El empresario catalán José Elías, presidente de Audax Renovables y una de las grandes fortunas de España, ha puesto el foco en las dificultades que encuentra el sector agrícola para atraer a las nuevas generaciones. A través de su cuenta de X (@jose_elias_nvr), sostiene que las condiciones laborales actuales explican en parte por qué muchos jóvenes descartan trabajar en el campo.
Elías considera que la solución pasa por aumentar la inversión y modernizar los puestos de trabajo para reducir el esfuerzo físico asociado a determinadas tareas agrícolas. Como ejemplo, explica que en sus campos de fresas ya se aplican sistemas destinados a mejorar las condiciones de los trabajadores y defiende un cambio de modelo para garantizar el relevo generacional en el sector.
José Elías señala la falta de inversión como uno de los problemas del campo
El empresario parte de una situación que considera lógica: muchos jóvenes no quieren incorporarse a un sector que todavía mantiene formas de trabajo que, a su juicio, no se han adaptado a las nuevas generaciones. “Es normal que ningún joven quiera trabajar en el campo. Seguimos ofreciendo un trabajo pensado para hace 50 años”, afirma.
Elías reconoce que personalmente disfruta del trabajo agrícola y del contacto con la tierra. “Para mí no hay nada mejor que coger el coche e irme a las granjas. Ver a las gallinas, moverme y estar en contacto con la tierra”, explica. Sin embargo, entiende que las condiciones físicas pueden alejar a los trabajadores jóvenes.
“Pero entiendo perfectamente a los chavales que descartan este sector de saque”, señala. En este sentido, pone como ejemplo las condiciones que puede encontrar una persona que comienza a trabajar en el campo: “Si le dices a un joven de 20 años que tiene que venir a arrodillarse al barro a pasar frío, te va a decir que ahí te quedas”.“Y es totalmente lógico”, añade Elías, que atribuye esta situación a la escasa inversión en modernización: “La culpa de esto la tiene la falta de inversión”.
Cultivos a la altura de la cintura y temperatura controlada
Para Elías, la agricultura necesita una transformación similar a la que experimentaron otros oficios con la incorporación de nuevas herramientas y maquinaria. “El agricultor de toda la vida piensa que si echa algo al suelo y sale, para qué gastar un euro más. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana”, sostiene.
El empresario compara la evolución del campo con la de otros trabajos tradicionales: “Antiguamente los herreros estaban con un martillo todo el día y ahora usan maquinaria moderna”. Por ello, considera que “La agricultura tiene que dar ese mismo salto y adaptar los puestos de trabajo”.
Como ejemplo de esta adaptación, Elías explica cómo se trabaja en sus campos de fresas. Según detalla, “los cultivos están levantados a la altura de la cintura”, mientras que “las instalaciones tienen la temperatura controlada”. Además, destaca que “el trabajador ni se moja ni se rompe la espalda”.
El relevo generacional depende de modernizar el trabajo agrícola
Elías considera que la necesidad de transformar el campo también está vinculada a una cuestión básica: garantizar la producción de alimentos en los próximos años. “Vamos a seguir comiendo los próximos años y alguien tendrá que producir esos alimentos”, afirma.
Por eso, reivindica el valor de trabajar en el sector agrícola y rechaza que la actividad tenga que estar asociada necesariamente al sacrificio físico. “Para mí, dedicarse a esto es una medalla, no una condena”, asegura.
El empresario concluye que atraer a las nuevas generaciones requiere cambiar la imagen y las condiciones del trabajo agrícola. “Pero para que las nuevas generaciones quieran ponérsela, hay que dejar de romantizar el sufrimiento físico y empezar a tratar el campo como la empresa tecnológica que debería ser”.