Envidia de Ferrari sigue siendo una fuerza impulsora en la industria automotriz

Porsche y Lotus se encuentran entre los rivales que buscan emular la OPI del fabricante de automóviles italiano

Los Ferraris están diseñados para ser envidiados. Resulta que lo mismo ocurre con el negocio.

Así como sus rugientes supercoches llaman la atención en las calles de la ciudad, la salida a bolsa de la compañía hace siete años causó envidia entre sus rivales. ¿Por qué? Ferrari hizo lo que antes era impensable en su oferta pública inicial (OPI): se elevó por encima de sus pares fabricantes de coches para reclamar un lugar entre las marcas de lujo del mundo.

En 2015, los rivales estaban incrédulos de que cualquier empresa que realizara el arduo trabajo de ensamblar coches pudiera, por costoso que fuera, tentar a los inversionistas a verlos junto a bolsas de lujo y otros artículos de alta gama. Actualmente, sin embargo, Ferrari está valorada en 39 veces sus ganancias anticipadas durante los próximos 12 meses, según datos de Sentieo. La proporción para LVMH es de 26 y para Mercedes-Benz de sólo siete.

Conforme los propietarios de marcas de coches de alta gama sopesan sus opciones, este tentador diferencial ha impulsado algunas buenas decisiones, y otras terribles, tomadas en las salas de juntas directivas de los fabricantes de automóviles a nivel mundial.

En el último mes, Porsche y Lotus anunciaron sus planes de vender acciones a los mercados, y ambas compañías mencionaron las acciones de Ferrari en conversaciones privadas sobre sus ambiciones.

Tras años de rumores, Volkswagen (VW) confirmó que está en conversaciones para cotizar acciones de la marca Porsche, con la esperanza de que la ‘máquina de hacer dinero' de Stuttgart ayude al segundo mayor fabricante de coches del mundo a hacer frente a la creciente factura de su incursión en los automóviles eléctricos y el software

Días antes, Lotus dijo que estaba buscando una cotización para su división china, la cual planea fabricar vehículos utilitarios deportivos eléctricos bajo la marca británica de coches deportivos.

Otras empresas fuera del foco de atención público también están pensando en ello, incluyendo a McLaren. Pero la junta directiva del fabricante de coches deportivos del Reino Unido se ha visto dividida en cuanto a la dirección estratégica de la compañía, según personas cercanas a la empresa. 

Uno de los grupos de accionistas apoya una OPI, deseando un dividendo ‘de lujo' de las inversiones anteriores, mientras que otros prefieren darle acogida a VW a través de un acuerdo de asociación de carreras con Porsche.

Una advertencia para los aspirantes a la OPI es, por supuesto, el caso de Aston Martin. Su listado en 2018 fue, en retrospectiva, clasificado entre los más terribles errores corporativos en la reciente historia automotriz moderna.

Cualquiera que asistiera a las presentaciones de venta para atraer inversionistas potenciales antes de la OPI de Aston Martin era bombardeado con similitudes a Ferrari, mientras que marcas como Hermès eran frecuentemente invocadas en las presentaciones por la gerencia. A pesar de esto, los niveles de precios para la OPI fueron rebajados una y otra vez. Incluso una vez cotizadas, las acciones de la compañía cayeron como una piedra.

Sin embargo, cuatro años y un rescate después, la cotización de Ferrari sigue siendo el objetivo de Aston Martin. Lawrence Stroll, el multimillonario canadiense y propietario de una escudería que lideró un rescate de la empresa en 2020, ha apostado su reputación gestionando prestigiosas marcas como Michael Kors para restaurar el esplendor de lujo de Aston Martin.

Su justificación para invertir en la compañía, le dijo Stroll al Financial Times en una visita a nuestras oficinas el año pasado, era que si las acciones de Aston Martin valían £1 mil millones en ese momento, y las de Ferrari valían £50 mil millones, entonces reducir la brecha, aunque fuera un poco, conduciría a un enorme aumento. Lo cual es, por supuesto, matemáticamente cierto.

Que alguno de ellos tenga éxito o no enteramente depende de si el fenómeno es repetible o si, como lo han señalado los admiradores de Ferrari, la compañía es simplemente única. Ellos han argumentado que, aunque los productos de Ferrari se parecen mucho a los coches porque tienen ruedas y motores y circulan por la carretera, son, después de todo, tesoros coleccionables.

Cada automóvil que se lanza se vende, y cada modelo nuevo se agota incluso antes de que comience la producción. Los analistas le prestan más atención al libro de pedidos que a las ventas pasadas. Ninguna otra marca ve aumentar el valor de sus vehículos cuando salen del estacionamiento del concesionario por primera vez.

Incluso Aston Martin o Porsche, los cuales tienen líneas de costosos modelos especiales que se agotan antes de salir al mercado, tienen negocios principales que no se desempeñan al mismo nivel.

Además de esto, Porsche, el cual se ha diversificado incursionando en los vehículos utilitarios deportivos y en los autos deportivos básicos, ha aumentado enormemente su volumen, vendiendo alrededor de 300,000 unidades el año pasado.

La marca obtuvo un beneficio operativo de €3.6 mil millones en los nueve primeros meses del año pasado, y representa aproximadamente una cuarta parte de los beneficios equivalentes del grupo VW. Sin embargo, Ferrari, el cual obtuvo un beneficio neto de €833 millones en el año, sólo fabricó 11,000 unidades.

En realidad, la valoración de las acciones de Porsche en la OPI probablemente sea de unos €90 mil millones. Esa valoración es mucho más alta que la capitalización de mercado de US$37 mil millones de Ferrari, pero representaría un múltiplo de valoración que es aproximadamente la mitad del que disfruta Ferrari, una hazaña que sitúa al rey de los supercoches en una clase propia por encima de la ‘plebe' de la industria. Ferrari, al parecer, sigue siendo inalcanzable. Pero eso no impide que los demás lo intenten.

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