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Sube el petróleo y las acciones en Wall Street ahora pueden...

Los bancos de inversión remarcan que el precio del petróleo es un nuevo foco para los bancos centrales. Las acciones encuentran en el precio del petróleo un factor adicional que le da argumentos a la Fed para su política monetaria.

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El petróleo sube 37% desde marzo y pone presión a los datos de inflación. Esto podría alentar a que en el futuro la Fed tenga que ser más contractiva en su política monetaria por más tiempo.

Por lo tanto, los bancos de inversión remarcan que el precio del petróleo es una nueva preocupación para los bancos centrales.

Así, las acciones encuentran en el precio del petróleo un factor de volatilidad adicional.

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 Sube el crudo a máximos desde noviembre

El precio del petróleo sigue escalando. El crudo WTI se sitúa por encima de los u$s 92 y se encuentra en su valor más alto desde noviembre pasado.

Con esta suba, el petróleo avanza 38,5% desde los pisos de marzo pasado, a la vez que gana 15% este año. El mayor avance del crudo se evidenció en los últimos tres meses ya que en dicho periodo el precio del barril se disparó 37%.

De cualquier manera, el petróleo se encuentra un 27% debajo de los máximos alcanzados en el primer trimestre de 2022, cuando supo tocar  u$s 125.

Los analistas creen que el petróleo podría seguir escalando hacia niveles superiores y mantenerse por encima de los u$s 80 en el mediano plazo.

Jorge Angel Harker, asesor en temas internacionales de Adcap Grupo Financiero, proyectó que podría seguir escalando hasta u$s 100 o mantenerse por encima de los u$s 80.

"Seguirá siendo usado como arma política por parte de OPEP+ y el grupo de países seguirá esforzándose por mantener el precio del barril arriba de los u$s 80, vía recortes de producción. Eso beneficia a los que no son miembros del cartel petrolero, ya que podrán seguir produciendo las mismas cantidades de barriles, o más, a mayores precios".

En un informe de investigación publicado el viernes, Christyan Malek, analista de JPMorgan, elevó la calificación de todo el sector energético mundial advirtiendo que el reciente aumento de los precios del petróleo podría impulsar los precios del crudo Brent hasta los 150 dólares el barril para 2026.

Nuevo tema para los bancos centrales

Los precios del petróleo han estado aumentando desde finales de junio debido a los recortes de producción implementados por la OPEP+ y las restricciones unilaterales de suministro de Arabia Saudita y Rusia.

Este recorte provocó un aumento de los precios de la gasolina, que afecta directamente a los consumidores estadounidenses. El promedio nacional de gasolina ha alcanzado los u$s 3,85, apenas por debajo de su pico de 2023.

Este no es un dato menor ya que el precio del petróleo y de la energía suele impactar en el índice de precios al consumidor, el cual es una fuente de información clave para las decisiones de tasa de la Reserva Federal.

De este modo, si el petróleo sube, habrá más presiones inflacionarias y esto genera un escenario de mayores subas de tasas por parte de la Fed, o bien, que el banco central de los EE.UU. mantenga las subas de tasas en niveles altos por más tiempo.

La semana pasada, la Reserva Federal decidió mantener las tasas de interés en su nivel más alto en 22 años.

Esta decisión ha generado presiones bajistas en las acciones, a la vez que el dólar ha extendido su racha alcista.

En paralelo, se evidenció una fuerte suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro, los cuales han alcanzado sus valores más altos vistos en más de una década y media.

La medida de la Fed insinúa una continuación de las tasas elevadas en el futuro previsible, lo que genera preocupaciones hacia adelante.

La postura más contractiva por parte de la Fed, al anunciar una menor reducción de la tasa de interés el año que viene y de elevar una vez más la tasa este año provocó una caída en las acciones a lo largo de la última semana.

En la última semana, todos los sectores de EE.UU. han retrocedido.

El S&P500 cayó 2,9% en la última semana y a medida que los inversores asimilaron una Fed más contractiva por más tiempo.

