A finales de julio de 2026, cerca de 80.000 personas cruzaron de forma irregular desde Marruecos hacia la ciudad autónoma de Ceuta, en España. Los migrantes se instalaron en campamentos improvisados en las playas durante más de dos meses, lo que obligó a desplegar operativos policiales para desmantelarlos y proceder a las expulsiones correspondientes.
Ante esta situación, el Gobierno de Italia anunció el 31 de julio de 2026 la suspensión temporal del acuerdo Schengen de libre circulación con España. El Ejecutivo italiano, presidido por Giorgia Meloni, justificó la decisión por una cuestión de “seguridad nacional” ante la crisis migratoria.
La suspensión supuso la reintroducción de controles fronterizos en puertos y aeropuertos para los viajeros procedentes de España.
España respondió con una suspensión recíproca del acuerdo Schengen
El Gobierno de España exigió a Roma el levantamiento de estas restricciones, sin éxito. Ante la negativa italiana, respondió con una medida espejo: la suspensión del acuerdo Schengen respecto de Italia, con controles similares aplicados a los viajeros procedentes de ese país.
Desde entonces, la medida se ha ido prorrogando de forma sucesiva, en un esquema de reciprocidad que ambos gobiernos sostienen mientras no cambien las condiciones que originaron el conflicto.
Ya son cuatro las prórrogas de los controles fronterizos
Según publicó este martes el Boletín Oficial del Estado (BOE), recogido por la Agencia EFE, España prorrogó nuevamente los controles en puertos y aeropuertos para los viajeros procedentes de Italia, tras la decisión de ese país de extender a su vez la suspensión del acuerdo Schengen.
Se trata de la cuarta medida de control adoptada por el Gobierno en respuesta a la decisión del Ejecutivo italiano, lo que confirma que la tensión diplomática por la crisis migratoria de Ceuta continúa sin resolverse varios meses después de los hechos.
El Gobierno deja abierta la puerta a levantar los controles
El Ejecutivo considera que se mantienen las circunstancias que motivaron la adopción de esta medida y, por ello, decidió prorrogarla una vez más hasta el 22 de octubre.
De todos modos, el propio Gobierno aclaró que esto no es definitivo: un cambio en esas circunstancias podría aconsejar una modificación del plazo previsto, por lo que la vigencia de los controles fronterizos seguirá dependiendo de cómo evolucione la relación entre ambos países.