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A qué apuestan los inversores para 2024: inflación, tasas, bonos y los siete magníficos en la mira

El panel de inversión anual de FT Money analiza la fiebre por la inteligencia artificial, las tendencias de los inversores y las dudas sobre los aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG)

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¿Cuándo pueden esperar los inversores que la inflación retroceda y que los bancos centrales relajen la presión sobre las tasas de interés? Esta fue la pregunta que dominó los mercados bursátiles de Estados Unidos, Reino Unido y la zona euro en 2023.

Después de que la Reserva Federal subiera las tasas de interés para hacer frente al repunte de la inflación, los inversores se preguntaban si la Fed había hecho lo suficiente para controlar el alza de los precios o si se había excedido en su estrategia, arriesgándose a una temida recesión.

A finales de 2023, parece que los mercados han sacado sus propias conclusiones, descartando los temores a un "aterrizaje forzoso" en el que las tasas altas empujaran a las economías a una recesión. La inflación descendió en muchas regiones, mientras que los datos apuntan a un fortalecimiento de la economía y el mercado laboral de EE.UU. El índice S&P 500 ha subido alrededor de un 23% en el año, y el Nasdaq, con una fuerte presencia tecnológica, un 41%.

Este es el telón de fondo del encuentro anual de inversión de FT Money de este año, un debate que incluye a especialistas de FT y expertos en finanzas sobre las perspectivas de los inversores en 2024. Chris Giles, comentarista económico de FT, y Katie Martin, redactora de mercados de FT, se reúnen con Caroline Shaw, gestora de carteras multiactivos de Fidelity International; Sue Noffke, responsable de renta variable británica de Schroders; y Simon Edelsten, antiguo gestor de fondos, en las oficinas de FT en la City londinense.

Aparte de la inflación, entre las cuestiones que centran la atención de nuestros expertos figuran el impacto de las oscilaciones del precio del petróleo, el annus horribilis de la ESG y la eterna preocupación por los "riesgos geopolíticos". El pulso entre EEUU y China sigue siendo de gran relevancia para la economía mundial. Más cerca de nosotros, las consecuencias de las elecciones en EEUU y Reino Unido serán ineludibles para inversores y ahorradores.

¿Han ganado los bancos centrales la batalla contra la inflación?

La mayoría de los inversores cree que lo peor de la elevada inflación registrada en 2022 y este año ya ha pasado. Las subidas de precios se han relajado en muchas economías. Los mercados tienen razón al pensar que las perspectivas son significativamente mejores, afirma Giles. Pero aún queda mucho margen para las sorpresas, como demostró la Reserva Federal el 13 de diciembre. La Fed desencadenó una subida de los mercados mundiales después de dar una clara señal de que tenía intención de empezar a recortar las tasas de interés en breve.

"Hay mucha incertidumbre sobre el ritmo al que los bancos centrales recortarán las tasas, en parte porque van a ser muy cautelosos a la hora de cometer un segundo error y dejar que la inflación persista durante más tiempo", afirma Giles. "Así que creo que los mercados podrían sentirse un poco decepcionados en 2024 sobre el ritmo al que se rebajen las tasas de interés".

Noffke, de Schroders, está de acuerdo y añade que no sería la primera vez que el mercado se equivoca sobre las tasas y la inflación. "A los mercados les gusta mirar hacia adelante. Están ansiosos por pasar a lo siguiente. Pero hay cierto retraso en las estrategias relacionadas con las tasas de interés. Los ajustes que hemos visto aún no ha tenido pleno efecto".

Los bancos centrales siempre intentan evitar las acusaciones de influencia política en la fijación de las tasas, pero las elecciones en EEUU del próximo año complican el calendario de las decisiones de la Reserva Federal. Giles afirma: "Las elecciones lo dominarán todo el año que viene. Así que podría ser que la Fed se adelante un poco [en las tasas] y luego se detenga porque corre un gran riesgo político. Si Trump llegara a la Casa Blanca y hubiera acusaciones de que la Fed está ayudando a los demócratas, esto traería problemas".

En la eurozona, las perspectivas en relación con las tasas de interés dependen de otro factor: el precio del petróleo, que últimamente ha caído a mínimos de seis meses. Edelsten afirma que "si yo fuera el Banco Central Europeo, me preocuparía por la bajísima tasa de inflación general, en gran parte controlada por Putin. No me gustaría apostar a que puedo bajar las tasas y acertar, dado que todo podría cambiar". Por supuesto, añade, los inversores más avispados pueden cubrir este escenario incluyendo acciones de petróleo en su cartera.