Las bajas fueron lideradas por el ETF de mineras que cayó 6,6%, seguido por el ETF de tecnológicas y crecimiento a largo plazo (ARKK), junto con consumo discrecional, servicios, ocio y entretenimiento, aerocomercial, el financiero y el industrial, que cayeron entre 3& y 5,7% en la última semana.

Por lo tanto, si la Fed sigue encontrando argumentos (como la suba del petróleo), para seguir manteniendo alta la tasa de interés, esto puede ser un riesgo para las acciones ya que estas deberán lidiar con un contexto de una Fed más hwakish por más tiempo.

Los analistas del banco de inversión, ING afirmaron que el aumento de los precios del petróleo es una nueva preocupación para los bancos centrales.

"Los crecientes precios del petróleo se han convertido en la nueva preocupación de los bancos centrales, agravando el trilema actual. El mismo se basa en cómo equilibrar las economías en desaceleración, una inflación aún demasiado alta y el impacto retardado de aumentos de tasas de interés", comentaron.

Además, estimaron que de cara al futuro, el reciente aumento de los precios del petróleo complicará aún más el panorama, con riesgos de estanflación.

"El avance del petróleo complicará aún más la cosa ya que empeorará la desaceleración económica y aumentará la inflación (o al menos reducirá la tendencia desinflacionaria). Equilibrar el crecimiento y la inflación será aún más difícil y las decisiones futuras sobre las tasas de interés no sólo estarán determinadas por estas dos variables sino también por la credibilidad de los bancos centrales", remarcaron los analistas del banco ING.

Desde el fondo global de inversiones, Schroders, agregaron que la subida del precio del petróleo pone nerviosos a los inversores.

"Hace poco más de un año, la tasa anual de inflación del IPC en EEUU se situaba en torno al 9%, el nivel más alto en cuatro décadas. Hoy, apenas supera el 3%. Este brusco cambio de tendencia se debe en gran medida a la corrección de la subida de los precios de la energía del año pasado", remarcaron.

Sin embargo, agregaron que los recortes de producción de la OPEP+ han hecho que los precios del petróleo suban un 20% en los últimos tres meses, con el crudo Brent de nuevo por encima de los u$s 90 por primera vez desde noviembre de 2022.

"Esto contrasta totalmente con el verano pasado, cuando los temores de recesión hicieron caer los precios un 20% en el mismo periodo. La subida de los precios del petróleo repercutirá en la inflación subyacente", señalaron desde Schroders.

De cualquier manera, los analistas de la compañía consideran que la clave para estimar la dinámica sobre las tasas de interés dependerá de lo que ocurra con el mercado laboral.

"Aunque los precios del petróleo han subido con fuerza, los inversores deberían estar más preocupados por la persistente rigidez del mercado laboral estadounidense. Las tensiones en el mercado laboral están disminuyendo gradualmente, pero podrían persistir. Los salarios siguen creciendo por encima del 5% anual", afirmaron.

Por su parte, los analistas de Goldman Sachs también ponen el ojo en la dinámica de los precios del petróleo y el impacto que estos puedan llegar a tener sobre la inflación y, en última instancia, en la decisión de tasas de interés de la Fed.  

Para el banco de inversión Goldman Sachs, los altos precios del petróleo son "manejables".

Desde el banco de inversión norteamericano no esperan que afecte significativamente a los consumidores estadounidenses ni al producto interno bruto (PIB) del país.

El economista jefe de Goldman Sachs, Jan Hatzius, sostuvo que el actual aumento del precio del petróleo es relativamente pequeño en comparación con los experimentados en 2008 y la primera mitad de 2022.

Los analistas de Goldman sugirieron que es poco probable que la Reserva Federal endurezca su política en respuesta a estos aumentos del precio del petróleo, ya que la inflación subyacente y las expectativas de inflación están disminuyendo actualmente.

Hatzius estima que los cambios en los precios de la energía reducirán el crecimiento del PIB en un 0,3% anualizado y el crecimiento del consumo en un 0,5% anualizado durante los próximos dos trimestres.

A la luz de estos acontecimientos, los analistas de Goldman Sachs han revisado a la baja sus previsiones de PIB para el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2024 en 0,4 y 0,2 puntos porcentuales, respectivamente, hasta el +0,7% y el +1,9%.

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