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La participación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, junto con su reunión con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, representó un claro gesto de acercamiento entre ambos países. Este contexto refuerza la idea de una relación normalizada, a pesar de que desde ambos ejecutivos insisten en que nunca existió una crisis diplomática.

Se trata de la primera visita oficial de Sheinbaum a España desde el inicio de su mandato. El viaje se dio a conocer luego de que el rey Felipe VI reconociera que durante la conquista de América hubo “mucho abuso”, una afirmación que se produjo tras reiteradas solicitudes de México para que España ofreciera disculpas por los agravios históricos cometidos durante ese período.

Sánchez y Sheinbaum cierran la polémica por la conquista de América con una reunión en Barcelona. Foto: EFE

Sheinbaum coincidió con las declaraciones de Felipe VI

Las declaraciones del monarca fueron bien recibidas por la presidenta mexicana, aunque subrayó que aún queda trabajo por hacer en materia de reconocimiento histórico. En esa misma línea, Sheinbaum aseguró esta semana que la relación diplomática con España nunca se rompió, aunque admitió ciertas tensiones al señalar que “ha habido un acercamiento distinto en el último año, tanto del Gobierno español como del propio rey de España”.

Ese mensaje de continuidad y ausencia de crisis fue reafirmado durante su llegada a la cumbre en Barcelona, donde ante la prensa sostuvo que no existe ni existió una ruptura en el vínculo bilateral.

Encuentro con Sánchez y clima de entendimiento

“Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”, expresó Sheinbaum antes de reunirse con Pedro Sánchez al inicio de la cumbre. El primer contacto entre ambos consistió en un saludo cordial y un breve intercambio frente a los medios gráficos.

Posteriormente, mantuvieron una reunión bilateral más extensa, que se prolongó durante casi una hora al finalizar la cumbre. Según fuentes del Gobierno español, el encuentro se desarrolló en un clima de gran sintonía, aunque no se brindaron demasiados detalles sobre la conversación.

De acuerdo con esas fuentes, el diálogo incluyó un análisis de la situación internacional, el vínculo entre México y la Unión Europea y la posibilidad de profundizar la cooperación cultural, económica y social entre ambos países.

Fue la propia Sheinbaum quien confirmó luego ante los periodistas que también abordaron la controversia vinculada a la conquista. En ese marco, transmitió a Sánchez la importancia que tiene para México el reconocimiento de lo ocurrido, resaltando especialmente la riqueza y grandeza de las culturas originarias previas a la llegada de los españoles, una valoración con la que el presidente del Gobierno español coincidió.

Invitación oficial a México y proyección futura

La mandataria mexicana considera necesario seguir avanzando en este proceso y destacó el cambio de actitud tanto del Gobierno español como del rey, aunque aclaró que por el momento no está prevista una reunión con el monarca.

Sí extendió una invitación formal a Pedro Sánchez para que visite México el próximo año, con motivo de una nueva cumbre en defensa de la democracia. Durante el encuentro de Barcelona, además, México se ofreció como sede para la edición de 2027.

El ofrecimiento fue agradecido públicamente por Sánchez ante el plenario de la cumbre, que contó con la presencia de varios jefes de Estado, entre ellos los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.

El gesto de Sheinbaum que demuestra sintonía entre los presidentes

Desde el Gobierno español se interpreta este gesto como una muestra clara de la buena sintonía entre ambos líderes. Aunque coinciden en que nunca hubo una crisis formal, reconocen que la polémica en torno a la conquista generó momentos de tensión.

Sheinbaum había respaldado reiteradamente la solicitud de disculpas a España impulsada desde 2019 por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Ante la falta de una disculpa oficial, decidió no invitar al rey a su investidura en 2024, lo que llevó a que España no enviara representación a la ceremonia.

La relación comenzó a encauzarse tras las declaraciones del rey Felipe VI en marzo, cuando admitió que en ese período histórico hubo “mucho abuso”.