Los rumores de una recesión en EEUU en 2024, con sus graves consecuencias para otras economías se están acallando a medida que la inflación se relaja. Pero sigue siendo un escenario plausible, recuerda Martin. "Algunos de los gestores de carteras y directores de inversiones me confiensan que todo el mundo se está engañando y que el año que viene se producirá un aterrizaje brusco. Si este año nos ha enseñado algo, es a ser muy humildes con las previsiones. Los mercados pueden ser imprevisibles, como hemos podido comprobar".

La política de los bancos centrales domina los debates sobre los factores desencadenantes de la recesión. Pero el efecto "mecánico" de los ajustes monetarios es sólo un elemento de esta historia, dice Giles. "Está el aspecto de cómo los consumidores y las empresas sienten el mundo. Si la gente piensa que el mundo se está convirtiendo en un mal lugar para invertir -lo que podría ocurrir por muchas razones geopolíticas-, entonces podría producirse fácilmente una recesión. No está directamente relacionado con la política monetaria, aunque puede exacerbarla".

¿Podrá la tecnología de EEUU seguir impulsando el crecimiento en 2024?

Los llamados "Siete Magníficos" -Apple, Meta, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia y Tesla- desempeñaron un papel fundamental en 2023 a la hora de impulsar el crecimiento bursátil, dominando los índices estadounidenses y globales.

Los inversores creen que los avances en inteligencia artificial impulsarán la próxima racha de crecimiento de muchas de estas empresas. Los expertos ven los atractivos, pero también los riesgos.

"Estamos presenciando una auténtica obsesión por la IA y a una expansión de las valoraciones en torno al potencial de esas empresas en EE.UU", afirma Noffke. "El mercado estadounidense está más concentrado que nunca. Tras un periodo de concentración suele producirse una ampliación. Este parece ser un fenómeno poco habitual. Pero se trata de grandes empresas y es difícil criticarlas".

El riesgo de concentración debería preocupar a los inversores en índices, afirma Edelsten. "Los Siete Magníficos representan ahora el 26% de toda la renta variable mundial. Y están correlacionados. Los asesores financieros suelen decir que el índice es de bajo riesgo, que merece la pena invertir en él. No lo es cuando el propio índice se tambalea. En 1987, el índice mundial estaba en un 50% en Japón, otro momento en el que hubo un claro desequilibrio".

Los avances intelectuales de la IA han sido asombrosos. Pero, ¿cómo consiguen estas empresas obtener beneficios a partir de ahí? En opinión de Shaw, de Fidelity, un ejemplo es Microsoft. Ha sido capaz de subir los precios de sus licencias por encima de la inflación vendiendo los beneficios de las "impactantes" mejoras de la productividad impulsadas por la IA. "No todo el mundo que utilice Microsoft Office en casa se va a beneficiar. Son las empresas con desarrolladores de software, que pagarán más por las licencias para reducir sus costos laborales. Eso, en mi opinión, parece algo a lo que se puede dar crédito".

Sin embargo, el enorme interés de los inversores por el tema de la IA tiene consecuencias imprevistas. Martin asegura que "se trata de empresas que ganan dinero de verdad. Pero todo el mundo se ha enganchado al tema de la IA. No sólo es un juego de inversión, sino que si se adopta una estrategia de selección de valores, se acaba corriendo el mismo riesgo de renta variable que todos los demás".

Vuelven los bonos. ¿Qué significa esto para los inversores?

La suba de las tasas de interés ha provocado un rejuvenecimiento del mercado de renta fija, cuya rentabilidad ha atraído a una oleada de nuevos inversores. Pero tanto los pequeños inversores como los profesionales se han visto afectados por la volatilidad del mercado durante este año.

Como resultado, para el pequeño inversor que necesita poder acceder fácilmente a su dinero, "no parece fantástico", afirma Martin. Pero aunque sobre el papel lo estén pasando "fatal", no deben perder de vista el panorama general: "Han bloqueado su dinero durante cierto tiempo y están obteniendo una jugosa rentabilidad gracias a esto".

