

La obsolescencia programada ha marcado durante años el mercado de los móviles. Este modelo, basado en acortar la vida útil de los dispositivos, impulsa el recambio constante. Sin embargo, Europa decidió poner un freno con nuevas reglas que cambiarán los móviles desde 2027.
La nueva normativa europea sobre móviles busca terminar con la obsolescencia programada. El objetivo es claro: dispositivos más duraderos, reparables y sostenibles. Este cambio impactará tanto en fabricantes como en usuarios en toda la Unión Europea.
Desde marzo de 2021, el derecho a reparar ya forma parte de la legislación europea. Según la normativa, los fabricantes deben garantizar la reparación de dispositivos durante años. Este marco legal ahora se endurece con nuevas exigencias para los móviles.

Europa endurece las reglas contra la obsolescencia programada en móviles
La obsolescencia programada es definida como “la estrategia comercial de diseñar dispositivos con una vida útil limitada para que se vuelvan inservibles o desactualizados tras un periodo de tiempo”. Esta práctica ha sido cuestionada durante años por su impacto ambiental.
En este contexto, la Unión Europea estableció el derecho a reparar. Según dictaminó, los fabricantes deben asegurar que los dispositivos pueden repararse hasta por diez años para “para reducir la enorme montaña de desechos eléctricos que se acumulan cada año en el continente”.
Esta normativa no solo afecta a móviles, sino también a electrodomésticos. Neveras, lavadoras, secadoras y televisores entran dentro de este esquema. El objetivo es extender la vida útil de los productos y reducir residuos.
Móviles más duraderos y reparables: así serán desde 2027
A partir de 2027, los móviles deberán cumplir nuevos requisitos técnicos. Entre ellos, baterías más duraderas capaces de soportar más ciclos de carga sin perder capacidad. Este punto será clave en la transformación del sector.
Además, será obligatorio que las baterías puedan ser reemplazadas por el usuario. Esto implica el fin de los diseños cerrados. Los fabricantes deberán abandonar los modelos que requieren herramientas especializadas para cambiar componentes.
También se exigirá que los dispositivos incluyan manuales de reparación. A su vez, deberán estar diseñados para desmontarse con herramientas habituales. Esto facilitará tanto la reparación como el reciclaje.

El fin de los móviles desechables: impacto en usuarios y fabricantes
La normativa europea también pone el foco en el software. Las marcas deberán garantizar actualizaciones durante un periodo mínimo. Esto evitará que los móviles queden obsoletos por falta de compatibilidad.
Además, se exigirá la disponibilidad de piezas de repuesto durante al menos diez años. Este cambio obliga a las empresas a modificar su logística y producción. El objetivo es favorecer la reparación frente al reemplazo.
Desde Bruselas sostienen que priorizar la reparación reduce costes y residuos. Esta política se alinea con el Pacto Verde europeo. Busca disminuir el impacto ambiental de los móviles y otros dispositivos electrónicos.
En definitiva, los móviles cambiarán profundamente desde 2027. Europa apunta a eliminar la obsolescencia programada y extender la vida útil de los dispositivos. El usuario tendrá más control sobre sus equipos y su reparación.















