero también cayó un poco, pero pudieron comprar mucho”, aseguró Miguel Kiguel, director de Econviews.

El contexto internacional, por el momento, juega a favor de la estrategia de Bausili. Así lo describió la consultora 1816 en su último informe: “La apreciación de las monedas latinoamericanas permite al BCRA acumular más divisas sin que se deprecie el peso. La compra de divisas recompone liquidez en pesos y apuntala a los activos locales, a la vez que fomenta la demanda de activos en pesos porque crece la confianza en el nuevo régimen de bandas cambiarias”.

Pero febrero podría mitigar las intervenciones del BCRA. “La compra de dólares puede mermar y ser más baja. Cuando baja la demanda de pesos, sube la de dólares. Habrá más demanda en el mercado de cambios de importadores, de turismo, de dolarización y formación de activos externos. Si está más presionada la demanda, puede que el Central compre menos”, afirmó Emiliano Anselmi, economista jefe de PPI.

Del otro lado, será crucial la oferta de dólares: el mercado espera la liquidación de u$s 3600 millones que captaron empresas a través de Obligaciones Negociables. Y en abril ingresarán las liquidaciones de la cosecha gruesa del agro, que pueden motorizar más compras del Central.

Más allá de esa oferta, el Gobierno tiene herramientas para mitigar la eventual caída de la demanda de pesos. Podría subir las tasas de interés en las próximas licitaciones de deuda para estimular que los inversores no compren dólares, dando espacio a que el BCRA se alce con la oferta de divisas en el mercado libre de cambios.

Anselmi considera que el Tesoro podría convalidar tasas altas y, de esa forma, neutralizar el efecto de la baja de la demanda de dinero: “De esa manera, los agentes se podrían quedar en pesos y demandar menos dólares”.

Kiguel, por su parte, apuesta a que haya una esterilización de esos pesos: “Los bancos centrales que quieren comprar dólares lo que hacen es esterilizar a través de operaciones de mercado abierto. El BCRA todavía no lo está haciendo, pero eventualmente tendrá que hacerlo”, confió Kiguel.

“Lo que puede pasar es que, si emiten pesos, vayan a los bancos y los pongan en pases u operaciones simultáneas. Eso es una forma de esterilizarlos”, agregó.