Tres días después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), que hasta el momento ha dejado al menos 69 víctimas mortales, varios heridos hospitalizados y personas que siguen desaparecidas, la localidad acogió este sábado una misa funeral por los fallecidos, oficiada por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro.
La tragedia, ocurrida el pasado miércoles después de que un AVE recibiera la orden de retomar la marcha pese a que un tren de Iryo estaba detenido más adelante, sigue marcando la agenda política a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Mientras el Gobierno coordina la respuesta, los partidos combinan las muestras de apoyo a las víctimas con exigencia de responsabilidades.
Sánchez coordina la respuesta a la tragedia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participó este sábado en la reunión de seguimiento y coordinación del accidente celebrada en el Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM), en Madrid, junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Según Moncloa, retomado por la agencia EFE, el encuentro sirvió para analizar el operativo desplegado y la coordinación entre organismos. El mandatario reiteró el compromiso del Ejecutivo con las víctimas, los heridos y sus familias, y destacó la “extraordinaria colaboración” entre administraciones y la profesionalidad de los servicios de emergencia.
El PP pide “la verdad” para recuperar la confianza en el tren
Desde Urda, antes de asistir a la misa funeral, la vicesecretaria de Sanidad y Política del PP, Carmen Fúnez, trasladó “todo el cariño y solidaridad posible” de su partido a las familias de los fallecidos y a quienes aún esperan notificas de sus seres queridos desaparecidos.
“Hoy es un día donde el centro tiene que seguir estando obligatoriamente en las victimas”, afirmó Fúnez, quien aseguró que los populares trabajarán y pedirán “la verdad de lo que ha ocurrido para que nadie nunca más sienta miedo al subirse a un tren”, tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Urda.
Puente apunta al centro de control de Atocha
Las críticas de la oposición se dirigen, sobre todo, al ministro de Transportes, Óscar Puente, que el viernes ofreció nuevos detalles del accidente. Según explicó, quienes estaban en el centro de control de Atocha veían en una pantalla “dramáticamente como un tren está avanzando y otro está parado”.
Preguntado por si se trató de un error del controlador, que ordenó al AVE circular a “marcha normal”, Puente evitó calificarlo para no “cometer algún tipo de ofensa”. En la misma comparecencia, reconoció además que el Gobierno valora cortar el servicio del AVE Madrid-Barcelona mientras duren las obras de remodelación de la línea, siguiendo un modelo ya aplicado en Alemania.
Abascal acusa al Gobierno de mentir
Esa posibilidad ha sido aprovechada por el líder de Vox, Santiago Abascal, para cargar contra el Ejecutivo. “¿Por qué piensa el gobierno cerrar el AVE Madrid-Barcelona si dicen que el accidente de Toledo es por un error humano? Porque mienten. Porque son los responsables”, escribió en X.
En el mismo mensaje, Abascal acusó además al Gobierno de ser una “organización criminal”, en la línea del discurso que Vox mantiene desde el accidente, cuando presentó una querella contra Puente ante el Tribunal Supremo.
Frente Amplio reclama más inversión en la red ferroviaria
Desde la izquierda, Frente Amplio también exige responsabilidades, aunque pone el foco en la financiación del sistema. Su candidato por Madrid, Emilio Delgado, recordó que Ada Colau ya pidió el viernes la dimisión de Puente, pero defendió que el debate no debe limitarse a esa salida: “Se trata de recuperar la confianza en la infraestructura. Y eso no se consigue con la motosierra. Se consigue con más inversión”.
Delgado denunció que, en apenas seis años, los operarios de la línea Madrid-Sevilla han pasado de supervisar unos 15 trenes a la vez a un máximo de 40, y atribuyó la situación a los recortes del PP y a una liberalización “mal hecha”. Además, rechazó que la responsabilidad recaiga en trabajadores con “jornadas extenuantes”.
Con el duelo aún presente y la campaña a punto de comenzar, el accidente de Urda se ha convertido en uno de los asuntos centrales del debate político, en el que la seguridad ferroviaria y las responsabilidades por la tragedia seguirán ocupando un lugar destacado.