El renovado interés por los bonos plantea la cuestión de si los inversores privados volverán a la tradición de dividir sus carteras al 60/40 entre renta variable y renta fija. Martin advierte de que "si hay una certeza es que los rendimientos de los bonos seguirán siendo volátiles". Para quienes añadan estos activos convencionalmente "seguros", "eso introduce un poco de picante, aunque pueda no encajar con el resto de su cartera".

Cuando sube la inflación, los pensionistas estadounidenses que gestionan sus propios fondos de jubilación han estado entre los compradores, dice Edelsten. "Eso es un síntoma del hecho de que la mayoría de los pensionistas estadounidenses desde la crisis financiera de hace 15 años nunca vieron un punto en el que pudieran comprar un bono que pudieran permitirse. Han apostado demasiado por la renta variable porque tenían que estar en renta variable. Y la renta variable subió mucho. Así que la cantidad de dinero que tiene que reequilibrarse entre bonos y acciones sólo por el paso del tiempo es enorme".

Los panelistas plantearon la cuestión del efectivo, que los inversores acumularon durante la pandemia y al que volvieron cuando subieron las tasas de interés. Los ahorradores estadounidenses suelen colocarlo en fondos del mercado monetario; en Europa y Reino Unido, en depósitos de ahorro. En su reunión de esta semana con asesores financieros independientes, Shaw recordó que había una pregunta clave que recibían de sus clientes: "¿Por qué debería apostar por otra cosa que no sea efectivo?".

Martin afirma que últimamente ha aumentado el interés por los productos de renta fija a largo plazo, en los que se pueden fijar tasas atractivas. Pero sigue habiendo grandes reservas de efectivo, que los inversores intentarán aprovechar mejor. "Todo el mundo habla de este fenómeno. ¿Adónde va a ir ese dinero? ¿A los mercados financieros? ¿Se lo van a gastar en el bar? No lo sé. Pero, potencialmente, para los inversores es una nueva e interesante perspectiva para el año que viene".

Dudas sobre la ESG

Este año, los inversores han frenado en seco la tendencia en favor de los aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza (ASG). En EE.UU. y Reino Unido han retirado su dinero de los fondos sostenibles y en EE.UU. ha habido una reacción política en contra de los ESG.

Nadie se pone de acuerdo sobre las definiciones de lo que constituye una empresa o un fondo ESG, y la proliferación de la etiqueta en los fondos de inversión ha provocado acusaciones de greenwashing. ¿Será 2024 otro año complicado para la inversión ESG?

Nuestro debate coincide con la cumbre COP28 en Dubai, donde las autoridades intentaron alcanzar un consenso sobre estas y otras cuestiones. Para Katie Martin, redactora de mercados del FT, no es necesario que los inversores se inmiscuyan en debates técnicos sobre ESG: pueden obtener rendimientos sostenibles simplemente "siguiendo el rastro del dinero".

"Si uno se concentra y ve dónde está el dinero y sigue la política industrial estadounidense, acabará en valores relacionados con la energía verde, la transmisión de energía y los vehículos eléctricos. Así se elabora una cartera ESG", explica.

En opinión de Noffke, los 780.000 millones de dólares asignados por Washington a la inversión en renovables y otras infraestructuras en su Ley de Reducción de la Inflación, representan un gran atractivo para los inversores. ¿Podría Trump revertir este impulso si recupera la Casa Blanca? "Van a ir tan rápido como puedan antes de las elecciones", añade.

Shaw cree que muchos proyectos están muy avanzados. "Buena parte se entrega en forma de créditos, por lo que la forma en que se administra o funciona hace que sea difícil de revertir. Además, gran parte del gasto se concentra en estados republicanos", sostiene. "Nuestros analistas sostienen que el megaproyecto estadounidense está muy activo. Estos proyectos tienen mucho capital detrás".

Algunos de nuestros panelistas creen que la compleja etiqueta ESG acabará desapareciendo, ya que agrupa tres temas diferentes que no suelen estar relacionados entre sí.

Pero las estrategias más centradas tienen un mayor potencial. Simon Edelsten, antiguo gestor de fondos, afirma que "algo que se puede hacer es una cartera de renta variable que minimice los daños medioambientales. Se puede hacer eso y ser bastante serio y sistemático al respecto. Pero en cuanto uno empieza a meterse en otras cosas, todo se vuelve mucho más complicado".

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