Yaiza Canosa ha construido buena parte de su trayectoria profesional alejándose del camino tradicional que, según explica, no encajaba con ella. La emprendedora gallega y fundadora de GOI ha defendido el aprendizaje basado en la experiencia, la ejecución de proyectos y la capacidad de asumir errores.
En una entrevista concedida a The Objective hace ya unos años, Canosa relató situaciones de sesgo de género que vivió en reuniones empresariales. Entre ellas, aseguró que en numerosas ocasiones le preguntaron de quién era la secretaria.
Quién es Yaiza Canosa, la emprendedora que fundó GOI
Yaiza Canosa es una emprendedora vinculada a diferentes proyectos y con un capital estimado en 70 millones de euros, según diario AS. Una de sus iniciativas más conocidas es GOI, compañía especializada en logística de mercancías voluminosas que fundó siendo muy joven.
Canosa fue incluida por Forbes en 2018 entre las jóvenes menores de 30 años con mayor proyección. Su carrera empresarial se ha desarrollado principalmente alrededor del emprendimiento, la tecnología y la logística.
Hoy, con 33 años, la empresaria lleva años de experiencia y ha explicado que su aprendizaje profesional no siguió el recorrido convencional de estudiar primero para incorporarse después al mercado laboral. Para ella, la experiencia adquirida trabajando y equivocándose tuvo un peso fundamental.
“Es políticamente incorrecto decir esto, pero de lo que más había aprendido era de trabajar con gente muy buena y de haberme equivocado mil veces. Eso me había servido para crecer profesionalmente y a nivel de perspectiva”.
También explicó por qué decidió priorizar los proyectos profesionales que le estaban dando resultados: “Lo que tenía claro es que no iba a renunciar a un trabajo, a un proyecto o a emprender, que es donde había estado la fuente de inspiración de todo lo que me había funcionado, por estudiar, que era precisamente lo que no me había funcionado”.
La fórmula de Yaiza Canosa para emprender: ejecutar las ideas
Para Canosa, una buena idea por sí sola no garantiza ningún resultado. La diferencia está, según su visión, en convertirla en un proyecto concreto y comenzar a trabajar.
“Tener una idea no sirve de nada si no se ejecuta. Todos tenemos ideas. Lo único que cambia una idea en algo que merece la pena potencialmente (salga bien o salga mal, porque no siempre tiene que salir bien para que merezca la pena) es precisamente empezarlo”, explicó.
La emprendedora sostiene que no es imprescindible conocer desde el principio cada una de las etapas de un negocio, pero sí establecer un punto de partida: “Somos muy vagos y todos tenemos muchas ideas, me gustaría… me gustaría… Hay que marcar una hoja de ruta mínima y empezar a trabajar en ella”.
Su conclusión resume su filosofía empresarial: “No hay fórmula mágica: ser valiente y dedicación y trabajo”.
Yaiza Canosa y el machismo en las reuniones empresariales
La empresaria también ha hablado de las barreras que encontró al desarrollar su carrera en un sector tradicionalmente muy masculinizado como la logística.
“Ser mujer y muy joven, encima en el mundo de la logística, donde está Goi, que es supermasculinizado, provoca que no te tomen en serio o no tanto. Me han preguntado muchas veces que de quién soy la secretaria, me lo dicen una vez al mes”.
Canosa plantea, no obstante, estas situaciones dentro de una reflexión más amplia sobre los obstáculos profesionales. “Pues sí. Pero todos tenemos barreras, hay veces que son de género, económicas, de capacidades… Todos tenemos barreras en el camino, lo que nos diferencia es cómo nos enfrentamos a ellas”.
Sobre las dificultades específicas relacionadas con el género, añadió: “¿Ser joven y ser mujer es complicado? Sí. ¿Ser un señor de 65 años en un mundo de transformación digital no lo es? Joder, pues sí. Y, ¿qué estás haciendo para cambiarlo? Pues lo primero, siendo mujer te tienes que rebelar, tendrás que hacer que cambien de perspectiva“.
El consejo que recibió Yaiza Canosa por sonreír demasiado
Una de las situaciones que recuerda ocurrió después de una reunión en la que participaban varios hombres mayores vestidos de traje. Uno de ellos se acercó para darle un consejo sobre cómo debía comportarse.
Según relató Canosa, el hombre le dijo: “No seas tan alegre, no sonrías tanto porque no contagias seriedad”.
Su respuesta fue inmediata: “¿Te puedo dar yo a ti otro? Deberías sonreír un poco más porque así no parecería que estás tfan amargado”.
La empresaria explicó que no estaba dispuesta a modificar su personalidad para adaptarse a esas expectativas: “No estaba contando chistes, estaba siendo agradable y maja, pues como soy. No dejaré de ser como soy y menos con este consejo de mierda. Cada uno marca los límites. Uno de los éxitos de la vida va en la capacidad de apartar imbéciles, de ser capaz de neutralizarlos”.